La serie dirigida y creada por John Logan y producida por el director Sam Mendes -que inesperadamente llegó a su tercera y última temporada este año- se puede ver completa, desde hace poco, en Netflix. Aquí te damos varias razones para verla completa y sin pausa.
Publicado el 05.10.2016
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A mediados del siglo XIX, el terror gótico perdía fuerza y nacía de sus cenizas una nueva era de monstruos de leyenda, visiones fantásticas y toda una pléyade de personajes extravagantes que intentaron tomar el lugar — sin lograrlo por completo — de los grandes monstruos literarios que les precedieron. Como fruto de ese renacimiento a medias del género, las calles de Londres se llenaron de ejemplares de terrores a penique (los penny dreadful, también llamados penny horribles o penny bloods), el inmediato antecedente del Pulp y que al contrario de la literatura “respetable” estaba dirigido a la clase obrera, que comenzaba a disfrutar de las delicias de la alfabetización y consumía con gran placer — y sin recato ninguno — folletines de ocasión, novelas románticas por entregas y artículos sensacionalistas.

Las penny dreadful eran la combinación de todo lo anterior y más: como folletines sensacionalistas, no sólo mezclaban el morbo con historias apasionantes y aterradoras, sino que además exploraban el lado escabroso de una sociedad reprimida y lo bastante hipócrita para ocultar su gusto por el terror y la sangre. De manera que en menos de diez años, las penny dreadful se convirtieron no sólo en el vehículo de una nueva literatura sino además, en el reflejo de una época que vivió — y sufrió — el larguísimo luto de la Reina Victoria. Tal vez por vez por ese motivo — esa inevitable influencia del dolor de un reinado excepcionalmente largo — la Inglaterra decimonónica tenía un gusto insaciable por el horror, lo macabro y lo singular. Las penny dreadful, con toda su carga casi sensual de belleza barata, miedo en entregas y ese ingrediente de pura maravilla de lo prohibido parecieron reflejar el otro lado de esa percepción sobre el duelo y la muerte. La búsqueda de respuestas en lo desconocido y lo que resulta más intrigante, en lo monstruoso.

“Penny Dreadful ”— la serie de Showtime que rápidamente se convirtió en icono de culto a pesar de su temprana cancelación — responde no solo a esa visión del folletín literario basado en horrores de pesadilla sino que, además, crea un ambiente de rara belleza barata muy parecida en esencia a las rarezas literarias a las que debe su nombre.

Dirigida y creada por John Logan y producida por el director Sam Mendes (recordado por su magnífica e icónica “American Beauty”),es un perfecto homenaje a la percepción del horror como un secreto cultural que provoca un extraño y refinado placer. Además, director y productor, no sólo amplían el universo de las antiguas penny dreadful sino que además, se atreven a crear todo un planteamiento nuevo sobre la percepción del horror victoriano y todo lo que la rodea.

En “Penny Dreadful” existe un tipo de exquisito goce por lo inquietante y lo profano, sin caer en la solemnidad del gótico literario en que está basada a medias. Porque la serie, en un concienzudo homenaje a las antiguos folletines. Parece preferir el tono y la forma de la literatura barata de terror y crear una atmósfera propia a la que sin duda, debe su triunfo. Una y otra vez, la serie se esfuerza por cubrir la distancia entre el terror elegante y sofisticado de los que beben sus referencias culturales y a la vez, elaborar un discurso propio sobre el efectismo gratuito a las que debe su origen. La acertada combinación construye una nueva forma de comprender el terror y crea una pequeña obra de arte pop.

Pero además de eso, “Penny Dreadful” tiene distinguidos y muy evidentes referentes literarios que brindan a su narración una consistencia poco frecuente en los dramones de época y sobre todo, en esa insistencia de reflejar el espíritu victoriano que no siempre consigue sostenerse en la televisión actual. Más allá de los directores que forman parte de la tramas y líneas argumentales principales (Drácula, Frankenstein, El retrato de Dorian Gray) hay una evidente búsqueda de creaciones visuales y narrativas que sostienen la esencia de lo que Penny Dreadful pretende ser. Una serie de elementos que dotan a la serie de una consistencia poco común dentro del mundo seriéfilo y que además, amplían de manera considerable el planteamiento central de la historia que intenta contar: El terror por el terror y la belleza de lo macabro.

Claro está, como obra espejo de una época y sobre todo un género, Penny Dreadful tiene un interesante marco conceptual, que incluye obras como ‘La era de Drácula’ de Kim Newman -que sin duda es la referencia inmediata de la Londres poblada de monstruos y criaturas de leyenda en al que se mueve Vanessa Ives — ‘La mandrágora’ de Hanns Heinz Ewers, cuyo argumento recuerda sin duda a la lucha del Victor Frankenstein en Penny Dreadful e incluso obras más contemporáneas como ‘La condesa sangrienta’ de Alejandra Pizarnik, de quien hereda tono y discurso como una mezcla de elementos donde el horror y la belleza se alternan sino también, una expresión calculada de la noción sobre la muerte que tanta fascinación ejerce sobre la mente de nuestra cultura.

No obstante, más allá de lo obvio, “Penny Dreadful” analiza el terror desde una óptica preciosista que recuerda de inmediato, las atmósferas complejas y simbólicas de Algernon Blackwood. La serie hace el mismo uso las de leyendas y costumbres tradicionales como una expresión del horror a lo desconocido y sobre todo, a la visión más primitiva sobre la mujer sabia. Como precursor del estilo, Blackwood parece un referente inmediato a la atmósfera y discurso de Penny Dreadful, que ensalza y recorre el imaginario paranormal europeo como parte de su trama.

Pero las influencias en Penny Dreadful no se limitan al mundo literario y resulta notorio que su ambiente aprensivo, melodramático y violento, bebe directamente del cómic como una parte de su planteamiento visual. Hay una notable influencia del cómic ‘From Hell’ de Alan Moore y Eddie Campbell en las visiones lóbregas e inquietantes que la serie muestra como telón de fondo para la historia, que convierte al Londres victoriano — con su aspecto decadente, doloroso y bello — otro de los personajes del complejo guión. La espléndida atmósfera del cómic parece ser la referencia inmediata de “Penny Dreadful” para recrear a una Inglaterra sombría y extrañamente hermosa en cada uno de sus capítulos.

Como obra fantástica, “Penny Dreadful” logró llevar al gran público la visión de un tipo de horror elegante que aun así, no deja de ser en ocasiones excesivo y perverso. Como los folletines a los que debe su nombre, la serie tiene el extraño mérito de haber construido un universo concreto al que cualquier seriéfilo puede comprender como parte de una construcción visual y argumental mucho más profunda que lo que aparenta un programa televisivo. Y este es quizás, su mayor triunfo.

Aglaia Berlutti es fotógrafa y escritora venezolana.

Penny Dreadful

Temporadas: 3
Capítulos: 27
Creador: John Logan
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8,2
Tráiler: