Otra forma de hacer consorte líquido para un choripán o una empanada es apertrecharse de las crecientes etiquetas de sidras nacionales que hay en el mercado.
Publicado el 14.09.2017
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Si son de los que ariscan la nariz con el sólo hecho de pensar en una alianza de un pipeño blanco con helado de piña y otros alcoholes, ya pueden respirar tranquilo. Ahora los invitamos a sumergirse en estas recomendaciones para sabotear la hegemonía de este coctel inmisericorde con las papilas gustativas y con consecuencias insospechadas por su aparente y enmascarada inocuidad.

Vinos de Itata. Una de las zonas que más producciones independientes ha generado en el último tiempo. Un valle consagrado a cepas sumamente productivas como el hoy rescatado y revalorado Cinsault. Además, es cuna fértil de producciones de vinos campesinos País, Carignan e incluso Malbec, que provienen de parras centenarias y sometidos a vinificaciones que tienen mucho de artesanal.

Otra forma de hacer consorte líquido para un choripán o una empanada es apertrecharse de las crecientes etiquetas de sidras nacionales que hay en el mercado. Sidras, como la reciente Outcider, de elegante burbuja y notas frescas en boca (www.outcider.cl). Otra sidra de excepción es Quebrada de Chucao, una vibrante y más seca Brut Nature, con una acidez natural muy agradable y que se empina hasta 7.5° de alcohol (www.quebradadelchucao.cl).

Otra alternativa es atreverse con pipeños de lujo: El trabajo del enólogo francés David Marcel y su Aupa es un inmejorable ejemplo de este tipo de vinificaciones ejecutadas con cariño, donde emerge la fruta en todo su esplendor casi sin maquillajes y que se traduce en un jugo de frutilla, fresco, jovial y excelente compañero de las delicias que salen de la parrilla. Por otro lado, destacamos el Pipeño del productor Manuel Mayorga, que desarrolla vinos con parras de más de 200 años. Vinos que apenas se sulfitan, y que poseen un color ligero. En nariz, deja sentir fruta joven, fresca, casi con aroma a lagar. No hay maderas, ni barrica de guarda entre medio. En la boca son de vibrante acidez y manda la fruta fresca. No es un vino para guardarlo, además su graduación alcohólica no supera los 13°. Esto último conspira para que su consumo sea vertiginoso. Perfecto para acompañar achuras que se asan a la parrilla, platos chilenos y algunos pescados como los pejerreyes. Disponibles en tiendas como La Vinoteca.

Chicha Premium. “País Mágico” es un producto desarrollado por la Cooperativa Loncomilla de San Javier, proviene 100% de la cepa País del secano interior de la Región del Maule. Tiene un agradable dulzor y servida muy fría (como un espumante a 10°-12°) es un aperitivo muy atractivo. También disponible en supermercados Montserrat. Precio de referencia $4.500 (www.cooploncomilla.cl).