Esta semana revisamos la propuesta de Giancarlo Mazzarelli, quien vuelve a los fogones capitalinos recalando en el restaurante Oporto. Desde ahí nos recuerda el porqué de tantos reconocimientos en el pasado, que hoy lo tienen situado en una nueva etapa de este restaurante que se avizora como una promisoria estación en su concepto de Steak House con el sello de montajes lúdicos y entretenidos.
Publicado el 02.06.2017
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Desde 2013 que no teníamos noticias de Giancarlo Mazzarelli, cocinero conocido por su trabajo en Puerto Fuy y Ox, quien hace una década cosechaba reconocimientos de la prensa especializada y sus restaurantes eran aplaudidos por púbico extranjero y local por su técnica exquisita, refinada y montajes entretenidos. En esta nueva etapa está a la cabeza de Oporto Steak House para darle un revival a este espacio. Se notan algunas pistas de su recorrido anterior (variedad de sales y perfumes en los destilados, sorbetes preparados in situ con la pirotecnia del nitrógeno líquido y otros hits como el Eg roll de prieta que también figuró en sus tiempos a cargo de la cocina del Ox).

Acá cuenta con la asistencia del joven maitre Julio Sepúlveda, quien lo conoce desde los 14 años y sabe por oficio, vida y linaje lo que es estar a cargo de una sala y ajustar los engranajes y el protocolo coreográfico del servicio.
El salón ha sido remozado y se aprecia siempre concurrido durante los almuerzos, que son el fuerte del flujo de este comedor. Las plazas las ocupan los oficinistas del sector, pero éstos cuentan con poco tiempo para almorzar, por lo que han desarrollado la opción de menú diario y la posibilidad de sólo hincarle el diente a un plato de fondo. Para los afortunados que tienen más tiempo para almorzar o asistir de noche, destacamos algunos pasos de su oferta en carta que tuvimos la posibilidad de degustar.

Tartar de atún. Un plato que lleva la rúbrica del cocinero, donde incluye resabios orientales. Después del tartar, que está encapsulado en un vaso, hay un camino sabroso que complementa la propuesta con un sakanatataki en fritura profunda. Un rastro circular de lascas del Bonito deshidratadas van puntuando un camino comestible lleno de sabrosos recovecos, algunos más especiados y otros más delicados con palta, sésamo, masago y alga wakame. Casi una deconstrucción de un roll sin arroz.

Mollejas a la parrilla para echar a correr las pericias de este nuevo período del establecimiento que se yergue como steak house de alta gama. Mollejas y salsa meunière con puré de limón, gajos en un montaje sobre piedra. Estético y sabroso. Con una croqueta de molleja, lemongrass y tomillo como parte del paisaje que propone este plato. La salsa meunière, todo un acierto. Las mollejas con una costra perfecta. El puré de limón con un cariz más dulce.

De los pescados, probamos un Atún sellado con maíz cancha, pastelera de choclo y salsa de albahaca. Ese plato, y el Salmón con salsa de aceitunas y alcachofa nos hablan de la soltura que tiene Mazzarelli con el trabajo en pescados. En el capítulo de la parrilla, figuran cortes como entraña ancha, filete y Angus y Wagyú que se cocinan con precisión en los puntos solicitados.

Como extra, para las noches disponen de un ambiente más distendido y desde sus dos barras se despachancocteles de autor como Pepeglen, con Glenfiddich 12, Jerez y jugo de peras; o Zen, con Tanqueray, aloe vera, té verde de jazmín, jugo de limón sutil y sésamo; además de Oporto Beef, con Gin Oporto Tawny, jugo de betarraga y jugo de limón. Por las noches también es un atractivo destino, con disponibilidad de estacionar en la calle. Celebramos este recomenzar.

Oporto. Isidora Goyenechea 3477, Las Condes (ver mapa). Tel. 22 378 6411
Abre de lunes a sábado de 12:30 a 0:00 horas.