Ahora es el hotel epicentro de las estrellas por el Festival Viña del Mar, pero tiene este restaurante que con la presencia del chef Luis Duarte y una nueva administración han venido a dar nuevos bríos . Primeramente, advertimos que ya van consolidando su oferta de menú a la hora de almuerzo.
Publicado el 16.02.2017
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Por estos días es el hotel que alberga a las estrellas del Festival de la Canción de Viña del Mar. Epicentro de programas de televisión y periodismo de farándula y espectáculos. Antes de que sea imposible el acceso, revise la propuesta culinaria que tiene sobre todo a la hora de almuerzo este comedor remozado. Porque en honor a la verdad, el Sheraton Miramar ha vivido momentos de zozobra culinaria. Era el típico caso de  un emplazamiento con una vista insuperable a la bahía que abarca desde Valparaíso hasta Concón.  Con una atención esmerada y que en cuanto a recetas no daba el alto. Todo eso, hasta ahora.

La presencia del chef Luis Duarte y una nueva administración han venido a dar nuevos bríos a este comedor. Primeramente, advertimos que ya van consolidando su oferta de menú a la hora de almuerzo. Cuenta de tres tiempos ($17.500, que no incluye bebestibles). Un día cualquiera, de entrante: croquetas de centolla con chutney de cítricos y mini ensalada. De fondo, un mero con habas, arvejas y brotes, un plato con recovecos y para degustar en esas tardes con vaguada costera, ligeramente otoñal, sabroso. Y de postre, naranja en texturas. El camino elegido es apenas una de las dos opciones diarias que cambian constantemente.

Duarte ha dejado descansar esa combinación de sabores locales con ingredientes exóticos que fueron su rúbrica tras su regreso de su periplo por el Sudeste Asiático y China (vivió allí seis años), donde trabajó en el Sheraton de Shenyang y ganó la experiencia suficiente para llegar a ser chef ejecutivo del hotel Westin en Shenzhen. Para los menús del restaurante Travesía, el chef logra apuntalar una cocina sencilla y sabrosa, bien ejecutada y que en el promedio de los comedores circundantes, sobresale.

En carta, figuran entrantes como un carpaccio de salmón y ostión, degustación de loco en dos versiones, como chupe gratinado y fresco junto a láminas de palta. Además de un trío de ceviches (salmón, corvina y pulpo), el de pulpo el más sabroso de todos.

Pero no todo es mar en este comedor. De la parrilla emergen cortes de lomo vetado de wagyú, medallones de filete de Angus o carrés de cordero y hasta un lomo de ciervo. Los pescados que siempre figuran en carta son Atún de Isla de Pascua, Mero y Corvina. Además, hay un capítulo de platillos especiales donde un pulpo grillado acompañado de risotto negro y un congrio frito acompañado de pastelera de choclo y ensalada chilena se pelean el protagonismo. Productos frescos, montajes simples, sencillos, pero cuidadosos. No hay sobrecargas ni exceso de artificio o cabriolas innecesarias en esta cocina franca.

Si desean apreciar sus preparaciones de alta cocina o si planean algo especial para las noches, ya han reinaugurado el restaurante Las Olas, con una propuesta más autoral y con el espectáculo incesante del mar como escenario. Además, para los días domingo, disponen  de un atractivo brunch.

Sheraton Miramar. Av. Marina 15, Viña del Mar (ver mapa).
Tel. (32) 238 8600