Un espacio moderno y amplio, de aire industrial, pero desenfadado, cargado de humor y algo de picardía de taller (bastante medida), este comedor viene a aportar a la ya numerosa familia de sangucherías en la ciudad.
Publicado el 05.04.2018
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Un espacio moderno y amplio, de aire industrial, pero desenfadado, cargado de humor y algo de picardía de taller (bastante medida), este comedor viene a aportar a la ya numerosa familia de sangucherías en la ciudad. Lo bueno es que no se entrampa en encontrar quintas patas ni busca piruetas innecesarias o vueltas de tuerca de más (aunque en este espacio, por semántica, funcionarían).

Preparaciones sencillas, voluminosas, preocupación por detalles como fritura, sazones y moderados picores (en Vitacura siguen al debe con los grados Scoville). Además, visualizamos una buena selección de cervezas y por supuesto un capítulo consagrado a la coctelería, el must de los últimos años de todo establecimiento.

La correcta fritura de las papas se mide por una crocante cubierta que delata una doble fritura profunda. Esta vez, el camino que propone la carta se encuentra con los recientes Fish & Chips, que más que tributar al homólogo condumio inglés, es una suerte de versión libre que incorpora pescado (obvio), pero también somete a un batido sabroso (ni delicado ni grotesco) a verduras como zanahorias y brócoli. Además de papas y chips de camote que potencian esta entrega.

¡Que vengan las vegetarianas! El batallón de hamburguesas vegetarianas que han incorporado hace poco en su oferta viene acompañado de ensaladilla, palta y combinación de papas y bastones de camote en cortes rústicos. Una que destaca por el uso del Portobello es la Tres Maestras Yogui, que presenta el terso y firme hongo relleno con queso azul, cheddar y de cabra con salsas de puerro, tomate y champiñones. Un trilogía para degustar deleitosamente la ausencia de proteínas animales.

Si duda de las capacidades saporíferas del tofu –no lo culpamos- acá tiene un desafío. Se llama One love y es una preparación contenida entre un pan edificado con tres tipos de cereal integral, con un relleno de piezas de tofu tempurizado, y una salsa de queso con hierbas y “spaghettis” de zapallito italiano al limón para darle un toque de frescura a la combinación. Ya no hay excusas con el tofu, está advertido.

Del acápite de las burgers, una reciente en la carta es la Negrita Rica. Combina su molienda casera y tradicional de la casa con morcilla, queso azul y los toques golosos -aunque precisos como contrapunto- de  manzana caramelizada.

Otro camino posible es el de sus “platos al pan” donde destaca Tentacular (con lonjas de pulpo marinado), Black Baviera (un teutón costillar de cerdo marinado en cerveza negra), Hasta el Fin del Mundo (merluza en batido tempura con ensalada chilena) y el Chipotle Chicken (pollo de campo con marinada de cilantro y ají ahumado con ensaladilla con mango).

Entre varios se hará menester un paseo por lo dulce: desde el Brownie que se prepara a la minuta, al Crumble de manzana con helado de canela.

La Maestranza. Av. Vitacura 5868, Vitacura (ver mapa). Tel. 2 3223 5280. Lunes a domingo de 12:30 a 16:00 y de 19:00 a 23:00 horas. www.lamaestranzarestaurant.cl Precio de referencia por persona: $15.000.