El trabajo del chef uruguayo Gustavo Maurelli es impecable y pulcro, donde se destaca el uso de microverdes, de brotes, de hongos como el shitake (que parece un ingrediente que opera como hilo conductor de parte de su propuesta), además de la utilización de algas como el wakame y técnicas de cocina moderna.
Publicado el 17.11.2016
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El trabajo del chef uruguayo Gustavo Maurelli se hizo masivo por sus apariciones en TV, pero ha creado un camino consistente con sus platos. En el uruguayo conviven influjos cosmopolitas con una mirada que rescata influjos desde su tierra natal, la de Oriente y del Sudeste Asiático y, por supuesto, un acervo de cocina italiana como su apellido hace presumir.

Los precios van por todo lo alto que permite asumir la excelencia en los insumos. La puesta en escena genera expectativas. Año tras año se advierte un novedoso crisol de influencias que hablan un poco de las capas del personaje que comanda la cocina. Viajes, temporadas en otros hoteles cinco estrellas alrededor del mundo e historia personal. Además, hay un trabajo impecable y pulcro en la utilización de microverdes, de brotes, de hongos como el shitake (que parece un ingrediente que opera como hilo conductor de parte de su propuesta), además del uso de algas como el wakame y técnicas de cocina moderna.

Antes de los entrantes, siempre llega un abrebocas, los siempre bienvenidos amouse bouche, algo que siempre allana la experiencia. Para comenzar hemos probado el Mousse de salmón servido en salsa de remolacha, helado de palta y guarnición de ensalada de wakame, y otro recomendable como la Centolla pochada sobre mousse de maíz, con zanahoria baby, microverdes y vinagreta de betarraga (en la foto). Siempre se aprecia un buen trabajo en los montajes, algo barrocos, pero con distintas aristas, nunca aburridos.

Hay, cómo no, un capítulo de pastas caseras con atractivos rellenos y risottos bien cocinados. La pasta cocinada al dente y un tono eminentemente mediterráneo como lo evidencian unos Ravioli rellenos con alcachofa y menta, servidos con camarones en salsa de hierbas con tomates cherry aromatizados con toronjil o uno de cartas anteriores: su Risotto a la salvia con confit de pato, hongo shitake y salvia frita (en la foto a la derecha).

Rescatamos el trabajo de pescados nacionales como la Corvina, Mero y Salmón. Y como buen uruguayo, hay oficio en las carnes como un correcto Wagyú a la parrilla, otras preparaciones con Angus y Cordero. También hay un atractivo capítulo de potajes y para el final, un sobreviviente desde los comienzos del chef Maurelli tras estos fogones: el goloso Tiramisú del chef con el que, dice, conquistó a su esposa japonesa.

Entre los vinos se aprecian más de 150 etiquetas de un cariz más tradicional. Hay champagne francés, espumosos, blancos, tintos monovarietales y ensamblajes. Hay buena oferta de vinos por copa aunque a precios elevados. Se aconseja descorche ($10.000). Así, el presupuesto (cerca de $30.000 por persona) se concentra en la variada oferta de este comedor y en la oferta de este chef que es variada y está acompañada de un servicio impecable.

El Cid. Av. Santa María 1742 (ver mapa)
Tel. 22 233 5000. Abre de lunes a domingo de 19:30 a 23:30 horas.
Más información: www.restaurantelcid.com/es/