Quiero ahondar en un hecho que sacó más de una “roncha”: el recién asumido alcalde, Jorge Sharp, determinó restringir el acceso de la prensa al Polideportivo de Playa Ancha, lugar que funciona de albergue para los damnificados. El motivo: resguardar a los vecinos.
Publicado el 05.01.2017
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Me encantaría comenzar el año con una columna más alegre, sin embargo, como ya saben, iniciamos el 2017 con una situación lamentable: un incendio en los cerros de Valparaíso que -según cifras oficiales- consumió 222 casas y tiene a cientos de personas afectadas viviendo en albergues. Un 2 de enero que nos hizo recordar la tragedia ocurrida el 2014 donde más de dos mil familias perdieron su hogar.

Más allá de cuestionar si el denominado plan maestro de seguridad para enfrentar incendios era el adecuado, si debe incluir al Estado o no, o si se debe sacar a los residentes de los cerros, quiero ahondar en un hecho que sacó más de una “roncha”: el recién asumido alcalde, Jorge Sharp, determinó restringir el acceso de la prensa al Polideportivo de Playa Ancha, lugar que funciona de albergue para los damnificados. El motivo: resguardar a los vecinos. Sí, cuidar de la prensa a los afectados y así “proteger la privacidad y garantizar tranquilidad a las personas después de una situación dramática”.

La medida sacó aplausos en redes sociales, aunque no faltaron algunas menciones que tildaban la medida como “antidemocrática”. Pero quiero ahondar en el por qué llegamos a esto y, a su vez, preguntarme cuál es el rol de los medios de comunicación en estos sucesos.

Lo primero es decir que a mi pesar esto ocurre porque tenemos medios que en vez de informar, sobreexponen a las víctimas. A quienes, entendiblemente, están en estado de shock, los “aturden” más con preguntas tan obvias como “¿qué siente al haber perdido su casa?” o “¿tiene pena?”. También pseudos-programas especiales repiten una y otra vez las escenas de dolor vividas.

Ejemplo claro de esta cobertura amarillista es el periodista de TVN, Claudio Fariña, quien durante el siniestro anterior en Valparaíso realizó una polémica cobertura que hizo al canal recibir decenas de denuncias en el CNTV por “sensacionalismo y utilización de niños para ganar audiencia”. Cómo olvidar el reportaje donde se enfocó en entrevistas a menores, e incluso el periodista entregó en cámara 10 mil pesos a una pequeña para reponer su juguete quemado.

¿A quién envió TVN a cubrir la reciente catástrofe? Sí, a Fariña. ¿Y qué pasó? Bueno, el periodista interpeló a Sharp consultando si la alerta se dio tarde, a lo que el alcalde respondió que lo importante ahora eran las personas. La respuesta se viralizó en Twitter, donde la calificaban como una “parada de carros” o, lo que es peor, afirmaban que “Fariña no entiende que existe algo más que su noticia”. Démosle el punto a Fariña, pues Sharp está de moda.

La cuestión es: ¿A los medios qué les debe importar? ¿Informar, opinar o, como dijo el director de Onemi Valparaíso, Guillermo de la Maza, el morbo? A mi juicio los medios cumplen un rol fundamental y deberían intentar, al menos, informar y luego dejar al descubierto por qué siguen ocurriendo situaciones como esta.

Sobre exponer a los afectados, todo depende de la forma. Por ejemplo, está el caso del Bombero Juan Carlos Espinoza, perteneciente a la 16º Compañía de Valparaíso, quien en acto de total compromiso llegó a extinguir el incendio que finalmente terminó destruyendo 140 casas, entre ellas la suya. La imagen del momento donde él mira esta situación fue difundida por medios y redes sociales convirtiéndose en un símbolo de la catástrofe. ¿Es malo mostrar esto? No lo creo. Al contrario, gracias a este hecho vemos el esfuerzo y compromiso que ponen los voluntarios de bomberos, y además, la difusión trajo una buena noticia ya que el movimiento Desafío Levantemos Chile se comprometió a reconstruir la casa de Espinoza en un 100%. Una alegría para él y su familia. ¿Esto habría ocurrido si su imagen no hubiese estado en los medios? Bien sabemos que si los casos no se conocen, no existen. Por lo tanto, difundir no es malo.

Los medios, y en particular la TV, (de) construyen realidad, generan una visión sobre las cosas y pueden remover situaciones que como sociedad no podemos olvidar. Haré mención en esto a un hecho que vi justo por estos días en Mega, cuando en la telenovela Sres. Papis mostraron a su protagonista relatar su vivencia en un hogar del Sename. ¿Amarillismo? ¿Morbo? Claro que no. Es una televisión que logra poner en el tapete (incluso desde su ficción) un acontecimiento lamentable que deja al descubierto el mal funcionamiento de organizaciones y que a través de contenido dice que eso no puede quedar impune. Eso la gente lo agradece, era cosa de dar una pasada por las redes sociales para ver que aplaudían que Mega abordara el tema (incluso siendo trending tropic y con el mayor rating).

Esos son los medios que necesitamos, abordando los temas con altura de miras. Pero no explotando el dolor ajeno. Ojalá que lo ocurrido con Sharp y los medios logre que editores y periodistas piensen mejor la cobertura. La gente no quiere a la Sra. Juanita llorando en la pantalla. Quiere conocer, cuestionar y tener una televisión de calidad que construya una mejor realidad. Coscacho para todos los canales de TV abierta que cubrieron el incendio de Valparaíso. Espero hayan aprendido la lección.

 

Vasco Moulian, académico UDD.