La película cuenta la historia de Elisa Espósito (Sally Hawkins, nominada al Oscar), una joven muda y con extrañas cicatrices, que trabaja en una especie de planta nuclear secreta, con una rutina asfixiante y oscura.
Publicado el 01.02.2018
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Hoy se estrena la aplaudida cinta “La Forma del Agua”, una inteligente crítica a la discriminación hacia las personas diferentes, al racismo y al machismo, pero no es para todos los gustos. Es ficción fantasiosa para adultos, con seres extraños, malos-malos y buenos-buenos. Se presenta como un “cuento de hadas místico”, con una dulzura teñida de sangre que a ratos nos abofetea.

Sin embargo, tiene la poesía de las formas y, ciertamente, del agua. Hay una escena que sigue las burbujas y otra cuando bailan bajo el agua, preciosas.

Es el universo fantástico al que nos tiene acostumbrado Guillermo del Toro (El Laberinto del Fauno) y que en este, su décimo film como director y realizador, trata de hacer un homenaje a “El monstruo de la laguna negra”, que lo cautivó a los seis años.

La película cuenta la historia de Elisa Espósito (Sally Hawkins, nominada al Oscar), una joven muda y con extrañas cicatrices, que trabaja en una especie de planta nuclear secreta, con una rutina asfixiante y oscura, que sólo rompe en sus ratos libres con otra rutina igual de aburrida, junto a su vecino, un dibujante cesante, pero su fiel escudero.

Ambientada en los sesenta y con contraespionaje ruso de por medio, le da una atmósfera de guerra fría singular, en que las potencias no se pelean ojivas nucleares sino a un hombre-pez (Doug Jones), una criatura anfibia que han secuestrado desde las profundidades del Amazonas y que han traído encerrada en un tanque a esta planta para investigar sus potencialidades. Una criatura bastante atractiva a pesar de su gelatinosa estampa.

Mientras hace el aseo del lugar, Elisa descubre a este ser, se compadece de su cautiverio, le enseña a comer huevos duros, a escuchar música… establecen una relación mágica y singular. Por primera vez Elisa se siente valorada tal cual es y, por supuesto, se enamora. Este monstruo bueno es maltratado por el monstruo malo, uno humano, el jefe cruel, psicópata y abusador (con look Frankenstein), y decide rescatarlo llevándoselo a su casa. Pero a esta historia de amor le hacen muchas zancadillas, incluso con un paso por la muerte.

Imposible aburrirse y no dejar aparecer fantasías propias… ¡Qué maravilla poder inundar una habitación!

La forma del agua lidera las nominaciones a la próxima entrega de los premios Oscar al competir en 13 categorías (ya obtuvo el León de Oro en Venecia y 2 Globos de Oro, entre otros premios).

En todos los cines, 119 minutos.