A cargo de la cocina está Enzo Hiche, por largo tiempo jefe de cocina del restaurante 99, quien llega a este establecimiento proponiendo una cocina de mercado.
Publicado el 23.02.2017
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¿Conoce el Sportsmen? Es un antiguo y tradicional club de caballeros, fundado en 1912 por Ricardo Lyon, que mira la ciudad desde el piso 12 del edificio que se construyó donde antes estuvo la casa de la Quintrala, en calle Estado. Un inmueble lleno de historias, anécdotas y en este caso, menús de almuerzo de excepción. Es una mirada nueva desde un Santiago que todavía no se va, que está allí para vivirlo y saborearlo. Porque desde arriba, parece otra ciudad, otra capital. Son esas postales del centro que no son tan usuales.

Las paredes del recinto tienen historias y mitos urbanos a raudales. Mejor ni hacerlas hablar, porque van susurrando relatos que van desde la trágica muerte del inolvidable periodista Tito Mundt -quien cayó accidentalmente desde la terraza en 1971-, hasta sesiones de espiritismo. A cargo de la cocina está Enzo Hiche, por largo tiempo jefe de cocina del restaurante 99, quien llega a este establecimiento proponiendo una cocina de mercado, simple, sencilla de decodificar, con montajes francos, vueltas de tuerca ingeniosas y siempre pequeños detalles en cada presentación y que constituyen una alternativa digna de probar en el siempre bullente centro de la ciudad.

Un día cualquiera entre sus opciones nos topamos con poemas como los de la entrada Textura de choclo (pastelera, crocante, palomitas y con mantequilla), un bocado sabroso y delicado, y la propuesta del Rollo de pollo con ciruela, longaniza deshidratada y encurtidos de zanahoria y cebolla. Otro lindo montaje, donde el sabor potente de la longaniza toma protagonismo en cada bocado. De fondo, un sabroso y nada tímido Curry rojo de solomillo de cerdo. Bien logrado, aunque con el arroz al debe en cuanto a su tipo.

Otra opción es la lasaña de vegetales con rúcula y emulsión de pimiento asado, una alternativa absolutamente vegetariana y libre de carbohidratos. Ligera y sabrosa.

Al postre, sorprende uno de frutilla y otro de bizcocho de chocolate, crema de limón y uvas. Para ser justos, en el global las porciones son moderadas y precisas. Pequeñas, tal vez, para las costumbres de los parroquianos anteriores de este comedor. A la espera de que cuenten con espressos y una mejor apertrechada carta de vinos, este comedor tiene lo suficiente para convertirse en un  referente en cuanto a almuerzos en el centro de la capital.

La Concesión. Estado 215, piso 12 (ver mapa).  Menú de tres tiempos ($6.000), incluye jugo y pan de la casa. Almuerzos de 12:30 a 16:00 horas