Como si fuese la final del programa Master Chef, cada grupo interno de la DC comparecerá este sábado con su “tortilla de patata” frente de la directiva.
Publicado el 27.04.2017
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mecha corta ok

 

Tradicional Tortilla de Patatas

(4 personas)

3 papas de buen tamaño        

Aceite de oliva virgen

6 huevos                                

Sal

1 cebolla pequeña                  

Una hoja de perejil

1 pimentón verde

Este será un sábado muy especial para los militantes de la Democracia Cristiana. La ansiedad, el nerviosismo y los cálculos electorales serán los protagonistas en los salones del Círculo Español, ubicado solo a cuadras del palacio de La Moneda, lugar fundado hace más de cien años por un grupo de españoles, hombres que acostumbraban a juntarse a conversar comiendo uno de los platos más tradicionales de la gastronomía española, la  “tortilla de patatas”, junto a un vaso de vino tinto de La Rioja.

No puedo más que imaginarme cómo será esa tensa junta, donde el plato principal será la discusión para confirmar que su presidenta Carolina Goic va a primera vuelta en noviembre y no a las primarias de agosto. El postre será revisar el dictamen del tribunal supremo sobre la situación del diputado Rincón.

Usemos la imaginación y soñemos con lo que pasará ese sábado….

Poco a poco van llegando los militantes al lugar de encuentro, todos convocados por la mediática Carolina. Al momento de entrar al salón rojo se encontrarán con una elegante mesa cubierta con fuentes de maravillosas papas, gran cantidad de huevos, botellones de aceite de oliva, unas cebollas, pimentones verdes y unas hojas de perejil, todo junto a un gran sartén sobre un quemador a gas licuado.

Antes de comenzar su discurso, la presidenta del partido observa que a su izquierda se encuentran “los chascones”, liderados por Víctor Torres y Yasna Provoste, quienes no dejan de mirar el teléfono, para revisar su grupo de whatsapp: “Consejeros por la primaria” (también conocido como “Cuidemos nuestros cargos”). Por el mismo sector divisa a “los disidentes”, un grupo en el que conversan muy entusiasmados Ximena Rincón (que intercala frases en inglés australiano), Jorge Pizarro y Aldo Cornejo. Al frente de ella le sonríen “los colorines”, donde se pone colorado Fuad Chahin cuando se le cae una boleta con el pedido del pescado… o de una empresa pesquera… no se alcanza a ver bien. Por último, a la derecha del salón se encuentran “los príncipes”, quienes escuchan muy atentos a Mariana Aylwin dando su pronóstico sobre las primarias de Chile Vamos. Pero falta el diputado Rincón. Le informan a Carolina que está encerrado en el baño y que mejor parta no más, porque se puede demorar.

El discurso comienza con una invitación a trabajar en una “gran tortilla de patata”, que demuestre que la DC puede volver a ser grande de nuevo (¿dónde he escuchado eso antes?). La propuesta es pelar las papas y cortarlas en láminas finas para cocerlas en abundante aceite de oliva, luego ponerlas en un sartén bien caliente junto con los huevos batidos con una pizca de sal. Una vez cocida por un lado, darle una vuelta con un plato, y listo, una misión muy fácil.

Manos a la obra. Comienza el proceso, la conversación, y es obvio que no habrá posibilidad de hacer una sola tortilla. No hay acuerdo. A la directiva se le ocurre entonces enviar a un emisario a comprar unos sartenes de aluminio El Mono a la ferretería más cercana, utensilios que se reparten a las distintas facciones y quedan de juntarse en una hora a degustar las tortillas de papa.

Como si fuese la final del programa Master Chef, cada grupo comparece con su “tortilla de patata” frente de la directiva. El primer plato a examinar es el de “los colorines”: la presentación, la textura y el sabor es de todo el gusto de la presidenta del partido. Luego es el turno de “los disidentes”: entregan una tortilla curiosa de forma y de sabor indefinido, le falta sal, presencia, cuerpo. “Los chascones” presentan una tortilla extremadamente aliñada: los paladares reconocen con nitidez el ají de color, el que tiñe completamente de rojo la preparación. Y finalmente llegan “los príncipes”: el plato muestra que se cumplió con la receta al pie de la letra, sin improvisación. Hablan de una tortilla “fundacional”, un poco más pequeña, quizás, pero con un sabor inconfundible. Hay una última tortilla sobre el mantel. Es una ofrenda del diputado Rincón, que parece querer congraciarse con el jurado. Pero tiene mal aspecto, como si la hubiesen maltratado.

Difícil es determinar cuál será la “tortilla de patata” ganadora, cuál será la que quedó babe (con exceso de humedad, como decimos los iniciados), cuál nos impresionará por su sabor y más complejo será determinar qué opinarán del gesto de Rincón.

Pero yo, que he invertido incontables horas de mi vida en la cocina, les puedo garantizar que para hacer tortillas HAY que quebrar huevos. Sí o sí. Y este sábado la DC tiene la oportunidad de quebrarlos de una buena vez. Ya está bueno ya.