Señora, como le dijo el Presidente Piñera, “le quedan nueve meses para enmendar el rumbo”. Aproveche el poco tiempo que tiene para dejar el legado que merece, no olvide que el pan está en la mesa de todos los chilenos y no hace diferencia ni de barrio ni de clase social. El pan no puede estar malo. Presidenta, cuide la “masa madre”.
Publicado el 01.06.2017
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Masa Madre

Harina integral

Agua

Paciencia

Tradición

¡Qué semana tuvimos! Una de esas que me gustan. El senador Navarro, quien declaró que “no tenemos dinero, pero tenemos dignidad”, inscribió su propio partido político: “País”, sin tomar en cuenta que el “país” es de todos los chilenos. Mientras tanto, algunos barajan la posibilidad de organizar un bingo para ir en ayuda de la ex senadora y ex ministra Ximena Rincón, quien aseguró estar viviendo un momento económico “súper difícil” tras 18 años en cargos públicos. Quizás gastó mucho en su última estadía en Sudáfrica estudiando inglés.

Fui testigo del debate del Frente Amplio, donde Beatriz Sánchez y el sociólogo de pelo largo Alberto Mayol, tuvieron un diálogo bastante amistoso entre ellos, pero de una agresividad devastadora con el resto de los ciudadanos. La retroexcavadora aquí se quedó chica. En eso, aparecieron unos micrófonos en las oficinas del presidente de la Sofofa y se armó la grande, comenzaron las distintas teorías y las más increíbles especulaciones, las que sin duda darían material suficiente para un par de temporadas más de la taquillera House of Cards. Y nuevamente el candidato Guillier se olvidó del manual de estilo y, con sus tristes declaraciones, se echó encima al gobierno y los partidos, al mencionar que en La Araucanía no hay terrorismo. ¡Ardieron siete camiones en una semana senador! Sería bueno que se juntara más seguido con los “orejeros” (como el presidente de TVN) para que lo pongan al día y lo guíen en sus comentarios, a ver si con eso logra juntar las firmas.

Pero la protagonista de esta semana es la “madre” de todos los chilenos, la protagonista de la cadena nacional de este jueves. Esa mujer que cautivó a todos cuando se subió a un tanque, aquella que salió a defender a su hija como una leona, la mujer a la que no se le movió ni una ceja cuando fue recibida por un hombre en pijama y la misma que le hizo un guiño en Twitter al “lado oscuro” con motivo de los 40 años de Star Wars: La Presidenta Michelle Bachelet.

A usted, Presidenta, le voy a dedicar la receta de esta semana, la tradicional “masa madre”, también llamada “Sourdough”, cuyo origen dicen que es egipcio y es la base para hacer el pan más tradicional de todos, ese infaltable en cada mesa. El proceso toma cinco días y sólo basta harina y agua en las mismas proporciones, las que deben reposar en un frasco por 24 horas en un lugar tibio para que la levadura y las bacterias hagan su trabajo. Durante los siguientes días, hay que retirar la mitad de la mezcla y reemplazarla por una combinación de harina y agua nueva. El proceso de fermentación termina el quinto día y, siguiendo la tradición de nuestros abuelos, podríamos mantener el proceso por años.

Presidenta, la delicadeza, tradición y paciencia son claves en este proceso y para que la masa madre dure años, requiere de una atención especial. Cada semana hay que alimentarla y quererla, y fue precisamente eso lo que a usted le faltó en este último gobierno. Durante los más de 20 años de la Concertación se hizo el esfuerzo de cuidar esa preciada mezcla de harina y agua, pero con la llegada de esos jóvenes engominados y otros de poco pelo, la levadura y las bacterias comieron más de la cuenta, los hongos se tomaron el rol protagónico y la masa madre quedó convertida en una mezcla de aspecto velludo y tono verdoso.

Es cierto que en esta, su última cuenta pública, usted intentó recuperar ese estilo “maternal” con el que cautivó al país en su primer mandato. Pero me temo que es un poco tarde. Después de que la vimos llevar el volante de la “retroexcavadora” ya no podremos mirarla como antes.

Señora, como le dijo el Presidente Piñera, “le quedan nueve meses para enmendar el rumbo”. Aproveche el poco tiempo que tiene para dejar el legado que merece, no olvide que el pan está en la mesa de todos los chilenos y no hace diferencia ni de barrio ni de clase social. El pan no puede estar malo. Presidenta, cuide la “masa madre”.