El Puchero es el clásico y sabroso plato de la época de La Colonia. Un guiso que requiere de buenos ingredientes y paciencia, ya que hay que estar un par de horas frente a la olla. Y es precisamente de una buena cuota de paciencia lo que va a necesitar nuestro ex ministro de Hacienda del gobierno de Bachelet si quiere ser senador y finalmente aspirante a la presidencia.
Publicado el 11.05.2017
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mecha corta ok

Puchero Criollo

(6 personas)

1 kg de carne (estomaguillo o tapa pecho)

200 grs de chorizo

2 cebollas

3 dientes de ajo

5 papas

3 zanahorias

3 choclos

6 trozos de zapallo

½ repollo

½ kg de porotos verdes

Concentrado de carne

Sal y pimienta

La actividad política no para y, con buen ritmo, cada día de la semana pasada tuvo su afán. Carolina Goic estacionó su auto a varias cuadras de La Moneda, porque no quiere estar muy cerca del gobierno, e incluso habló de “ideologismos de café”. El Partido Comunista proclamó a Guillier y éste les ofreció un sentido discurso con el martillo y la hoz en la mano que provocó más de un lagrimón. El Frente Amplio y Chile Vamos llegaron con sus respectivas cajas al hombro al Servel a inscribir sus primarias y el Presidente Piñera exhibió su billetera al público, incluso delatando la mesada de sus niños y el viático de la Cecilia.

Pero alguien se quedó afuera de esta fiesta. Alguien a quien imagino haciendo un puchero (esa típica mueca entre pena y rabia propia de los niños)  mientras mira por la ventana y ve como todos hacen sus cálculos políticos y apuestan a ganador. El gran puchero está en la cara de Andrés Velasco, el buen mozo y elegante doctor en economía y aspirante al senado por El Maule quien, así como van las cosas, tendrá que conformarse con un cargante “siga participando”.

El Puchero es el clásico y sabroso plato de la época de La Colonia. Un guiso que requiere de buenos ingredientes y paciencia, ya que hay que estar un par de horas frente a la olla. Y es precisamente de una buena cuota de paciencia lo que va a necesitar nuestro ex ministro de Hacienda del gobierno de Bachelet si quiere ser senador y finalmente aspirante a la presidencia.

Un consejo Andrés: nunca te olvides que preparar un plato como éste requiere de disciplina y tiempo y aquí va la receta para que lo compruebes.

Partimos por cocer la carne con el chorizo previamente trozado en dos litros de agua y el concentrado de carne. Lo dejamos hervir mínimo por una hora. Cuando la carne esté blanda, agregar las cebollas cortadas en pluma, el ajo picado y el resto de las verduras incluidas las papas. Salpimentar y dejar a fuego lento por unos treinta minutos con la olla tapada.

En honor a la verdad Andrés, paciencia sí has tenido. Desde tus inicios elaborando tu tesis en CIEPLAN, el aporte que hiciste a la campaña del NO, tu apoyo al ministro Foxley en el gobierno de Aylwin y luego con la campaña del primer gobierno de Bachelet donde, dicho sea de paso, te convertiste en el no muy querido ministro de Hacienda (por obra y gracia de tu colega de la época Osvaldo Andrade), para terminar como candidato presidencial y compitiendo en las primarias de la Nueva Mayoría de la época. Uff eso sí que es tener temple, Príncipe. Sigue así.

Y la historia continúa, pero esta vez bajo la influencia de algo que provocó una peculiar transformación.  Dejaste de lado a tus ex camaradas y comenzaste un camino propio; saliste a la calle con ideas nuevas y modernas; fuiste a almorzar al lugar incorrecto, lo que te costó una visita de la Fiscalía a tu casa, pero aún así seguiste adelante. Cambiaste el nombre de tu movimiento de Fuerza Pública a Ciudadanos (bien español el nombre) y te pusiste las zapatillas; te inscribiste en la carrera y saliste a buscar firmas por el territorio nacional. Pero se te quedó la calculadora en Santiago, erraste en la suma y en las regiones… y junto con un tirón de orejas, recibiste un rotundo no.

¡Andrés, tienes que volver! Hacen falta grupos como el tuyo, pero antes debes aprender ciertas cosas, entre ellas, no hables de “errores garrafales”  y menos de “esto nos parece de suma gravedad” cuando te refieres a quien determina si eres partido o no. Súmale a todos los doctorados y títulos que ostentas un curso de retórica, así evitarás que el rector Peña te haga protagonista de sus columnas los días domingo.

Ahora, no más caras largas y terminemos con el puchero. Una vez que los sólidos estén tiernos y blandos, sacarlos de la olla y servirlos en un plato hondo. Agregar abundante caldo y coronar con hojas de perejil. Un trozo de pan tostado siempre es un buen acompañamiento. Andrés, siéntate junto a la Consuelo en la mesa, sonríe y disfruta este caliente y reconfortante plato que seguro te dará fuerzas para seguir adelante. ¡Viva el PUCHERO!