Los que andan como “locos” son los candidatos presidenciales y los integrantes de sus comandos, quienes, además de aplacar sus propios nervios, deben intentar controlar a sus jefes quienes, con una irreversible incontinencia verbal, entre declaración y declaración se han mandado más de un condoro.
Publicado el 14.12.2017
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mecha corta ok

@politicaycocina

Chupe de locos

Una docena de locos grandes

1 cucharada de mantequilla

1 cebolla grande rallada

2 marraquetas remojadas en leche

2 pimientos rojos pelados y cocidos

Sal y pimienta

Para gratinar:

250 gramos de queso mantecoso cortado en cubos

Queso parmesano rallado

1 cucharada de mantequilla cortada en cubitos

Ají rojo

 

Estamos a punto de llegar al final de esta larga carrera por el sillón presidencial y en estas humildes líneas hemos servido –semana a semana– muchos y variados platos. Pero como todos sabemos, esos platillos son el camino para llegar al postre, el que para algunos será muy dulce, mientras que, para otros, resultará un poco agraz. En todo caso, hemos sido testigos de que ese añorado dulzor no se conquista de manera fácil y que el trabajo bien hecho al final siempre es recompensado.

No puedo dejar de dedicarle un par de líneas a mi querida Carolina. Todavía no puedo creer que te hayas dejado seducir por Guillier. Me causó tanta molestia verte sentada tomando tecito con el candidato, que hasta se me quitó el hambre (cosa muy rara en mí). ¿Cómo pudiste desconocer que el avance en justicia social también se da al otro lado de la vereda? Por favor no me sigas decepcionando y, al menos, preocúpate de que no expulsen a la Mariana de tu partido, ya que ella te apoyó públicamente cuando eras la candidata oficial de la DC, no así quienes están promoviendo tal barbaridad. Si lo concretan, no te quepa duda de que llevarán a tu conglomerado por un camino muy alejado al soñado por sus fundadores.

¿Se han dado cuenta de que nuestra Presidenta no se sacó más el delantal blanco? Me acordé de esa frase para el bronce que se mandó hace algunos años, cuando aseguró que el uso de esta prenda en período de campaña era “grito y plata”… No hay que ser muy suspicaz entonces para entender por qué se convirtió en la generalísima del candidato oficialista luciendo, al mismo tiempo, su pulcro delantal. Ahora, lo de “grito y plata”, literalmente hablando, me despierta algunas dudas: el legado de su gobierno ha sido muy costoso, tanto así, que en los últimos cuatro años ha habido una caída de la inversión que le ha costado Chile US$24.500 millones ¡El equivalente a cuatro reformas tributarias! Uffff… ¿Qué te pasó Michelle? Parece que el delantal era del carnicero de la esquina.

Los que terminaron de quedar confundidos fueron, nuevamente, los niños. Durante y después del último debate, el Frente Amplio llenó las redes sociales de adjetivos bien poco elegantes para calificar al candidato oficialista. Si hasta la Bea brilló por su ausencia. Yo y muchos estamos convencidos de que estos jóvenes se merecían una definición. Pero en fin, hay que estar tranquilos, porque el paso del tiempo baja la ansiedad, además ya formaron un referente y eso le hace bien al país. Ahora, todo lo bueno que está por venir depende del diálogo, porque es evidente que el solo ataque no sirve.

Los que andan como “locos” son los candidatos presidenciales y los integrantes de sus comandos, quienes, además de aplacar sus propios nervios, deben intentar controlar a sus jefes quienes, con una irreversible incontinencia verbal, entre declaración y declaración se han mandado más de un condoro. Esta locura me trae a la cabeza el maravilloso chupe de locos, especialmente el que prepara un gran amigo mío, con harto loco y poco pan. Este es un plato que nos hace recordar buenos momentos y que debe hacerse con cariño, cariño que ha estado bien ausente en esta campaña, sobre todo en los debates. Sin embargo, en el del lunes pasado, pudimos percibir pequeños asomos de afecto: uno que otro abrazo y un par de copas de vino tras bambalinas. ¿Estará más definido lo que pasará el próximo domingo?

Y qué mejor que trabajar juntos en la cocina para empezar a dejar las asperezas de lado. Esta es la última oportunidad que tienen, a tres días de las elecciones, de mostrar su lado más humano, así que entren todos a la cocina, acomódense y aprendan a preparar este maravilloso plato.

Primero pongan los locos uno a uno en agua hirviendo. Después de una hora al fuego, cuando ya estén blandos, retírenlos con una cuchara de madera (el metal los endurece). Reserven los locos y dejen enfriar el caldo.

Que un grupo caliente mantequilla en una olla y fría la cebolla por unos cinco minutos, mientras otros muelen el pan remojado con el pimentón rojo, el que luego deben mezclar con el sofrito y cocerlo por otros cinco minutos. Finalmente, que le agreguen el caldo de locos para que quede como salsa espesa y lo aliñen con sal, pimienta y ají rojo.

Que algunos corten los locos en rebanadas y lo agreguen a la salsa junto al queso mantecoso. Cuando la mezcla este bien cremosa, que la pongan en una fuente de greda, la cubran con queso parmesano rallado, cubitos de mantequilla y la dejen gratinar por 15 minutos al horno.

Pasen todos a la mesa. Los candidatos en las cabeceras, el comando de Guillier a la derecha y el de Piñera a la izquierda. Eso puede resultar un buen ejercicio. Sirvan unas buenas copas de vino y, mientras humea el chupe de locos en cada plato, aprovechen de conversar y reírse, que harta falta le hace a este país después de tanta descalificación. El domingo pasará lo que tenga que pasar.

Foto: https://www.enmicocinahoy.cl