Presidente Piñera, quiero dedicarle a usted este tradicional Asado a la Parrilla. Me hace mucho sentido porque es una tradición para celebrar nacimientos, bautizos, cumpleaños, juntas de amigos y partidos de fútbol. Se lo merece por el importante triunfo de su coalición. De hecho, el rector Carlos Peña ya lo da como ganador de la próxima elección presidencial, cuando escribió en su columna del día lunes que “apenas en un cuarto de siglo se va a lograr lo que nunca se logró en el siglo XX: ganar dos veces la voluntad popular”. Refiriendose a la derecha, claro está.
Publicado el 06.07.2017
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mecha corta ok

@politicaycocina

Asado a la Parrilla

(8 personas)

2 kilos de carne (asado de tira, entraña, lomo vetado, palanca y malaya de cerdo)

4 prietas

2 longanizas de Chillán

4 chorizos parrilleros

4 piernas de pollo de campo

Mollejas

Sal de Cáhuil

Jugo de limón

¡Vaya domingo que tuvimos! Nos debatimos entre el fútbol y las primarias. Temprano partieron los precandidatos presidenciales a sus locales de votación donde, acosados por los periodistas, no lograban avanzar hacia las urnas. Algunos se sacaban selfies con sus electores y otros hacían las últimas declaraciones para cautivarlos. Y hubo uno que, luego de un gran esfuerzo, al llegar a su mesa lo dejaron con la mano estirada. Así no más. Un alumno de ingeniería de la USACH, creyéndose Bielsa, incomodó mucho a Sebastián Piñera. Parece que este joven de abundante cabellera se saltó el curso de buenas costumbres o pasó por la educación media mientras Carolina Tohá era alcaldesa de Santiago.

Pasaron las horas y, a pesar de las largas colas en los centros de votación, el nerviosismo colectivo por alcanzar a llegar a la final entre Chile y Alemania y prender la parrilla, la gente cumplió y llegó a votar. ¡Harta paciencia tuvieron! Y lo más escuchado en las largas filas era: “Cuándo esta hue…. va a ser electrónica”, refiriéndose al añoso sistema electoral que tenemos, donde la máxima modernización es que ya no nos pintan el dedo.

Presidente Piñera, quiero dedicarle a usted este tradicional Asado a la Parrilla. Me hace mucho sentido porque es una tradición para celebrar nacimientos, bautizos, cumpleaños, juntas de amigos y partidos de fútbol. Se lo merece por el importante triunfo de su coalición. De hecho, el rector Carlos Peña ya lo da como ganador de la próxima elección presidencial, cuando escribió en su columna del día lunes que “apenas en un cuarto de siglo se va a lograr lo que nunca se logró en el siglo XX: ganar dos veces la voluntad popular”. Refiriendose a la derecha, claro está.

Vamos al asado. Preocúpese de que uno de sus “casacas rojas” le prenda el fuego tempranito con leña o carbón de espino y que mantenga las brasas a un costado de la parrilla para poder ir controlando el calor. Primero ponga el asado de tira por el lado del hueso junto con las piernas de pollo, porque son lo que más se demoran. Aquí, como en la política, la paciencia vale oro.  Luego agregue el trozo de lomo vetado, la palanca y a los costados las prietas, chorizos, mollejas, las longanizas de Chillán y la malaya, o bien llamado también, matambrito.

Las reacciones comenzaron de inmediato. Ossandón reconoció su derrota y el triunfo de Piñera pero fue incapaz de decir si lo apoyará en segunda vuelta. ¿Qué más le podemos pedir, si hasta en la cola para votar seguía hablando en su contra? No cedió hasta último minuto. Caso contrario fue el de Felipe Kast quien, a pesar del duro debate que tuvo con el ex Presidente, fue noble, lo visitó y le dio su apoyo.

En el Frente Amplio también se sienten grandes ganadores y quedó clarito en el discurso de Beatriz Sánchez, quien destacó que esto recién comienza. Pero bien lento el comienzo en todo caso, pues sumando y restando, sacaron menos votos que el propio Huaso de Pirque. En fin… felicitaciones Bea, nos salvaste del tren a La Patagonia y de tener que comprar las compañías estratégicas. Harto cara que habría salido la gracia.

Presidente, volvamos a la parrilla. A estas alturas, las prietas están que se parten, los chorizos y las longanizas brillan y botan grasa. Pero tranquilo, déjelas un ratito más. Mientras tanto, de vuelta los pollos con una pinza y póngale sal. Ni se le ocurra mirar el asado de tira o el lomo vetado. Saque las entrañas y también el matambrito y las mollejas. A estas últimas agrégueles sal y limón y comience a matar el hambre con estos manjares antes de pasar a la mesa.

También hubo reacciones en la ex Nueva Mayoría. Después de una larga siesta, el senador Guillier declaró junto a la chica comunista, Karol Cariola, que la pelea grande estará entre él y Piñera, ninguneando el triunfo de Beatriz Sánchez. ¡Pero si todavía no junta ni las firmas! Parece que no ha revisado las encuentas, donde sigue desinflándose como el soufflé que le dediqué hace un par de semanas (ver aquí).

La Carolina aseguró tener las “puertas abiertas” e invitó a todo aquel que crea en una derecha distinta a la que plantea y encabeza Piñera. Bien curioso… Y por otro lado, Ricardo Lagos imita a la Presidenta mientras evita toda respuesta protegiéndose con su tradicional “paso”.

Supe que el comité político de los días lunes en La Moneda fue un escándalo. Abundaron los lloriqueos, las miradas amenazantes y los sentimientos de culpa por no haber participado en la fiesta ciudadana del día domingo. Esto confirma que el matrimonio de la Nueva Mayoría ya no existe.

Listo el asado. A la mesa Presidente, a degustar ese jugoso y crocante asado de tira junto a las piernas de pollo tostadas y el lomo vetado de centro rosado. Sírvase también una de esas prietas que explotan al cortarlas y los chorizos y longanizas que tiñen el plato. Invite a a los seguidores de Ossandón y Kast y tómese una buena copa de tinto con ellos.

Es momento de que salgan todos juntos a la cancha y de que se guarden las retroexcavadoras. Ya no aguantamos más la imagen de familias con cara de angustia frente a una tómbola para ver si su hijo entra o no a un colegio, y menos, seguir siendo testigos de espectáculos como el de esta semana en la Cámara de Diputados ante la votación de la “negligencia inexcusable” de Javiera Blanco.  ¡Si parece que los niños del SENAME no existieran! Todos confiamos en que vendrán tiempos mejores.