A sus 60 años, Soledad, una gestora de arte, no soporta estar envejeciendo. En particular, porque un hombre mayor o de su edad o, incluso un poco menor, no le satisfacen: a ella le gustan muy jovencitos o prefiere estar sola. Por eso al perder a su última pareja, cuando éste se entera de que su joven mujer está embarazada, Soledad, quien nunca ha tenido un hijo, se vuelca a una venganza.
Publicado el 26.01.2017
Comparte:

La carne es la última novela de la periodista y escritora Rosa Montero. A sus 60 años, Soledad, una gestora de arte, no soporta estar envejeciendo. En particular, porque un hombre mayor o de su edad o, incluso un poco menor, no le satisfacen: a ella le gustan muy jovencitos o prefiere estar sola. Por eso al perder a su última pareja, cuando éste se entera de que su joven mujer está embarazada, Soledad, quien nunca ha tenido un hijo, se vuelca a una venganza que consiste en hacerlo creer que ha conquistado a alguien aún menor y más atractivo. Pero no es tan fácil. Lo que intentará ocultar es que su nueva presa es un gigoló, pero tan solo y desamparado como ella.

La novela tiene la temática de El profesor del deseo, de Philip Roth; el cuerpo envejece pero la mente se mantiene en forma, esa es la tragedia. La novedad es que Soledad es mujer y lo común es que, ante el temor a la soledad, las mujeres se conformen con hombres mayores (pese a que no les resulten atractivos en absoluto) por eso La carne puede ser vista también como una gozosa revancha a esa fórmula natural del hombre de rehuir la vejez en esa búsqueda permanente de carne fresca gracias a que la oportunidad se les da.

Montero relata con todos los recursos posibles –tratando, aunque no siempre lo logra, de no ser siútica- lo vivificante que puede ser el sexo con pasión y que la pasión unida a lo bello del cuerpo en su mejor momento no es lo mismo que el fuego al que se pueda llegar en la tercera edad.

Pero la autora no se queda solamente en el thriller psicológico con tintes cómicos  en que se convierte esta novela de lectura rápida, pero no olvidable, entre otras cosas por su escritura siempre lúcida, buscando el giro a lo común y porque intercala datos, citas y anécdotas de no ficción de escritores malditos a propósito de una exposición que prepara la protagonista para la Biblioteca Nacional. Es así como en estas mismas páginas desfilan las trágicas historias de las autoras chilenas María Luisa Bombal y María Carolina Geel, envueltas ambas en revanchas de amor en el Hotel Crillón; la primera al intentar matar a su amante y la segunda quien tuvo más suerte pues logró su objetivo y no estuvo más que unos pocos años en la cárcel. Philip K.Dick, Colette, Thomas Mann y un bonito análisis de La muerte en Venecia entre otros conforman la carne de este libro con el que Rosa Montero habla desde la rabia y sin vergüenza.

 

*Esta reseña fue publicada en lectámbulos.cl