Vimos seis episodios de la nueva serie de la alianza Marvel-Netflix antes de su estreno -que es hoy- y aquí está lo bueno, lo malo y lo regular.
Publicado el 14.03.2017
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Durante las últimas semanas, la expectativa por el nuevo producto televisivo Marvel/Netflix alcanzó un punto álgido: después de todo, “Marvel’s Iron Fist” debería ser la sucesora — en calidad y audiencia — de otras propuestas que cosecharon un resonante éxito de público. Desde “Daredevil”, “Jessica Jones” hasta “Luke Cage”, la combinación entre el canal y la conocida factoría de superhéroes parece ser garantía de éxito seguro. Sobre todo porque Marvel se aseguró de dejar muy claro que lleva la bandera de la inclusión y la diversidad a un nivel por completo nuevo en los medios televisivos, lo que amplió su base de público cautivo y convirtió a cada nueva serie en un fenómeno de considerable sintonía. No obstante “Iron Fist” no las tiene todas consigo y se tambalea en los mismos aspectos en los que triunfaron sus predecesoras.

Incluso antes de su estreno, ya la polémica rodeaba a la hasta ahora, imbatible dupla Marvel/Netflix: Marjorie Liu, escritora y guionista de Marvel, expresó vía Twitter su opinión sobre la decisión de contratar al actor Finn Jones (a quien deben recordar por su personaje de Loras Tyrell de “Game of thrones”) para encarnar al héroe. Liu adujo que el personaje era ideal para un actor asiático, aunque el Danny Rand del cómic es un hombre caucásico obsesionado por la cultura asiática. Se insistió que “Iron Fist” era quizás el medio ideal para que la tan publicitada diversidad étnica de Marvel alcanzara una nueva dimensión, pero la casa productora no se dio por aludida y mantuvo su decisión sobre el casting, lo que provocó malestar en la audiencia e incluso una discreta campaña en redes que llamaba al boicot del futuro estreno.

Aun así, los puntos bajos de la serie tienen poca o ninguna relación con la polémica: En El Líbero disfrutamos de los primeros seis capítulos —de 12— del show y la conclusión inmediata es que por primera vez, un producto Netflix tiene algunos problemas para sostener el modelo de las tramas que pueden disfrutarse durante una sola tanda de capítulos. Hay una cierta falta de equilibrio entre capítulos y no obstante sus buenos momentos, el show no logra superar del todo los baches de fondo y forma que afectan su coherencia general.

Aún así, “Iron Fist” tiene las suficientes buenas intenciones como para remontar la cuesta y ser un producto disfrutable. Su aproximación al tradicional viaje del héroe tiene una sólida puesta en escena y respeta el cómic lo suficiente como para no encender las alarmas de sus devotos más apasionados. A pesar de los fallos del guión y uno que otro bajón argumental, la serie avanza con el suficiente brío como para entretener. No obstante, se echa de menos el aire chispeante de “Jessica Jones” o el desempeño rápido y enérgico de las escenas de acción de “Daredevil”. En contraste, “Iron Fist” parece sencilla, discreta y por momento, en exceso torpe.

La percepción sobre las artes marciales — corazón de la historia — carece del brillo y la fuerza para convencer por completo. Las supuestas habilidades del personaje principal quedan en ocasiones en entredicho, cuando la coreografía decae tanto como para ponerlas en duda. Quizás por ese motivo, el Danny Rant de Finn Jones parece por momentos fuera de lugar e incluso, blando para la historia. Con una confusa conciencia sobre sus capacidades, el personaje batalla para resultar creíble. Cuando lo logra, la serie alcanza un precario equilibrio entre sus ambiciosas intenciones y el discreto resultado, lo que permite se sostenga a pesar de sus fallos.

Claro está, no se trata de una historia novedosa: la saga de un huérfano millonario y joven que finalmente encuentra un propósito ideal ha sido analizada con esmero en buena parte de la mitología pop contemporánea. “Iron Fist” no lo olvida y brinda un respetuoso homenaje a las evidentes referencias de las cuales bebe su guión y estructura general. Hay mucho de las batallas morales de Batman y también del joven Arrow en la propuesta del show. Pero es esa atención a la historia-contexto — en contraposición con el poco detalle con que se describen los personajes — lo que hace que resultado tenga algunos espacios blancos. Eso, a pesar que la serie no se conforma e intenta en la medida de sus posibilidades como espectáculo de entretenimiento, redondear los arcos argumentales. Cuando lo logra, el resultado sorprende y se agradece por su buen hacer.

“Iron Fist” comienza con cierta lentitud. Se toma el tiempo para analizar la historia de Rant y brindarle cierta dimensión moral. Como pilar de la trama, el guión intenta que el espectador empatice de inmediato con este extraño individuo de enormes matices morales — o que se supone, los tiene — pero no lo logra y quizás el motivo sea que el misterio sobre su personalidad y motivos no se resuelve con eficacia. El Danny Rant televisivo carece de la profundidad un poco maligna del cómic original y la diferencia, afecta la profundidad de la narración.

Es entonces cuando la polémica fuera de pantalla parece presionar lo que ocurre detrás de ella: Hay una excesiva y preocupante tendencia a esquematizar y banalizar símbolos culturales. Y aunque es indudable que se debe al cómic — publicado por primera vez en 1974 y en pleno apogeo de cierta obsesión por las artes marciales — se lamenta que la propuesta no hiciera una necesaria transición a nuestra época. El oriente ficcionado y superficial decepciona y llega a ser el principal problema argumental al que se enfrenta la serie.

Tal vez por ese motivo, Danny Rant no termina de encajar en su propia historia y luce artificial como la más reciente adición en la larga línea de guerreros protectores orientales que la serie muestra como punto focal del principal hilo narrativo en la serie. La raza del personaje tiene un considerable peso en la credibilidad de la historia y afecta la complejidad de su planteamiento. También, hay una poderosa dicotomía en su comportamiento que está destinada a sostener el hilo argumental del show. Es un hijo privilegiado de una familia de enorme riqueza, pero también es discípulo de una orden misteriosa que le exige una pulcritud moral que batalla por alcanzar. Finn Jones tiene problemas para encontrar el punto ideal entre ambas cosas y lucha por hacerlo con una actuación que no siempre es todo lo profunda que debería. Aún así, batalla con los espacios oscuros y luminosos de su personaje hasta lograr que Danny Rant sea mucho más que un tópico banal.

La serie aún necesita encontrar su propia personalidad: Como su personaje principal se debate entre varios matices, sin decantarse por alguno aún. Queda aún por disfrutar del resultado completo y analizar si finalmente, “Iron Fist” es mucho más que sus fallas y sobre todo, más de lo que la expectativa a su alrededor parece sugerir.

“Iron Fist”

Temporadas: 1
Capítulos: 13
Creador: Scott Buck
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8,6