Acá se vale todo, no existen códigos, reglas, ni buenas intenciones; la victoria es mucho más importante que hacer justicia para la implacable Annalise, que no da ni un caso por perdido y pone toda su fuerza al servicio de los presuntos criminales.
Publicado el 28.10.2015
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La estrategia de Netflix para parir series es poner una temporada completa al aire. Y esto permite transformar el formato “serie” desde el guión. No sé si lo está evolucionando o todo lo contrario, pero sí está creando un formato más comercial. Las primeras temporadas, por lo general, parten con una trama principal fuerte y clara, pero con personajes que avanzan de a poco y que terminan cautivándote porque entras en la historia de una manera más profunda, como si nos llevaran de la mano a estas nuevas dimensiones que adquieren los personajes, que por lo general se gatillan -sólo- al final de la temporada. Este formato lo hace bastante menos dinámico pero mucho más verosímil. Es una relación con menos emociones pero sabes que es para toda la vida, o hasta que Netflix los separe.

Ahora bien, en la práctica: ¿Cómo se escribe una serie que sea parte de tu vida?

Wes Gibbins, un joven brillante pero todavía muy inocente, llega a la escuela de derecho motivado por la posibilidad de convertirse en un gran abogado. Pero ese día, su primer día de clases, conoce a la persona que lo hará vivir una de esas experiencias que te hacen crecer a la fuerza. “Buenos días. Desconozco las terribles acciones que han hecho en su vida hasta este momento, pero claramente su karma está totalmente desbalanceado si fueron asignados a esta clase. Soy la profesora Annalise Keatin y esto es derecho penal. O como yo prefiero llamarlo: HOW TO GET AWAY WITH MURDER (cómo librarse de un crimen)”.

Acá se vale todo, no existen códigos, reglas, ni buenas intenciones; la victoria es mucho más importante que hacer justicia para la implacable Annalise, que no da ni un caso por perdido y pone toda su fuerza al servicio de los presuntos criminales que tiene que defender en los diferentes casos que se presentan capítulo a capítulo. “Le damos tanta información al jurado, que se pondrán a deliberar con una abrumadora sensación: La duda… Así uno mata y sale con la suya”. -Annalise Keatin.

Pero eso es solamente la primicia porque lo que realmente nos mantiene presos de esta primera temporada, es un gancho mucho más intrigante: Annalise, somete a sus alumnos a un primer caso de evaluación, del cual saldrán sólo cinco seleccionados para llevarlos a trabajar a su firma. La competencia es tan dura, que la relación entre los seleccionados opera bajo una de las convenciones propias de una película de terror: Salvar mi propio pellejo. Y hacen todo lo necesario para conseguir el trofeo que Annalise acostumbra regalarle al estudiante más corajudo; pero cuando digo TODO, me quedo corto: la obsesión por ser el mejor de la firma hace que la práctica los lleve drásticamente al otro lado de la vereda, y se involucran todos en un crimen que amenaza con destruir sus vidas para siempre.

Con el correr de los capítulos, la historia sitúa a la audiencia como si fuera el jurado de un caso que se va descifrando de a poco pero magistralmente. De esta misma manera vamos lentamente entrando en las dimensiones de los personajes, descubriendo sus traumas y obsesiones a través de un lenguaje audiovisual dinámico, absorbente y 100% coherente con el nivel de stress que significa resolver este puzzle que no descansa, no da aire ni respiro y que al final de cada episodio nos deja con una abrumadora sensación: ¡Qué mierda va a pasar ahora!… Así se escribe una serie que pasa a ser parte de tu vida.

 

Por Sebastián Gutiérrez, publicista.

 

How to get away with murder

Temporadas: 2
Capítulos: 30
Creadores: Shonda Rhimes
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8,3
Trailer: