Hamburguesas al estilo estadounidense es lo que ofrece este comedor. Su propuesta es volver a lo básico, y lo hacen muy bien, aunque también tiene opciones para los que buscan algo más, incluso los vegetarianos.
Publicado el 26.04.2018
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Muchos recordarán el capítulo de la serie Seinfeld llamado The Soup Nazi (revise algunos highlights acá, se reirá). En él, una larga fila de comensales espera ávida por probar las especialidades del chef (sopas), pero éste era tan déspota que obligaba al público a un caprichoso protocolo… ante el mínimo error emitía la terrible frase “No soup for you!”

Los chilenos no tenemos la costumbre de esperar pacientemente por un puesto. Algunos lo han instaurado como una medida artificial, como la espera en el nuevo Liguria de Lastarria o en otros recintos con sospechosas mesas reservadas que nunca se llenan. Cosas de la administración. Pero lo que no se puede maquillar ni pautear son las filas que se ven en la calle Merced en espacios que despachan una cocina sabrosa y sobre todo a buenos precios. Un dato fijo (Trip Advisor’s mediante) con extranjeros y nacionales esperando pacientemente su lugar es el comedor indio New Horizon; más hacia el oriente sobre esta misma calle, un comedor tailandés; e incluso más allá otra fila de público más joven que hace la misma guardia por su turno para engullir unos waffles bastante buenos en el llamado Buffalo Waffles.

En la teoría de las colas, éstas se forman “debido a un desequilibrio temporal entre la demanda del servicio y la capacidad del sistema para suministrarlo”. Pero claramente este paradigma destinado a agilizar el management en las empresas de servicios tiene una pequeña excepción en el rubro gastronómico porque genera un claro magnetismo -que los entendidos llaman deseo mimético-, ya que despierta curiosidad y es un garante casi sin detractores. Salvo los que buscan estándares más allá del paladar y ponderan mucho otros ítemes como instalaciones, servicio, comodidad o exclusividad.

Uno de estos nuevos comedores con comensales que esperan ansiosos su apertura es Holy Moly. Esta hamburguesería de estilo estadounidense propone volver a lo básico. Su brioche elástico contiene bien la carga de ingredientes. Su Cheese Burger en formato Regular o Large (doble carne) es de una carne delgada y sabrosa tras su paso por la parrilla, se alinea muy bien con ingredientes frescos como pepinillos, cebolla, tomate y lechuga. A veces no se necesita nada más, salvo crocantes injertos de tocino. Ojo, que también hay opciones veggies aunque los franceses estén en pugna con eso de llamarlas hamburguesas (las cosas por su nombre, dicen)

Es sencillo de elegir, pero si tiene la suerte de llegar no más allá de los 10 puestos en la hora punta, no es el mejor lugar para tomarse su tiempo. Pedir para llevar es otra alternativa, algo más incómoda, pero en la inteligencia colectiva hay algo de razón. Rápido, sabroso y a buenos precios. Esos atributos, justifican la fila.

Holy Moly. Merced 4612, Santiago Centro (ver mapa). De lunes a viernes de 13.00 a 16.30 y de 17.30 a 22.00; sábado de 14.00 a 22.00 horas.