La serie que Netflix estrenó la semana pasada thriller psicológico, que sigue la vida de una psicóloga que se termina involucrando con algunos de los personajes que describen sus pacientes.
Publicado el 06.07.2017
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“Solía creer que cada persona determinaba su propia vida. Que teníamos control sobre nuestro futuro al elegir a nuestros cónyuges y nuestras profesiones. Que éramos responsables de las decisiones que marcan nuestras vidas. Sin embargo, hay una fuerza más poderosa que el libre albedrío: nuestro inconsciente”, dice una voz en off al comienzo de “Gypsy”, el thriller psicológico de diez episodios que Netflix estrenó la semana pasada y que protagoniza Naomi Watts en el papel de Jean, una psicóloga con una vida que aparenta tranquila.

Entre sus pacientes, tiene a una madre controladora, que en las sesiones no habla de ella sino de hija, una drogadicta que arrastra una relación amorosa destructiva y la historia que más la atrapa: la de Sam, un chico obsesionado)con Sidney, su ex novia. Y aquí Jean no se queda con lo que escucha en la sesión sobre la muchacha y decide involucrarse con ella fuera de las paredes de su propio consultorio, para lo que inventa una identidad y frecuenta el café/bar donde es barista. Un curiosidad, que se convierte en obsesión y en una relación lésbica.

El tedio, es parte de la serie. Y quizá es ese el motor de los personajes por el que el inconsciente termina guiando sus extrañas acciones. Por eso, hay que advertir que “Gypsy” tiene un ritmo lento, lentísimo y que quizá en algunos episodios, se encuentre preguntándose porque sigue viendo la historia. La respuesta, quizá es Naomi Watts, su buena actuación y las escenas con Sophie Cookson , la joven actriz inglesa que sorprende con la personificación de esta estraña veinteañera barista, vocalista de una banda y experta en manipular a su entorno. Pero entre sus rarezas y posible inexperiencia, es quien hace que Jean se analice, tal como hace con sus pacientes. Por eso, otra parte del gancho de “Gypsy” está en los diálogos entre estas mujeres.

Para el personaje de Watts, su relación con Sydney será su ruptura con el tedio que tiene al llevar un matrimonio en piloto automático, un trabajo que ya le aburre y su incapacidad de enfrentar la situación de su hija de nueve años, que no se identifica como niña. Todos esos momentos son mostrados con una perspectiva visual hermosa, con cada detalle de iluminación y escenografía bien cuidado, pero con el aburrimiento a cuestas.

La dirección está a cargo de Sam Taylor-Johnson (“50 sombras de Grey”), entre otros realizadores. La serie fue escrita por un nuevo nombre en el mundo de la producción audiovisual estadounidense: Lisa Rubin. Y cómo ha dicho la joven escritora Rubin en algunas entrevistas, en esta serie lo importante es el personaje de Watts con sus sutilezas,  sus gestos sobrios que son pura intriga y capacidad de equivocarse a consciencia. Aquí lo importante es tratar de entender este personaje tan femenino, complicado y algunas veces incomprensible.

Temporada: 1

Capítulos: 10

Creador: Lisa Rubin

Dónde verla: Netflix

Calificación Imbd: 7,1

Tráiler: