La serie representa la conclusión perfecta de lo que se esperaba a la hora de explicar y contextualizar los orígenes de Batman.
Publicado el 29.01.2016
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Primera escena, el contexto. Creo que Tim Burton -quien bajo su dirección se estrenó la película “Batman” en 1989- dejó un camino pavimentado para las exitosas producciones que se realizaron posteriormente de este superhéroe de Ciudad Gótica. En parte, ese triunfo tuvo que ver con la participación de tres protagonistas de lujo (Michael Keaton, Jack Nicholson y Kim Basinger). De ahí es sabido el éxito de la película con las secuelas de “Batman Returns”, “Batman Forever”, “Batman & Robin” y luego “Batman Begins”; la que fue dirigida por Christopher Nolan. A pesar de estos antecedentes, me parece que faltaba un corolario que resumiera todo lo que significa el origen de Bruce Wayne, quien vio cómo sus padres murieron acribillados a la salida de un teatro.

Ese trágico suceso, que marcó la vida de este hijo de prominentes figuras de negocios en Ciudad Gótica, debía ser contado con detalle y con los pormenores suficientes con el que merece ser relatado -al menos en el género ficción- un proceso traumático y de dolor interno. Claro, porque vivir el asesinato de nuestros padres, debe ser una de las experiencias más tenebrosas que se puedan vivir en el mundo real.

Con estas referencias, la serie Gotham representa la conclusión perfecta de lo que se esperaba a la hora de explicar y contextualizar los orígenes del “hombre murciélago”. Si bien es una serie a modo de precuela de todo lo que vendría después en la vida de Bruce Wayne (David Mazouz) y su sirviente, protector y mentor, Alfred Pennyworth (Sean Pertwee); esta serie transcurre frente a un portal que trae al pasado. Uno muy particular, por cierto. Pues, en la producción, no se perciben vestigios de décadas de años anteriores. Y es que puede notarse una Ciudad Gótica imponente y futurista. Al menos, cuando se muestran tomas generales de la urbe, donde sobresalen los rascacielos y las construcciones majestuosas por su arquitectura.

Y es en este escenario, en el que Wayne con Pannyworth son una dupla unida bajo un fuerte lazo. Uno que es capaz de sostenerse por sí solo para sortear todo tipo combates frente a los criminales de esta “ciudad histórica”, denominada y escrita en esta columna entre comillas por lo que ha significado dicha metrópoli en la línea del tiempo cinematográfico y que ha trascendido a generaciones por la voracidad de sus callejones y paisajes (aunque estos sólo estén remitidos a lugares como el Manicomio Arkha -el hospital psiquiátrico ficticio de Ciudad Gótica-).

En los aspectos principales de esta serie, esta producción reflota un lado más real -uno de carne y hueso, sin ir más lejos- de los personajes que participan en esta elaboración serial. De hecho, junto con trazar las líneas del futuro del niño que luego será Batman, podemos ver los procesos transformadores de los enemigos conocidos al cierre del estreno de esta serie. Entre éstos están el Pingüino (Robin Lord Taylor), Gatúbela (Camren Bicondova) y Acertijo (Cory Michael Smith). Por ejemplo, las primeras apariciones del Pingüino en las diferentes películas estrenadas durante la década de los 90’, lo muestran como un personaje extremadamente ficticio y como alguien extraído de un trabajo de ciencia ficción barato. Pero en Gotham, el Pingüino dejó de ser ese malhechor con falta de estilo. Acá se muestra un papel interpretado con pulcritud y con un vestuario digno de elogio y, por si fuera poco, como para armar una historia aparte de este hombre que le gusta esconderse dentro de los refrigeradores.

Mención aparte merecen los detectives a cargo de resolver todos los casos que se presentan a diario en Ciudad Gótica. La dupla encarnada por Jim Gordon (Ben McKenzie) y Harvey Bullock (Donal Logue), cumple una función de entretención e ironía que atrae por si sola en esta serie. La forma en que desentrañan las tramas malignas de los temibles enemigos en esta ciudad del mal, será difícil de igualar. A mi juicio, la labor actoral y los recursos que emplean estos policías en términos cinematográficos, muestra un trabajo bien hecho de principio a fin tras bambalinas, aún cuando a veces utilicen métodos poco ortodoxos para desbaratar a los criminales. ¿A quién le importa? Al final, igual es ficción. Y está muy bien lograda la superposición del género.

Pero no puedo dejar pasar un último dato: cuando vea esta serie, pregúntese lo siguiente: ¿cualquier semejanza con la realidad, es mera coincidencia (en la cotidianeidad el Chile de hoy)?

 

Nicolás Ward Edwards, periodista y asesor comunicacional.

 

“Gotham”

Temporadas: 2
Capítulos: 22
Creador: Bruno Heller
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8
Trailer: