Con la batuta de la directora Alejandra Urrutia y las voces de la mezzo Evelyn Ramírez y de la soprano Patricia Cifuentes, se abre este recital orquestado. En compañía de la Sinfónica de Chile, la cita se repetirá en el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Casa de Bello (CEAC), este viernes 21 y el próximo sábado 22 de octubre. La muestra recorre a Mozart, Verdi, Rossini, Bizet y Donizetti, entre otros, con una colección de obras que destacan por su composición vocal elocuente, presentadas bajo una exhibición melodiosa de armonía polifónica y de coloratura. Entre algunas irregularidades, destacan el Dúo de la Flores (de “Lakmé”, de Delibes), el aria Mon coeur s’ouvre a ta voix (de “Sanson y Dalila”, de Gounod), y la Siempre Libera (de “La Traviatta”, de Verdi).
Publicado el 20.10.2016
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George Steiner, en La Poesía y el pensamiento

Esta Gala Lírica, con sus obras seleccionadas, hace gala. Elige piezas que por su excepcionalidad en la melodía vocal exaltan a dos connotadas cantantes nacionales logrando, de momentos, niveles anhelados. Se presenta a la mezzo Evelyn Ramírez, que enseña el control de su técnica, y a la soprano Patricia Cifuentes, que es irregular pero brota en los duetos y en ciertos momentos de sus solos. Ambas entregan una muestra que se mantiene legítima a los deseos de nuestra oferta y audiencia. Se recoge la extravagancia de la expresión lírica, escuchando de primera fuente eso que tan sólo, más que nada debido a la distancia, superan los talentos del mundo y de su historia.

Alejandra Urrutia dirige con precisión de manual en la obertura de “Las bodas de Fígaro” (1786), ópera de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Se prosigue en un dueto de la misma obra, Via, resti servita, madama brillante, donde las dos cantantes entregan una ejecución técnica adecuada pero carecen de humor en la expresión vocal, que no se logra sopesar a causa de la actuación anodina de ambas.

Distintamente se da un alivio cómico en este mismo modo de actuación. Evelyn Ramirez expresa una ironía divertida cuando hace La Habanera de “Carmen” (1875), partitura de Georges Bizet (1838-1875). Jugando una seducción forzada pero lúdica con los intérpretes de la orquesta, da un gag chistoso que acerca la solemnidad de la música docta a un cotidiano más indulgente; este recurso del humor se ha vuelto casi icónico en el Teatro CorpArtes. Precedida por una conducción dispersa de protagonismo en la obertura de esta ópera del compositor francés, en el desmedro de la intensidad de las cuerdas frente a los bronces y la percusión,  se reconstruye una atmósfera oportunamente liviana que permite retomar mejores momentos de la muestra.

La coloratura es la intensificación a través de ornamentos de la “expresión” de la melodía, tal como en la arquitectura clásica se esculpen hojas y frutos para “enseñar” los capiteles de las columnas. En la melodía se adorna, por ejemplo, con una seguidilla de notas rápidas y ligadas, que hacen epílogo de los cierres o dibujan progresiones hacia la tónica. Fue práctica común dar coloratura a las frases durante el barroco (Bach y Händel), también en el clasicismo (Mozart y Haydn), e igualmente en el romanticismo italiano (Rossini, Donizetti y parte de la obra de Verdi). Fue en este último periodo, en el denominado bel canto, donde se llevó a su extremo de amplitud y de agilidad este estilo de interpretación.

Un ejemplo del uso de esto sería el aria Oh! luce di quest´anima, de la ópera “Linda de Chamounix” (1842), de Gaetano Donizetti (1797-1848). Aquí, Patricia Cifuentes presenta problemas de fiato (dosificación del aire) y dificultades para articular la intensidad de su voz, entrega los crescendo de un plumazo y con una coloratura casi sin legato (ligado, la fluidez entre las notas). Esto no impide imaginar la veta de esta aria que es evocadora, calcina esa gestualidad restante y que en esta gala, emociona.

Distinta, o escondida, es su mejorada ejecución en el Dúo de las flores. En el rol protagónico de “Lakmé” (1883), ópera de Léo Delibes (1836-1891), que interpreta cargada de melisma, una coloratura en la sílaba (o me será quizás una impresión del francés). Junto a Evelyn Ramírez, hacen ese precioso dúo que nos lleva a un río donde recogemos flores y a un simbolismo musical de fragilidad o delicadeza. Una composición que merecería más desarrollo en este artículo, aún exceda la extensión que se pretende, pero “explicar lo que significa una composición, dictaminó Schumann, es tocarla de nuevo” (Cápitulo I, “Hablemos de la música” [incipit], en “La poesía del pensamiento”, 2011, de George Steiner). Al menos aquí, no cabe decir más.

La polifonía es la conjunción de las voces en distintas melodías, recurso que crea una textura rica en su sonido. Se articulan las voces de amabas, en esta pieza, así como en la “Barcarola”, famosa cavatina (canción breve) de la ópera “Los Cuentos de Hoffman” (1881) de Jacques Offenbach (1819-1880). Pieza que por su brevedad se reiteró tras los aplausos, por más que se interpretó con una menor complementariedad de ambas voces que el dúo antes señalado.

Versátiles, en Brüderchen, komm tanz mit mir, un lieder (canción en alemán) hacen ecos del desapego infantil. En “Hänsel und Gretel” (1893), de Engelbert Humperdinck (1854-1921), Hänsel es Evelyn Ramírez y Gretel es Patricia Cifuentes. La ternura simpática de los /nic, nic, nic/ y los /clic, clic, clic/ de su Gretel, dan la impresión de que pudo hacer una mucho mejor Via, resti servita, madama brillante. Su frase  “non sono sì ardita, madama picante”  y esa picardía infantil, tienen tal similitud a la actitud de Susanna con Marcellina (“Bodas de Fígaro”), que deja imaginarlo. Esto independiente de su talento para las lieder, que debiese aprovecharse.

Lo que hace en Siempre Libera, un aria de “La Traviata” (1853), de Giuseppe Verdi (1813-1901), tiene gran expresión y forma, pero no le es “adecuada”. Aquí se soluciona la voz del tenor, Alfredo, con el reemplazo del cello de James Cooper, sin perder la polifonía (casi semántica) que contradice a Violetta (Cifuentes, su protagonista). Los pasajes, transciciones vocales (de tono), son dados por un hiato de la voz y de una falta de fluidez entre los graves y agudos, así como de los pianissimo y de los forte, dejando un manejo vocal pendiente. Sin embargo, no deja de entregar una versión que se apodera de sus carencias y alcanza un nivel importante en nuestro país.

Es definitivamente algo especial. Emerge una confluencia de la dirección de Alejandra Urrutia en el Mon coeur s’ouvre a ta voix [Mi corazón se abre a tu voz], de Evelyn Ramírez, aria de “Sansón y Dalila” (1877), ópera de Camille Sans-Saëns (1835-1921). Brota una atmósfera de amor, pronunciada por la voz, que se aparece y se esconde en la armonía y en la melodía orquestal. Es complementada de un divisi (divididos) de cuerdas y vientos que dialogan asintiendo a Dalila, donde convergen. Como si fuera la pieza definitiva, todo da cuenta de una Dalila que está siendo poseída por un espíritu de amor esperanzado. La articulación de orquesta y mezzosoprano construye uno de los momentos más bellos; conmovedor y atemporal, sosiega ese anhelo que debe esta presentación. Sea un ejemplo, también lo dijo el público con sus aplausos.

Hacer una muestra como esta, de Gala Lírica, implica abocarse a la expresividad musical de las composiciones. Se prescinde de abarcar las obras desde sus dramas, y el mundo implicado se genera a través de la expresividad del canto y de la interpretación orquestal. Independiente de los asuntos estéticos adeudados, se genera una vinculación distinta con estos trazos magníficos de la ópera y de su historia. Al reseñar a estas tres mujeres talentosas se enseña una escena que es muy destacada en nuestro país, pero que aún tiene bastante por progesar en esta expresión artística, específicamente.

El programa de esta presentación consiste en:

Wolfgang Amadeus (1756-1791)
Obertura, Las Bodas de Fígaro, K- 492

Wolfgang Amadeus (1756-1791)
Via, resti servita, madama brillante, Las Bodas de Fígaro.
Solistas: Patricia Cifuentes, soprano y Evelyn Ramírez, mezzosoprano

Gioachino Rossini (1792-1868)
Cruda sorte, Las Bodas de Fígaro
Solista: Evelyn Ramírez, mezzosoprano

Gaetano Donizetti (1797-1848)
Oh! luce di quest’anima, Linda di Chamounix
Solista: Patricia Cifuentes, soprano

Engelbert Humberdinck (1854-1921)
Brüderchen, komm tanz mit mir, Hänsel und Gretel
Solistas: Patricia Cifuentes, soprano y Evelyn Ramírez, mezzosoprano

Charles Franҫois Gounod (1818-1893)
Je veux vivre, Romeo y Julieta
Solista: Patricia Cifuentes, soprano

Charles Camille Saint-Säens (1835-1921)
Mon coeur s’ouvre a ta voix, Sansón y Dalila
Solista: Evelyn Ramírez, mezzosoprano

Georges Bizet (1838-1875)
Obertura, Carmen

Georges Bizet (1838-1875)
Habanera, Carmen
Solista: Evelyn Ramírez, mezzosoprano

Jacques Offenbach (1819-1880)
La Barcarola, Los Cuentos de Hoffmann
Solistas: Patricia Cifuentes, soprano y Evelyn Ramírez, mezzosoprano

Giuseppe Verdi (1813-1901)
Sempre libera, La Traviata
Solista: Patricia Cifuentes, soprano

Léo Delibes (1836-1891)
Dúo de las flores, Lakmé
Solistas: Patricia Cifuentes, soprano y Evelyn Ramírez, mezzosoprano

FOTO: Natalia Núñez.