Lo que estamos viendo, salvo algunas excepciones, son unos comerciales ochenteros, descuidados en su forma y con ediciones aceleradas.
Publicado el 27.10.2017
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¿Será el número de candidatos? ¿La mala realización audiovisual de algunas franjas? ¿El horario? Son preguntas que reflexiono luego de cada jornada en donde aparecen frente a mis ojos en la TV los ocho políticos que disputan el anhelado sillón presidencial.

El mundo de hoy ha cambiado. Si antes veíamos la franja tomando té con la familia, hoy con suerte estamos llegando a nuestros hogares a esa hora a realizar labores domésticas. El día a día nos consume cada vez más pero, a pesar de todo, la franja tiene algunos toques de nostalgia que, a los más fanáticos de la política, los entretiene.

Me ha llamado la atención la propuesta que hay de parte de casi todos los candidatos de realizar un relato de su biografía, sus inicios… una forma de conectar con el público que está en la casa. Pero no tengo claro que esa sea la mejor arma, ya que más allá de sus vidas, la gente necesita soluciones concretas a sus problemas. Prefiero pensar que este formato que hemos visto se deba a que estamos recién en la primera semana de franja.

En cifras, el inicio de la campaña por TV ha sido relativamente bueno. Los 32 puntos de rating que marcó la franja electoral en su primera emisión el 20 de octubre, logró satisfacer a Anatel y al CNTV. El sábado 21 también fue un día glorioso, ya que entre las 20:40 y las 21:00 horas se llegó a 44 puntos de rating. ¿Increíble? La verdad es que no, porque son todos los canales sumados. La franja en la década de los 90 marcaba más de 60 puntos.

Una cosa que destaco este año, y me pongo de pie para aplaudir, es la inclusión. Esto, porque los candidatos añadieron lenguaje de señas y subtítulos en todos los espacios. Es una nueva muestra de que la TV se acerca a las personas con capacidades diferentes y eso se agradece siempre.

En el caso de la franja parlamentaria, la cosa empeora. Algunos sólo tienen un segundo para aparecer en pantalla. ¿No les parece ridículo? ¿No habrá una mejor fórmula para dividir esos tiempos?

Raya para la suma: Lo que estamos viendo, salvo algunas excepciones, son unos comerciales ochenteros, descuidados en su forma y con ediciones aceleradas. Pareciera que pocos candidatos se tomaron en serio al telespectador. Al ritmo que están cambiando los tiempos hoy, iniciativas como Piñerín o la cantidad de veces que se comparten los contenidos de los postulantes en Facebook, parecen ser más importantes. Una pena para los tevitos como yo