Se llama In Bocca al Lupo, está ubicado en Valparaíso y aquí les dejamos cuatro fortalezas que detectamos de su propuesta.
Publicado el 09.02.2017
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Cuando en jerga teatral alguien desea buena suerte a un actor que está presto a entrar en escena, acude a la frase “In Bocca al Lupo”. Pero, lo cierto es que esta flamante nueva trattoria porteña -que no cae en el peligroso revoltijo de clichés que es montar un comedor de raigambre italiana- no necesita suerte, sino mantenerse firme en estas cuatro fortalezas que detectamos de su propuesta. Attenzione y tomen nota de su actual preformance.

El ideario
Se advierte un acertado rescate de las recetas de una nonna proveniente de Torino. Platos francos, directos al paladar que llevan a escena la siempre respetable impronta de la cocina italiana tradicional. Esa que conecta de manera armónica y natural la ecuación: temporada + huerta + mesa. Respeto por los productos frescos que se agradece, así como la ausencia de piruetas innecesarias. Un comedor libre de cursilerías en carta y de montajes sencillos.

Insumos
Ya desde el antipasti con la sola presencia de buena charcutería como el Prosciutto San Daniele y la reputada mozzarella di búfala, marcan diferencias con sus vecinos en el cerro. De los entrantes, destaca un Vitello tonnato e peperonata en el cual se recubren las delicadas láminas de carne con una salsa piemontese. Un acierto es su crostini del día sobre focaccia. Se aprecia también el uso de buenas harinas y aplaudimos el aprovechamiento de la abundancia estival que permite envasar conservas y así compartir y prolongar su sabroso saber-hacer.

La cocina
El olfato es el primer sensor que detecta una impronta casera. Las cosas huelen bien en esta cocina. De las pastas que preparan in situ, tienta inclinarse por la sencillez de unos Tagliolini al pomodoro o algo más reconocible como una lasagna alla bolognese o fetuccinis con polpetas (bolitas de carne). Pero es entre las pastas rellenas donde hay dos ineludibles: Tortelli di Melanzane, que -como ya adelanta su nombre- se rellenan con berenjena, pistachos y tomate baby deshidratados, al igual que un recomendable Agnolotti al Plin relleno de osobucco (en la foto). Una cocina que inspira, no se detiene y trabaja a todo vapor.

Los precios y el horario
Un precio promedio por persona que apenas se alza sobre $15.000 es un hallazgo casi para cualquier capitalino. Pero también han pensado en el comensal backpacker que frecuenta estas encumbradas calles y los turistas. Por lo mismo, cuentan con convenientes menús de almuerzo que se anuncian en pizarra. Y, como abren de martes a sábado en horario continuado de 12.30 a 23.00 horas, son un idóneo parador para la hora del aperitivi. Con una tabla y una ronda de spritz, se configuran como una recomendable bienvenida para dar inicio al largo viaje hacia la noche porteña.

In Bocca al Lupo. Montealegre 546, Cerro Alegre. Valparaíso (ver mapa). Tel. 32 221 2257.