Treinta años después el investigador policial Mark Williams-Thomas retoma el caso de una mujer desaparecida en Inglaterra. Y lo hace de la mano de una miniserie, que combina perfectamente hechos reales con actores y un poco de ficción. Hay testimonios, fotografías y la pregunta latente de qué pasó con Carole Packman.
Publicado el 26.01.2017
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Con un formato un poco utilizado, salvo programas como “Puertas al más allá” (Discovery Channel, 2011) y en la mayoría de las historias presentadas por el canal de televisión por suscripción ID (Investigation Discovery) , la miniserie inglesa de ficción-documental “El investigador: la historia de un crimen británico” -que ya es parte de la programación de Netflix-, nos trae bajo la dirección de Hugh Ballantyne y Adam Wimpenny la propuesta de acompañar en las indagaciones de un caso de femicidio a un detective real: Mark Williams-Thomas, un investigador policial ahora transformado en estrella de la pantalla chica y de los documentales de crímenes, que retoma un suceso 30 años tras hacerle un seguimiento por 12 meses.

Al mejor estilo de uno de los grandes recursos de la novela negra, el detective host en la que la inclusión de un investigador real puede esclarecer en gran parte la consecución de los hechos -fórmula que ya ha sido aplicada en otras series como “Making a murderer” y “To catch a predator”- se propone la tesis de que el espectador sea una tercera persona omnisciente. Junto al narrador -este detective que revela unos cuantos datos interesantes en la actualidad- podrá hilar entre pistas, fotografías y testimonios reales, qué sucedió realmente tras la extraña desaparición física de Carole Packman, esposa y madre que vivía en un suburbio británico.

La historia comienza cuando Sam Gillingham, interpretada por la actriz Alice Harding (“10,000 BC”, “Callum”) decide reabrir el caso que pone sobre el tapete la desaparición de su madre Carole Packman, quién desapareció misteriosamente en junio de 1985 y de la cual no se ha vuelto a saber más.  El esposo de Packman, Russell Causley, fue acusado como el autor material de un supuesto asesinato en 1996, lo que lo llevaría a cumplir cadena perpetua.

Lo curioso de este sucesos es que nunca se encontró algún indicio físico o un cadáver y, a lo largo de la serie, se descubrirá una nueva versión de los hechos que va surgiendo en base a la reacción y sucesos esclarecedores que no se conocían sobre los involucrados y hasta se pregunta a Gillingham si “odia a su padre”. Y muchas otras preguntas surgen.

Pese a que la pena fue revocada en 2003, se llevó nuevamente a la palestra el caso en el que Causley se confesó inocente y no dio declaraciones, actitud que le costó la máxima condena en 2004. Actualmente, parece que son más las pistas que se obtienen, gracias -curiosamente- a este documental. Y como él ha revelado recientemente en su cuenta de Twitter (@mwilliamsthomas), tras el reestreno de la serie en Netflix- fue mostrada en Inglaterra el año pasado- ha recibido más información que puede ayudar a terminar de unir algunas pistas.

A lo largo de la trama vemos cómo en un hogar en decadencia se va alimentando el conflicto y se empiezan a asentar las bases para el suceso inicial con la llegada de Patricia Causley -dama de servicio y posteriormente amante de Russel Causley-, quien va desmembrando la estabilidad familiar. Debido a este hecho en particular se comienza a manejar la hipótesis de que Packman huyó al ver ese escenario. No obstante el hilo de los testimonios y las fotografías en cada anécdota son los que irán esclareciendo un inesperado desenlace.

Como recursos técnicos de este trabajo que cuenta con Simon Cowell -destacado y polémico empresario musical- como productor, hay que destacar la musicalización impecable, que juega una parte importante en el desarrollo de la serie, a su vez la fotografía y la presentación de fotos reales y un buen timing de los sucesos. La clave para mantener a los espectadores atentos a cada detalle. Aunque, hay detalles, como lo repetitivo que es el guión con la supuesta muerte de Packman y las formas de presentarse del detective, muchas veces con líneas muy forzadas.

Vale la pena destacar que Hugh Ballantyne, uno de los directores de la serie, maneja a cabalidad el género documental al haber creado productos audiovisuales tales como “Finding Jesus, Australia: A story of us” y su más reciente trabajo “China’s Megatomb Revealed”. Además, la carrera de Ballantyne ha estado enmarcada por el desarrollo de documentales para canales como The History Channel y Discovery. A su vez sus historias han sido participes en la cobertura de sucesos de índole mundial tales como la ciencia, religión, supervivencia, viajes, artes y cultura. Ha dirigido actores, presentadores y al público en general para elaborar documentales lo más fidedignos a la realidad. No en vano las actuaciones de “El investigador” están llevadas de tal manera que son capaces de poner en tensión al espectador hasta olvidar que se trata de un rol interpretativo.

Si usted es de los entusiastas de aquellos casos policíacos sin resolver, la serie “El investigador: La historia de un crimen británico”, lo llevará a  formar parte en la investigación hasta poder dar con el objetivo inicial: saber qué sucesos enmarcaron la desaparición de Carole Packman. Y continuar con las interrogantes.

César Leonardo Márquez, periodista y diseñador gráfico catedrático en guión cinematográfico.

Temporadas: 1

Capítulos: 4

Creador: Hugh Ballantyne y Adam Wimpenny 

Dónde verla: Netflix.

Calificación Imbd: 6,1