Una publicación que nos invita a alimentar el seso y pensar en la industria alimentaria.
Publicado el 30.03.2017
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En este libro, Pollan sigue la cadena alimenticia de cuatro comidas: Una comida de McDonald’s; una comida de alimentos orgánicos de supermercado; una comida de alimentos orgánicos de granja y, finalmente, una comida en la que el cocinero cazó, recolecto o cosechó personalmente todo lo que se sirvió.

El texto revela que la primera cocina es casi puro maíz, alimento subvencionado por el gobierno norteamericano que comen pollos y vacas. Aceites de maíz y de soya fríen las papas y es usado también como endulzante (jarabe de maíz). Un monocultivo. Elijas el combo que elijas, comerás choclo.

Además denuncia con antecedentes sólidos que la comida orgánica que se despacha en supermercados o cadenas como Whole Foods es en gran parte verso. Rescata el valor de una granja de pasto que muestra un ciclo simbiótico entre distintos organismos. La hierba alimenta  a los pollos, pavos y vacas, los cuales controlan a los insectos, los desechos se compostan y se usan para fertilizar logrando una armónica homeostasis. Finalmente, en el pináculo de la conciencia alimentaria, el autor revisa una comida creada exclusivamente con ingredientes cazados o recolectados. Algo que “paga la deuda kármica con la comida” en el sentido de estar totalmente consciente de qué se come y de dónde proviene. Pero ¿estamos realmente dispuestos a matar para comer?

Un libro contingente, que nos mira como un espejo. Enfocado en la industria alimentaria estadounidense donde más del 50% de la población tiene sobrepeso, y la diabetes tipo 1 parece no tener cortapisas. El caso nos suena horrorosamente familiar. Pollan nos refriega la máxima de que somos lo que comemos.

El Dilema del Omnívoro. 512 páginas. Publicado en español en enero de 2017 por Editorial Debate. Precio de referencia $13.300. Disponible en librerías Antártica.