Este año el premio que señala al mejor restaurante del año recayó sobre el 99. Sobresaliente comedor, con una propuesta autoral, fresca, que varía constantemente.
Publicado el 23.03.2017
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La asociación gremial dedicada al rubro enogastronómico mirado desde las comunicaciones, premia anualmente a quienes durante el año anterior o a lo largo de su trayectoria profesional se han destacado en sus áreas, así como a hechos relevantes relacionados con estos sectores. La revelación de los ganadores siempre marca alguna polémica o inicia el debate, sobre todo por algunas ausencias o por desencuentros en el veredicto que se somete a votación de los miembros, con un sistema de postulaciones que cada año se perfecciona y pule.

Este año el premio que señala al mejor restaurante del año recayó sobre el 99. Sobresaliente comedor, con una propuesta autoral, fresca, que varía constantemente (ver nota aquí), además de consolidar una propuesta en repostería de excelencia. Es primera vez que un comedor “se repite el plato”, es decir, que obtiene el premio por dos años consecutivos.

Como el mejor exponente de la cocina chilena figuró The Glass (Hotel Cumbres Vitacura), que destaca sobre todo por el trabajo que hacen con su platillo emblema, el de Erizos al Cajón (ver nota aquí).

El chef revelación fue Jonathan Michel, del restaurante La Misión. Un cocinero joven, que crea recetas de gran personalidad y combina influencias culinarias que conjugan modernidad y tradiciones ancestrales (ver nota aquí).

Luego, los vinos se tomaron la jornada al anunciar al enólogo del año, premio que recayó en Andrea León, de viña Casa Lapostolle, quien encabeza una de las casas más tradicionales de Francia y Chile. Los cronistas destacaron su trabajo con la línea “Collection”, concebida precisamente para demostrar que la diversidad es posible, incluso en el mismo terruño.

El premio Rosita Robinovitch -el más importante que entrega esta asociación gremial- este año recayó en el trabajo infatigable (a nivel enológico y comunicacional) de Eduardo Chadwick, presidente de Viña Errázuriz. Labor de visibilización, en los cinco continentes, de Chile como un terruño de primer nivel para elaborar vinos que pueden pelear de tú a tú con los gigantes de esta industria. Además, es indiscutible que los 100 puntos otorgados por James Suckling a Viñedo Chadwick 2014 –el primer puntaje perfecto para un  vino chileno- valora igualmente la labor del equipo vitivinícola que trabaja con uno de los empresarios vitivinícolas más influyentes del país.

Trayectoria Enológica: Marcelo Retamal por su trabajo en viña De Martino y Viñedos de Alcohuaz. Parece imparable. Destaca por fijar la mirada en Itata, por su impecable Cinsault, el trabajo en tinajas en una viña comercial, por los trabajos con Moscatel y porque le ha dado una identidad única a los vinos de viña De Martino por más de 20 años. Fue el primero en vislumbrar que el futuro estaba escrito en el pasado.

Bodega del Año: Viña Santa Carolina y equipo enológico. Porque en sus algo más de 140 años de existencia, viña Santa Carolina ha tenido únicamente dos propietarios. Sus actuales dueños, la familia Larraín, con Santiago Larraín a la cabeza, han entendido que renovarse es sinónimo de prolongar la vida y pensar en los siguientes 140 años. Y lo han hecho de manera notable a través del desarrollo de Bloque Herencia y también a través de un cambio en su clásica propuesta de vinos.

Proyecto enológico de Pequeños Productores: Viña Cancha Alegre. El rescate de los viñedos patrimoniales no sólo es sinónimo de hacer vinos atractivos y sabrosos a partir de esas viejas parras, largamente  ignoradas. También es entender que están ligadas a productores ancestrales que deben seguir unidos a ellas mientras se mantengan vivos. Sergio Amigo ha logrado de manera admirable integrar ambos propósitos.

Publicación del AñoEl Pan en Chile, Editorial Hueders. El libro no sólo se ganó los aplausos por su bella propuesta, gran diseño y hermosas fotos, sino por la historia que nos cuenta como país descaradamente bueno para consumir pan (ver nota aquí).

También hubo reconocimientos a la Trayectoria Gastronómica de Las Lanzas, recinto emblemático de Plaza Ñuñoa que ya cuenta dos generaciones preparando platos sencillos. Asimismo se premió el restaurante con mejor relación precio-calidad (Le Bistro), al que mostró una irreductible vocación y excelencia en el servicio (Rubaiyat) y hubo reconocimientos para las cocinas de regiones como Rayú (Iquique), La Fleur de Sel (Pucón) y Hotel The Singular (Puerto Natales). Tampoco podemos dejar pasar el reconocimiento a la mejor empanada del 2016, que recayó en la panadería Las Rosas Chicas, en Vitacura (ver mapa).