Nou Cami y Ilo Mapu son estas opciones para salir de la rutina. Pastel de Cochayuyo con ensalada chilena y una variada carta de vino son algunas de las cosas que se podrán encontrar en estos lugares.
Publicado el 17.11.2016
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Nou Cami adelanta un artículo posesivo en catalán y ya algo puede irse perfilando de este restaurante que luce en la zona de Zapallar-Maitencillo, profusa en oferta gastronómica. Este parador cuenta con una ya bien ganada fama porque (como corroboramos) conjuga bien esa tan manoseada mezcla que suele asociarse a nuestros vinos en el extranjero: Best Value, le llaman. La excelente relación precio-calidad, la misma que cuando se le agrega el atributo “cantidad” en vez de calidad encaja mejor con lo que comúnmente se conoce como picada. Acá las porciones no son enormes, pero los sabores son de primer nivel. El lugar es sencillo, siempre atiborrado de comensales en un horario extendido desde mediodía hasta cerca de las 18:00 horas.

naucami2platosDesde el pan y la atención canchera demuestran que  hay un saber-hacer en lo que globalmente se conoce como el negocio de la restauración, que tiene un pie firme en la gastronomía, pero también contempla otros aspectos tácitos no saboreables, como la calidez, y la ausencia de pretensión salvo la de despachar buenos platos.  Su cocina contempla combinaciones que se transmiten mediante el expediente del menú de almuerzo (ojo, el ticket promedio no sobrepasa los $8.000 por persona incluyendo bebestibles). Siempre contemplan un par de opciones por tiempo: dos entradas, dos fondos y postres. Probamos una “Cesar” con cubos de pescado bien sazonados, una crema de espinacas y las lucidas preparaciones de pescados locales acompañadas de unas buenísimas papas bravas. La oferta a la carta es mínima. Hay agradables cebiches, figuran las clásicas alianzas de mariscos con lácteos que en todo el litoral suele llamarse “a la parmesana”, aparte de un reputado chupe de jaiba que –cuentan- es de los mejores de la costa central. Encontramos una sucinta carta de vinos, precisa y barata. Además  permiten el descorche, hay posibilidad de vinos por copas y rescatan esa antigua costumbre del bajativo de la casa ¿Qué más se puede pedir? Siesta, tal vez.

Nou Cami. Carlos Briceño 737, Laguna de Zapallar (ver mapa). Tel. (33) 248 8299.

Una de las más recientes aperturas en la Ciudad Jardín tiene que ver con un emprendimiento que toca una tecla atávica, de cocina pensada con un ojo comercial (bien ubicado en el comensal que arrastra el turismo) y otro en el buen aprovechamiento de los productos  del sur de Chile en presentaciones vistosas, que dejan satisfechos ojo y paladar. Se trata de Ilo Mapu, decorado con sencillez y con ilustraciones que buscan ambientar el comedor. Mucha madera e imágenes de mapuches, ilustraciones de araucarias y otros clichés.  De entre los platillos, destaca la Tabla Mapu (en la foto de la nota, la de abajo) que congrega Arrollado de cerdo artesanal, millokines (una suerte de albóndigas de poroto y arvejas) y catutos (masas a partir de trigo mote machacado) típicos de la culinaria mapuche, con miel o salsas de rosa mosqueta o murta (según el día), salsa de merkén y piñones al pesto.

Disponen de platillos que podríamos decir usuales, pero con intervenciones autorales y nombres como Villarrica (un buen Pastel de Cochayuyo con ensalada chilena) Licanray (Jabalí macerado en salsa de vino tinto, soya y mostaza, cocido a baja temperatura acompañado de papas araucanas). O Calafquén, un filete de congrio fresco con salsa mix de camarones, sobre verduras grilladas (en la foto). El plato que lleva el nombre de la casa ofrece una trilogía de carnes selladas con merkén salteadas en aceite de sésamo, champiñones y ajos rostizados. Acompañado de purés rústicos de zapallos, cebollas, choclo y albahaca. Hay una buena variedad de bebestibles. Cuando hay disponibilidad, pruebe el inusual muday (una suerte de cerveza mapuche) o intente con las estupendas cervezas locales.

Ilo Mapu. 6 Norte 228, local B. Viña del Mar (ver mapa). Tel. (32) 269 1564.