Les entregamos una quincena de paradores que valen la pena la detención e incluso algunos justifican el desvío.
Publicado el 23.02.2017
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La carretera, ese espacio de tránsito, muchas veces no cuenta con el combustible adecuado para alguien con papilas exigentes. Es por ello que les entregamos una quincena de paradores que valen la pena la detención e incluso algunos –tal como reza la afamada guía Michelin-  justifican el desvío. La cocina a la vera del camino nos recuerda el prototipo que fueron los primeros restaurantes del mundo, esas posadas que se consolidaron en el camino de Santiago de Compostela, para abastecer a los fieles. En este caso el peregrinaje ahora es hacia una ciudad homónima, todavía con arena en el calzado, acaso un bronceado y una cara descansada. Venga de donde venga, acá le proponemos una sabrosa detención.

Hacienda Huentelauquén. Cuando el producto en sí ya es un lujo. Sus empanadas son famosas por la calidad de los quesos pero también puede aprovechar de comprar papayas y otras conservas de frutas. Ruta 5 Norte Km. 260 (ver mapa).

Trattoria L’Incontro. Pizzas y pastas de gran factura. Además de otros platos de carne todo con un marcado y fidedigno acento italiano. Ruta 5 Norte Km. 215, Los Vilos (ver mapa).

El Volante. Un comedor sencillo donde puede encontrar joyas como su famosa sopa de machas y además de un sabrosísimo caldillo de congrio. Ruta 5 Norte Km. 197, Pichidangui (ver mapa).

El Paso. Un comedor que recopila comensales a punta de buenas pailas de huevos de gallinas felices, cazuelas y empanadas de buen tamaño y sazón. Ruta 68 Km. 82, Casablanca (ver mapa).

Torofrut. Buenas plateadas, sándwiches de lengua y cazuelas. Abierto todos los días del año, también sirve para comprar fruta fresca. Ruta 5 Norte, Km. 80, Llay-Llay (ver mapa).

Macerado. Uno que bien vale la pena el desvío, con una cocina campesina con la dosis justa de refinamiento y el uso inmejorable de los insumos locales. Av Diego Portales 1685, Casablanca (ver mapa).

House Casa del Vino. Una cocina de mano autoral que usa bien los insumos del valle. Además, aprovechen la detención para comprar vino. Los lunes está cerrado. Ruta 68. Km. 61, Casablanca (ver mapa).

Casona Veramonte. Un buen parador para desayunos y onces además de una propuesta más ligera de almuerzos. Ruta 68, Km. 66, Casablanca (ver mapa).

El Quillay. En dirección de Valparaíso/Viña del Mar hacia Santiago, tras el primer túnel, una detención probada y aprobada. Recomendamos sus cazuelas de ave y unas enjundiosas empanadas de pino. Ruta 68. Km 65,1, Curacaví, (ver mapa).

El Sauce. Si viene del litoral central acá hay otra propuesta de desvío: Un parador para el mejor chancho a la chilena en Lo Abarca. Ojo con la necesidad de siesta para quien conduzca. Juan Luis Palomino s/n, Lo Abarca (ver mapa).

Rayuela. Cocina chilena con toques refinados y buenos vinos. Carretera del Vino Km. 37, Santa Cruz (ver mapa).

Colo Colo. Sus plateadas –que se cortan con el tenedor y tienen esa cocción enjundiosa de una cocina de otros tiempos- valen la pena el pequeño desvío hacia Romeral. Av. Chile 1332, Romeral (ver mapa).

Cecinas Soler. No tiene que viajar lejos porque estos lomitos ya arribaron a Santiago (Los Militares 5934, local E –ver mapa-). Donde comenzó la leyenda es en Curicó. Ruta 5 Sur Km. 169 (ver mapa).

Villa Baviera. Un viaje al pasado mediante los sabores de su pernil ahumado al estilo alemán, además de la posibilidad de comprar charcutería y confituras. Ruta 148, Bulnes (ver mapa).