¡Tú no eres la culpable, Diana querida! Haz puesto todo el corazón y ángel en este proyecto, pero no es suficiente. Tu equipo ha fallado.
Publicado el 25.11.2017
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No hace falta seguir analizando los capítulos que vienen de este programa para decir categóricamente que es un verdadero fiasco. Lamento ser tan directo, pero ya ni mi corazón de tevito lo aguanta.

Vamos desmenuzándolo: sin duda la imagen más atractiva de “Diana” es su set y su escenografía. Acá está el punto alto del programa. Podemos ver un esfuerzo por lograr un encuadre atractivo. Pero fallan en otras cosas. Hay poca luz, faltan colores y hay un público al que se le nota demasiado que está pauteado. Los aplausos y los gritos no son nada de naturales.

Pero pasemos al tiro a lo más grave de todo: los contenidos. El primer capítulo pintaba para ser el gran estreno de un estelar inolvidable, con Benjamín Vicuña de invitado, pero a los poco minutos se fue desinflando con gags poco graciosos. Acá hay una falla grande, pues la producción del programa busca acercar al público a un espacio de entrevistas acompañado de humor, entonces no puede fallar esto último.

¡Tú no eres la culpable, Diana querida! Haz puesto todo el corazón y ángel en este proyecto, pero no es suficiente. Tu equipo ha fallado. Perdón que lo diga, pero este programa me recuerda lo que fue en su momento el estelar de tu hermana, “La noche de Cecilia”. El gran problema es que ese programa se grabó hace casi dos décadas, y congeniaba un poco mejor con su época. Acá eso no ocurre. Aparte tenía invitados de primerísimo nivel.

La verdad es que me asombra un poco que Canal 13, con los procesos negros que está viviendo (despidos masivos y cambios de áreas completas), se atreva a sacar al aire un programa de conversación sin pies ni cabeza. Falta una inyección de ritmo importante a las secciones y una mejor preparación. Los monólogos de humor, por ejemplo, se notan forzados.

Con respecto al rating, el programa no ha logrado subir de los nueve puntos, lo que es muy poco para ese horario prime (a pesar de que compita con el monstruo que es “Perdona nuestros pecados”). No sabemos cuánto camino le queda a este espacio, pero está lejos de ser un producto televisivo novedoso, con contenido y sustentable económicamente. Lamentablemente representa un nuevo llamado de atención al área de entretención del canal, pues sus proyectos están dejando mucho que desear.

 

Vasco Moulian, académico UDD.