Dexter excusa sus acciones en una verdad ampliamente conocida: la justicia no siempre funciona. Sin embargo, no parece ser razón suficiente para tomarla por las manos. Al ver esta serie, se empieza a dudar de esto y a justificar al protagonista en sus acciones.
Publicado el 27.10.2015
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“Soy Dexter, y no sé lo que soy, sólo sé que hay algo oscuro en mí y lo oculto. La verdad es que no hablo de eso pero ahí se encuentra siempre. Este pasajero oscuro. Y cuando toma el control me siento vivo (…)”.

Dexter Morgan parece ser un tipo normal. Vive en Miami, trabaja como analista forense para la policía –suele presentarse como un “lab geek”–, tiene una polola (Rita), una hermana (Debra), y un gran secreto. Como cualquier persona.

Pero ya desde el inicio de la serie muestran, detallada y brutalmente, que el secreto que oculta el protagonista está lejos de ser cotidiano y hará que el espectador viva una constante lucha interna respecto de los límites del bien y el mal.

Dexter es un asesino en serie. Como todos, tiene un grado de psicosis y de perversidad, pero su proyecto –a diferencia de los cientos que han existido en el mundo y especialmente en Estados Unidos– tiene un fin. Él es un asesino en serie de asesinos en serie. Él posee y reconoce la necesidad de matar pero, a diferencia de otros, le da un propósito: limpiar el mundo de aquellos que, por sus acciones, merecen morir.

Desde un comienzo la serie entrega suficiente información como para saber que el instinto asesino de Dexter tiene un punto de inicio (a los tres años presenció el asesinato de su madre y estuvo varios días esperando ser rescatado bañado en su sangre) y que éste fue artificialmente encauzado para que llegara a tener un fin loable y digno de continuar.

La serie, a diferencia de muchas otras relacionadas al tema de crimen, policía, asesinatos, etc., muestra en cada capítulo su superioridad. Además de que el protagonista logra una actuación impecable, capítulo tras capítulo convence al público de la necesidad de llevar a cabo su misión y de la justicia que ésta conlleva. Demás está decir que el personaje actúa sin respetar absolutamente ninguna regla básica de una sociedad con Estado de Derecho, pero él presenta sus propias reglas y les da sentido y dirección.

Dexter excusa sus acciones en una verdad ampliamente conocida: la justicia no siempre funciona. Sin embargo, no parece ser razón suficiente para tomarla por las manos. Al ver esta serie, se empieza a dudar de esto y a justificar al protagonista en sus acciones. Dexter hace que el espectador se permita creer en que las leyes de Dexter pueden ser, a veces, justificables e incluso superiores a las que todos nos sometemos diariamente.

Y es que Dexter basa sus crímenes en un “código” – el “Código de Harry” – al que lo sometió su padre adoptivo el cual, entre otras reglas destaca la primera y principal: no te dejes atrapar. Dexter es metódico y perfeccionista y nunca deja nada al azar. A poco andar, el público, cual cómplice, rogará para que el protagonista pueda continuar su tarea y al final del día, nos deje a todos un mundo mejor.

Si bien no hay ningún actor reconocido, el elenco logra cautivar al público por su sencillez, carisma y dedicación. Sin embargo, en un grupo que se dedica exclusivamente a resolver crímenes – en la división Homicidios del Miami Metro Police –, puede quedar la duda de cómo en ningún momento sospechan de este criminal.

Dexter es una serie entretenida, brillante, dinámica e imprevisible, que no se puede dejar de ver. Pero también es brutal y sanguinaria, con escenas que logran desvelar. Su fuerza radica en hacer al público dudar de sus creencias más profundas y preguntarse más de una vez qué haría uno en su lugar. Son ocho temporadas irresistibles que terminaron en 2013, pero que aún se pueden disfrutar en Netflix.

Si mi pasajero oscuro tiene un propósito, tal vez es el de traer un poco de equilibrio al mundo”.

 

Pía Greene, periodista

 

Dexter

Temporadas: 8
Capítulos: 96
Creador: James Manos Jr.
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8,9
Trailer: