"Los Ignorantes", "A comer y a Beber" y "El gourmet solitario" son algunos de los títulos en los que la ilustración va muy bien con el mundo gastronómico.
Publicado el 01.12.2016
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Hay cada vez más tinta y viñetas dedicadas a la cocina. Los japoneses son maestros en ambas disciplinas y ya han edificado los puentes entre ambas actividades culturales. Ya conocido es el trabajo con manga (Yakitate Japan o Amasando Ja-Pan) que cuenta las historias de un niño panadero en un país como Japón que históricamente no consume de manera masiva este alimento. O en la vereda de los líquidos “Las Gotas de Dios”, manga que narra el periplo iniciático del hijo de un experto catador de vinos. Otro para tener en cuenta: Bar Limelight que se desarrolla en un universo entre psicodélico y embriagador donde se cruza realidad y ficción con la historia de cocteles emblemáticos. Más recientes son los trabajos de la talentosa Lucy Knisley con Relish: My Life in the Kitchen, que evidencia lo arraigada que está la cultura de la comida en nuestras vidas actuals, o bien el Get Jiro! con un guión que firma Anthony Bourdain y nos sitúa en la ciudad de San Francisco en un futuro donde los chefs están en el poder y, claro está, usan sus cuchillos hasta para negociar. Nutrido es el nicho que une tinta y apetitos, por lo mismo les dejamos algunas obras maestras disponibles en español.

Los Ignorantes es un comic sobre vinos muy especiales. Se trata del encuentro entre el dibujante y guionista Étiennne Davodeau y el viñatero Richard Leroy. La dupla encarna una suerte de diario de vida dibujado en viñetas, que recorre los oficios de la tinta y el pincel, entremezclado con el trabajo de un terruño y la producción de los vinos de Leroy, de reputada fama. Un viaje de casi un año donde se entremezclan clásicos del cómic con procesos como la poda, el trabajo biodinámico de la viña, la cosecha, los festivales, las visitas de los esbirros de Parker, las ferias de vinos y otros quehaceres del ámbito viñatero y editorial. Editado por La Cúpula, incluye una lista de vinos y cómics degustados en esta travesía entrecruzada.

Oishimbo promete revelar  los misterios de la cocina japonesa. Es una receta que combina sabiduría culinaria con entretenimiento. La historia arranca cuando el director de un periódico (experto sibarita) encarga a dos periodistas la elaboración de lo que llama “menú definitivo”. Excusa suficiente para ir probando platos y productos además de ir revisando los rituales, la importancia de los palillos o determinar si el sashimi es o no cocina. Ya están disponibles en tiendas como Crazy All Comics los tres primeros tomos de la colección que se compone de siete entregas divididas en Cocina Japonesa, Sake, Ramen y Gyoza, Pescados, Sushi y Sashimi, Verduras, Arroz e Izakaya.

A comer y a Beber ya cuenta con dos entregas de las crónicas culinarias del ilustrador belga Guillame Long que se publican en la web del diario Le Monde. Hay toneladas de reflexiones, siempre en un  tono personal e hilarante, respecto a la comida y las bebidas, el gesto de cocinar y elegir ingredientes o procedimientos. Editado por Salmandra Graphic, estas 128 páginas cierran con un catálogo de regalos útiles para cocineros y amantes de la cocina. Como dice su autor, este libro “está dedicado a todas las personas a quienes he rozado la apoplejía por fastidiar recetas de cocina”. Bueno para reírse un rato e intentar algunas recetas que tienen un tono sencillo, tradicional y casero.

El gourmet solitario. Obra maestra que nos introduce al foodie nipón Goro Inokashira, quien decide sin horario ni compañía, comer lo que le apetece. Los autores, Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi, van entretejiendo un relato íntimo del Japón, lejos de los clichés de su amplia oferta gastronómica. El gourmet solitario, editado en español por Astiberri, 2010, es un manga de cocina, pero también tiene una carga psicológica y los trazos son evocadores croquis de un paisaje que nos parece tan real como verosímil. Con la excusa de tener que visitar clientes, nuestro personaje debe viajar a la periferia, a los restaurantes de barrio, a los platillos y guisos que no son ni sushi ni sashimi.