Entre seres humanos, animales, discursos culturales, retóricas animalistas y danza contemporánea se estrena un nuevo ciclo de danza en el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile (CEAC). Una sugestiva reposición de “Pluma” (2014) y el estreno de “Pedrito y el Lobo, esta es nuestra historia”, que falto de un mayor desarrollo, entregan un espacio abierto a adultos y niños.
Publicado el 03.10.2016
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El fin de semana se comenzó a exhibir en el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile (CEAC) el Ciclo N°3 de danza del Ballet Nacional Chileno (BANCH) titulado Danza y Cuento. El ciclo consistió de dos obras coreográficas de danza contemporánea: “Pluma” de Annabelle López Ochoa (estrenada el 2014), una exitosa exploración estética del mundo de las aves; y, el estreno de “Pedrito y el Lobo, esta es nuestra historia” de Carolina Bravo, que a partir de la famosa obra (Pedrito y el Lobo, 1936) de Serguéi Prokófiev (1981-1953) genera liviana y cómicamente una representación para los más pequeños.

“Pluma” construye un microcosmos que se pregunta por la feminidad.  Especialmente en la sensación abstracta y surrealista que genera (sus momentos dramáticos fueron menos alcanzados) es una obra que merece atención. Al vincular los movimientos y actitudes de las aves a alusiones de las culturas de la seducción, nos muestra sensaciones renovadas de nuestros patrones, guiones, deseos y actitudes. Elabora momentos de cabaret con motivos musicales que recuerda a Astor Piazzolla (1921-1992), momentos de Asia con ritos de abanicos y danzas de seducción entre un hombre y una mujer. La coreografía evoca estos mundos con seriedad y humor desde el comportamiento de las aves, su caminar esperpento y sus giros de cabeza súbitos de las bandadas posadas en el campo. Todo esto contribuye a generar una coreografía que hace un desarrollo formal de la danza contemporánea entre lo humano y lo aviario que sostiene una belleza particular.

El reparto realizó una interpretación minuciosa de una coreografía rica en detalles pero tuvo deslices de coordinación y ejecución. Marine García tuvo un especial protagonismo, con personalidad y desplante escénico en su escena con Lateef Williams y durante todos sus solos.

La escenografía es mínima, compuesta por solo una rama seca elevada en una esquina y sin un fondo. Le quedaría pendiente una iluminación más prolija, ya que tiene un punto de vista e intención bien desarrollados. El diseño de vestuario de Carolina Vergara es muy acertado en sus colores y elementos: un peinado con jopo enrulado, unos largos dedales amarillos y una tira de tul, evocan sutilmente el penacho, las puntas de las alas amarillas y la cola timonera de un ave como la cacatúa.

Por otra parte, “Pedrito y el Lobo, esta es nuestra historia” dejó mucho que desear. Logra definitivamente efectos cómicos y de euforia para un público infantil. Con un humor de gag, produjo carcajadas entre los niños de la pedrito-y-el-lobo_4audiencia y, los mismos, apreciaron que los artistas salieran a interactuar con ellos fuera del escenario en la escena final. En otro plano, el mundo de Pedrito y el Lobo fue tratado de una forma paródica cargada de un texto de moralina de ambientalismo que no logra resolverse. Con un diseño musical libremente compuesto a partir de la icónica obra de Prokófiev y un texto pobre que entregaba el contenido, faltó una profundización de la coreografía en la construcción del mundo buscado.

Manteniendo una escenografía minimalista, esta obra recuperó objetos de un imaginario infantil como peluches y juguetes. Tuvo una iluminación elocuente que entregó valor a la coreografía y el panorama de color e imágenes de fondo participó activamente sin ser una distracción. Las máscaras y ciertos elementos del vestuario tuvieron una participación ecléctica que evocaba a veces terror y humor, una experiencia ambigua y llamativa que pudo haber sido más explorada.

La escena cultural chilena tiene cada vez más espacio para audiencias jóvenes e infantiles pero requerirá aún más para construir un público futuro. Esta obra no deja de servir como puerta de entrada para un público infantil, cabe rescatar que si los niños lo pasan bien quizás estén más dispuestos a volver. Es fundamental que además empiecen a captar la expresión de este arte como una forma de abocar sus propias sensibilidades y apreciarlas. Es quizás la única manera de que compita con la oferta de la televisión, el cine o los videojuegos; sólo podrá convivir a través de un contenido valioso y elocuente.

Fechas de las presentaciones

Octubre: Sábado 1, jueves 6, viernes 7, sábado 8, Jueves 13, viernes 14 y sábado 15.

Todas las funciones a las 20:00 horas.

Ubicación: Teatro U. de Chile (Metro Baquedano).

Valor general: $8.000

Trailer