Esta serie muestra el momento en que cambió la vida de la mujer: el antes de la anticoncepción... el después ya lo conocemos.
Publicado el 27.11.2015
Comparte:

Call the Midwife es una serie británica, basada en los libros autobiográficos de Jennifer Worth. Jenny Lee, la protagonista, junto a un grupo de jóvenes enfermeras llegan a East End, uno de los lugares más pobres de la ciudad, para trabajar como comadronas o parteras en el Londres de los 50’ y 60’.

Ellas viven en el convento Nonnatus House junto a religiosas anglicanas en un ambiente de permanente actividad que gira siempre en torno a la vida y las más diversas manifestaciones de las debilidades humanas, el amor y el dolor.

En un estilo muy británico, cada personaje muestra su corazón dentro de lo permitido por los modales de la época. El mundo en el convento es austero, culto, recogido y protegido; mientras que en las calles predominan la vida sencilla y los instintos básicos.

Las familias del barrio suelen ser muy numerosas y las mujeres conviven en las calles con ropa tendida y grupos de niños de todas las edades que corretean por doquier, mientras ellas cocinan, lavan y vigilan el coche de su último y recién nacido hijo, permanentemente hambriento y exigente de alimento. Es la crudeza de la vida “sin anestesia” y la fuerza vital que emerge como ese llanto del niño que acaba de llegar a este mundo.

La otra cara que muestra la serie es el orgullo que sienten esas mujeres de ser madres y el amor incondicional por su familia: cualquier sacrificio merece hacerse por el marido y los hijos. Por su parte, las parteras, siendo solteras, viven y vibran con la maternidad a la par que sus pacientes. Se emocionan, sufren y se alegran con cada acontecimiento; ya sea con la llegada de un niño muy deseado o con la muerte de un recién nacido anhelado. Éstas son mujeres que no parecen hartarse de la maternidad. Cada nuevo hijo, por numerosa que sea su familia, por difícil que resulte la crianza y por escasos que sean los recursos para alimentarlos; es la promesa de una nueva vida, algo tan grande que las llena de ilusión una y otra vez.

La serie muestra la realidad que viven las mujeres y cómo enfrentan la crudeza del parto, en una época en que no se contaba con más ayuda que la de una partera con conocimientos y recursos básicos; pero que acuden prestas, montadas en sus bicicletas, a ayudar a la hora que surgiera el llamado de la maternidad. Siempre dispuestas a atender y sostener a la madre por el tiempo que sea necesario; premunidas, principalmente, por su vasta experiencia e infinita fe y fortaleza.

Las enfermeras acuden con total dedicación a ejercer su vocación de ser parteras, llegando de diferentes lugares y ambientes sociales. Ellas conforman un grupo que, en realidad, funciona como familia. Son hermanas de vocación, comparten turnos y se apoyan en las duras tareas que les exige su servicio, pero también encuentran espacios para divertirse, vivir su juventud y hasta para compartir una copa o los detalles del galanteo de algún pretendiente.

Call the Midwife muestra el momento en que cambió la vida de la mujer: el antes de la anticoncepción… el después ya lo conocemos. Vale la pena verla por la profundidad que trasluce el guión, lo bien logrados que están los personajes, la impecable ambientación y, especialmente, para rescatar y recordar el cómo se vivía y sentía la maternidad cuando nos enfrentaba cruda y hasta cruelmente con nuestra naturaleza. Hoy podemos anestesiar dolores, pero también, a veces, hemos perdido en parte la capacidad de sentir.

 

Mónica Reyes R., máster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural

Call the Midwife

Temporadas: 4
Capítulos: 33
Creador: Heide Thomas 
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8,4
Trailer: