La empatía es claramente el camino más difícil pero por lejos el más gratificante, tanto para los creadores de la serie como para los espectadores.
Publicado el 26.10.2015
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Un elemento esencial para que una serie logre cautivar es que la audiencia empatice con sus personajes. Claros ejemplos de eso son clásicas series como Seinfeld y Friends.

Esta tarea se pone cuesta arriba cuando debemos empatizar con personajes que moralmente e incluso legalmente llevan una vida a lo menos cuestionable. En este sentido hay formulas diversas, un caso es que se juegue a tal nivel con el contexto de la historia que no queda otra que empatizar –lo que ha sido muy logrado en series como The Walking Dead y Game of Thrones, donde la premisa es que en un mundo post apocalíptico infestado por zombis o un mundo medieval ficticio, la supervivencia es incompatible con la moral-.  La otra es crear personajes tan ricos y profundos y un relato tan potente que te llevan a empatizar con ellos al nivel de llegar a la ineludible conclusión que en su situación probablemente tomarías exactamente las mismas nefastas decisiones.

Esta segunda fórmula es la más difícil de lograr ya que lo que deben hacer los productores es sacudir tanto tu “brújula moral” que terminas aceptando como válido algo que si lo leyeras en la sección policial de un diario condenarías inmediatamente. Ejemplos de fracasos rotundos en este sentido sobran en series como Scandal, How to Get Away with Murder, y la recientemente cancelada Revenge. El problema de todas estas series es que presentan personajes unidimensionales y relatos que rayan en lo absurdo que terminan por aburrir al espectador.  En más de una ocasión terminarás enojándote con los personajes por su estupidez o con los guionistas por lo irreal o básico del guión.

En el punto medio tenemos series que rescinden de la empatía cautivando a la audiencia con personajes atrevidos e interesantes, como es el caso de series como House of Cards o The Blacklist. Uno no empatiza con Frank Underwood o Raymond Reddington, pero debido a la excepcional calidad de los actores que interpretan dichos roles (Kevin Spacey y James Spader) te hace querer ser ellos, hay más una sensación de idolatría que de empatía con estos personajes.

La empatía es claramente el camino más difícil pero por lejos el más gratificante, tanto para los creadores de la serie como para los espectadores, lo que se logra a cabalidad en Breaking Bad y Orange is the New Black (claro son los niveles de rating y premios recibidos por ambas series). Si bien son series radicalmente distintas -incluso algunos se pondrán furiosos que las ponga en el mismo saco-, cumplen con tener personajes principales tridimensionales y profundos y relatos tan bien logrados que te hacen alegrarte, sufrir e incluso enojarte con ellos cuando logran alguna hazaña a lo menos ilegal. Lo que logran estas series no es sólo empujar tus limites morales, sino que también te hacen sentir emociones que difícilmente otras series logran, como son desesperación, rabia, frustración y emoción, y te tienen al borde del sillón de tu casa y con un vacío en el estómago, y lo más impresionante de todo es que en el fondo sabes que no debes esperar para ellos un final feliz ya que en ese caso significaría que los personajes terminen impunes de crímenes por los que quieres o necesitas que paguen.

Vale la pena ver estas series no solo por unos magníficos personajes principales (Walter White y Piper Chapman) sino que también por personajes secundarios impresionantemente logrados ( Jesse Pinkman y Suzanne “Crazy Eyes” Warren) y un relato que sin duda te va a cautivar. Debido a la “maldición Netflix” de tener todos los capítulos a tu disposición, es difícil levantarse del sillón sin haber visto tres o cuatro capítulos al hilo y llegar con una respetables ojeras al trabajo al día siguiente.

 

Daniel Montalva, abogado

 

Breaking Bad

Temporadas: 5
Capítulos: 62
Creador: Vince Gilligan
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 9,5
Trailer:

Orange is the New Black

Temporadas: 3
Capítulos: 39
Creador: Jenji Kohan
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8,4
Trailer: