La mezcla de humor negro, crítica a la industria cinematográfica y el desarrollo del personaje principal; hacen que esta serie animada sobresalga notoriamente por sobre el resto.
Publicado el 22.01.2016
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Esta serie animada, una joya original de Netflix, cuenta la vida de una decadente ex celebridad que vive en Los Ángeles: un caballo antropomórfico depresivo, narcisista y manipulador llamado BoJack Horseman. Este caballo es famoso por su rol principal en una comedia familiar que fue cancelada 20 años atrás, en la década de los 90’, llamada “Horsin’ around”, donde representaba a un padre que adoptaba a tres niños, ocupaba chalecos de colores y abusaba de frases cliché y juegos de palabras.

En cada capítulo aprendemos más sobre la historia y el pasado de este decadente personaje con problemas de alcohol y drogas, retratado brillantemente a través de la voz de Will Arnet (Arrested Development, Lego Movie). Dentro del grupo cercano que acompaña a BoJack se encuentra su trabajólica y solitaria agente, la gata Princess Carolyn, el humano que llegó a una fiesta a la casa de BoJack hace cinco años y se quedó a vivir en su sillón, Todd Chavez -a través de la voz de Aaron Paul (Breaking Bad)- y la escritora fantasma de las memorias de BoJack, Diane Nguyen.

La característica principal de la serie es el desapego de BoJack con la realidad, sus cuestionamientos sobre la fama, la soledad y el rechazo, y los problemas de compromiso con sus intereses amorosos, entre los que se encuentran su agente y su escritora fantasma. Usualmente todos estos elementos se mezclan con la falta de inteligencia de algunos de sus amigos como Todd y el también decadente pero optimista actor Mr. Peanutbutter, la insufrible superioridad moral de su escritora fantasma Diane, y la inescrupulosa avaricia de su agente Princess Carolyn.

Al final de cuentas, BoJack sabe que es un individuo con problemas, y trata constantemente de buscar la aprobación y el cariño de quienes lo rodean. Pero eso no quita el hecho de que es una pésima caballo-persona, donde sus manipulaciones logran sabotear la carrera de otros, enemistarse con sus ex mejores amigos y tratar al resto de la gente como basura. Es una sensación compleja el sentir lástima por alguien que cuestionablemente se la merece, pero las discusiones y preguntas implícitas sobre fama, familia y soledad son usualmente tragicómicas y bastante profundas.

Esta sátira sobre la vida de los actores en Hollywood, creada por Raphael Bob-Waksberg, es interesante, con bastantes chistes internos al ocupar personajes populares antropomórficos como Quentin Tarantulino -en vez de Tarantino- o Sarah Lynn como la adorable pequeña hija adoptiva de BoJack en la serie de los 90’ que sigue una meteórica carrera muy similar a Miley Cyrus, para terminar siendo olvidada en la actualidad, con solo 30 años, por ser muy “vieja” y tener serios problemas de depresión y drogas.

La música de esta serie es notable, desde la canción inicial electrónica que retrata el espiral de decadencia de BoJack, hasta la canción final de cada capítulo, compuesta por Grouplove, donde se enfoca en su antiguo éxito de los 90’ y se pregunta si BoJack es más humano que caballo, o más caballo que humano. Es relevante considerar que la serie acaba de ganar el premio “Critics’ Choice Television Awards” 2016 como mejor serie animada.

Siempre he sido fanático de las series animadas para adultos, como las primeras temporadas de Los Simpson, Padre de Familia, South Park, Archer, Bob’s Burger y otros; pero la mezcla de humor negro, crítica a la industria cinematográfica y el desarrollo del personaje principal; hacen que ésta sobresalga notoriamente por sobre el resto.

 

Álvaro Bellolio, ingenierio civil.

 

BoJack Horseman

Temporadas: 2
Capítulos: 25
Creador: Raphael Bob-Waksberg
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8,3
Trailer: