Esta serie muestra cómo la naturaleza humana a veces está impregnada de desencuentros, conflictos y de quiebres que no tienen vuelta atrás.
Publicado el 11.03.2016
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El sentido común, en la mayoría de las ocasiones, nos dice que en las familias de cualquier lugar del mundo -sin importar la cultura-, siempre hay una “oveja negra”. Es decir, hay un hijo o hija que le complica más de la cuenta la existencia a sus hermanos (¡y a padres!), quienes, durante gran parte de la vida, deberán “rescatarlo” de una comisaría, de una pelea en un bar, en la calle o, un poco más simple, habrá que salir a defenderlo ante otras personas por alguna “embarrada” que haya hecho.

Bajo estos conceptos, y dando por sentado que no hay familias perfectas, es que se desarrolla la serie Bloodline o, si se quiere, “Lazo sanguíneo”. Vale la pena preguntarse por qué hago hincapié en la traducción al español, sabiendo que la mayoría de las series son reconocidas por su título en inglés. Y es que precisamente la sangre que corre por las venas, conectada a través del lazo familiar (de manera irónica en el caso de esta producción), muchas veces se rompe, determinando el destino de una persona al interior de un núcleo familiar. Usted me dirá: “¡Qué denso el preámbulo de la crítica de esta serie!”. Pues no. Sólo contextualizo la trama de una historia que tiene que ver mucho con el ser humano en general y su destino.

Y sobre este punto se basa la serie ambientada en la bella localidad estadounidense de Key West, al sur del estado de Florida y a unos pocos kilómetros de Cuba (en un punto de este poblado, puede verse la isla a lo lejos).

Con un mar paradisíaco a sus alrededores, “Bloodline” cuenta la historia de John Rayburn (Kyle Chandler), Kevin Rayburn (Leo Butz) y Meg Rayburn (Linda Cardellini); que son tres hermanos que se ven sorprendidos con la llegada -luego de varios años- del hijo mayor, Danny Rayburn, a la casa-hotel que administra esta familia estadounidense.

Con el arribo de este hijo problemático interpretado por Ben Mendelsohn (quien, a mi juicio, despliega un talento actoral para elogiarlo hasta la eternidad), la aparente tranquilidad de esta familia, encarnada a través del rol patriarcal de Robert Rayburn (Sam Shepard) y la matriarca, Sally Rayburn (Sissy Spacek); se comienza a desmoronar y muestra indicios de que alguna verdad está oculta y que, revelarla, puede costar más de algún quiebre (la maldad, ocultada bajo la máscara de la virtud, no siempre funciona).

Ese castillo de naipes que comienza a caer durante el desarrollo de la trama ocurre por el carácter de cada uno de los hermanos Rayburn, quienes combaten sus propios miedos e inseguridades, descargando esa “verdad no revelada” en el otro. Recriminaciones que llegan a un nivel tan alto, que pareciera que todo se empieza a salir de control. Ni la soberbia del padre (vaya uno a cuestionarle algo), ni el carácter a veces “suave” de la madre de esta familia (quien muchas veces pone paños fríos a situaciones tensas), logran conjugar para buscar salidas a esa irrenunciable verdad que se oculta bajo las aguas del mar Caribe. En esa dimensión, los creadores de la serie, para promocionarla, acertaron totalmente al utilizar una de las frases que resumen la historia de los Rayburn: “No somos gente mala, pero hicimos algo terrible”.

Al ver “Bloodline”, recojo lo que dice el prólogo de “El Empampado Riquelme”, un célebre libro de Francisco Mouat, que trata sobre la vida de un ex empleado del Banco del Estado -que estuvo desaparecido 73 años antes de que se encontraran sus osamentas y quien vivió, antes de perderse en el desierto del norte de Chile, una serie de problemas familiares-. Pues bien, en la introducción de dicha obra, con efectividad argumentativa, se puede leer: “De te fabula narratur, tua res agitur”. En castellano: “Estas páginas, lector, tratan de ti”.

Y eso es lo que hace “Bloodline”: mostrar cómo la naturaleza humana a veces está impregnada de desencuentros, conflictos y de quiebres que no tienen vuelta atrás. En estricto rigor, esta serie habla de usted y su futuro, querido lector. Póngale ojo.

 

Nicolás Ward Edwards,[email protected], periodista y asesor comunicacional.

 

Bloodline

Temporadas: 1
Capítulos: 13
Creadores: Todd A. Kessler, Glenn Kessler y Daniel Zelman
Dónde verla: Netflix
Calificación en IMDb: 8,3
Trailer: