Nos animamos a compartir con ustedes algunos criterios para evaluar un buen bar. Son tres aspectos que se deben evidenciar, que resaltan a la vista, aspectos consolidados: Ideario, Inventario e Infraestructura. En Bellavista encontramos un modelo que roza la perfección.
Publicado el 03.11.2016
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Los puntos sobre las íes. Nos animamos a compartir con ustedes algunos criterios para evaluar un buen bar. Son tres aspectos que se deben evidenciar, que resaltan a la vista, aspectos consolidados: Ideario, Inventario e Infraestructura. En Bellavista encontramos un modelo que roza la perfección. Veamos por qué.   

Dentro de su IDEARIO cuenta con una propuesta mixológica clara, con un acertado manejo de las recetas clásicas y con versiones de las mismas que apunten a la vanguardia. Un bar de alcurnia es aquel que se sumerge en los orígenes para buscar su originalidad. Apela a un futuro escrito con la caligrafía del pasado. La ejecución tras la barra conlleva esa alquimia perfecta de las porciones adecuadas (los chilenos bebemos cocteles con 2 ½ onzas de alcohol y la media global es la mitad). De su oferta en pizarra y dentro de su oferta destaca el Negroni con un bucle creativo además de cócteles como el clásico Zazerac, un Gin-Tonic Premium y osadas mezclas con ingredientes frescos y destilados de alta gama. Y aunque las libaciones son el leitmotiv de una barra, nunca hay que descuidar la propuesta comestible que acompaña los brindis. Cosa que se da en este lugar.

Las etiquetas no lo son todo, pero dentro del INVENTARIO hay que encontrar una nutrida variedad de destilados, y un número de etiquetas disponibles respetable.  Acá se agrupan más de quinientas botellas entre destilados, bitters y licores. Se aprecian importaciones propias y al menos no hay un descarado branding y se supone cierta independencia de las grandes distribuidoras. Además, un bar en las alturas debería contar con líquidos de fabricación propia: síropes, bitters, licores y hasta destilados.

Un último aspecto es la INFRAESTRUCTURA con instalaciones impecables: taburetes firmes y mesas cómodas y luminarias que llamen a una cierta teatralidad. Además, gran parte del ambiente lo entrega una propuesta auditiva y  aislación acústica, porque el alma de un bar es siempre la conversación. Si se complementa la propuesta con copería y glassware de lujo o exclusivo, postula claramente a formar parte de un listado de lugares de leyenda como El Harry’s Bar en Venecia y Roma o espacios tan notables como The Dead Rabbit en New York, American Bar de Londres, el High Five de Tokio, el Little Red Door en Paris y Florería Atlántico en Buenos Aires. Basado en los bares speakeasy, esas barras clandestinas que afloraron durante La Prohibición en Estados Unidos, tampoco busca serlo ni imponerse como tal. Es, simplemente, un bar de lujo.

Red Luxury Bar. Patio Bellavista, segundo piso, subiendo las escaleras rojas (ver mapa). Tel.   22 249 8700