Estamos en la época del año que el cuerpo y paladar exigen bebidas refrescantes, frías hasta lo superlativo. Por lo mismo, seleccionamos cervezas ligeras, aunque llenas de sabor.
Publicado el 17.11.2016
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Temporada de temperaturas al alza, el cuerpo y paladar exigen bebidas refrescantes, frías hasta lo superlativo. Por lo mismo, seleccionamos cervezas ligeras, aunque llenas de sabor. En este tiempo se impone el estilo Lager que proviene del verbo alemán “Lagern”, que significa guardar. Paradójicamente las lagers tuvieron un comienzo más invernal. Hoy, en tiempos donde hay hielo en cada casa, las cervezas frías y más ligeras son perfectas para esta estación. Pero también hay espacio para otros estilos de perfil refrescante como las American Pale Ale, las clásicas y secas Pilsner y las nutritivas y frescas cervezas construidas a partir de trigo. Como no todo son líquidos, les proponemos algunos maridajes para armonizar con estas cervezas y, ojo, que el orden es alfabético. Son siete cervezas, una para cada día ¡Salud!

Bio Bier Pilsner. Paradigma de las Pilsner nacionales. Amargor y la sensación más bien seca proveniente del lúpulo de la variedad Saaz. Se muestra en sus 5° con un dorado leve de una sutil turbidez. Recatada en nariz con un matiz herbal y cítrico. Al paladar, es agradable e invita a otro sorbo. El elegante y persistente amargor es parte de su personalidad. Si se sirve a no más de 6°, es una maravilla. ¿Algún consorte? Anticucho de pescado e incluso cebiche.

Cactus Lager. Esta casa cervecera del Valle de Elqui se presenta en un envase transparente que permite apreciar su color dorado de matices cercanos al bronce. Una lager de espuma bastante estable. Despliega aromas de lúpulo y levadura. Emerge luego algo de caramelo y notas florales en una capa más sutil. En la boca es vibrante, con una leve carbonatación que deja un retrogusto más cremoso y deja un sabor en el promedio fresco, ligero y delicado. Combina bien con sándwiches y platos especiados.

Erdinger Weissbier. La presencia del trigo en las cervezas entrega un resabio ligeramente ácido. Por definición son cervezas de verano y sencillas de beber. De color pálido. Sus aromas revelan matices cítricos con pequeñas notas de levadura y algo de hierba recién cortada. La espuma recatada. Las maltas recuerdan al pan brioche con el aporte de toques de especias dulces, plátano y una ligera carbonatación.  Es cremosa, con un final seco. Con salmón ahumado o un tártaro de atún funciona perfectamente.

Granizo Bohemian Lager. La reputada microcervecería de Olmué ha demostrado que no le queda grande ningún estilo. De un brillante dorado y espuma persistente. En nariz, es maltosa y con evidente presencia de levaduras. Al paladar se muestra con un amargor que se apodera del paladar después del primer sorbo. Ojo con esta rubia ligera que de a poco va desenvolviendo un carácter refrescante donde se aprecian sutiles notas de almendra y mazapán. Ideal con pescados a la parrilla, o pejerreyes fritos.

Jester Manitoba American Pale Ale. Esta Pale Ale que sincera en etiqueta 5,2° se desmarca del tono pálido de las cervezas de este estilo rozando algunas notas más anaranjadas. Presenta una espuma voluminosa. En un primer acercamiento emanan notas de pomelo y un eminente carácter lupulado y resinoso que adelanta el uso de los lúpulos que le dan un amargor bien definido. En la boca es refrescante, levemente caramelizada. Acompaña deleitosamente pescados grasos a la parrilla y quesadillas con camarón.

Longfin Lager de Ballast Point. Esta lager estadounidense de 5° muestra un perfil dorado. En el vaso, revela una espuma delicada y fina. Hay un abanico de aromas que se despliegan con matices caramelizados y otros más florales, incluso se advierten toques de hierbas gourmet. En la boca, coquetea con estas dos sensaciones envolventes y un tira y afloja entre amargor y caramelo que termina por dejar como vencedor a un amargo, ligeramente almendrado. Acompaña bien a tacos mexicanos o un cebiche mixto.

Slavia Pilsner. Los checos saben del estilo Pilsen, originario de la ciudad de Plzen. Una de las etiquetas más representativas es la industrial Urquell y rescatamos este emprendimiento con elementos nacionales y manos checas que tiene algo de esa inspiración. Un dorado intenso, brillante. Con una espuma blanca que parece atrapar aromas lupulados y el toque característico de la malta. En la boca se siente el frescor del lúpulo conocido como Saaz. Se aviene con crudos, tártaros de res o kubbe.