Libero
La agenda de la última semana de enero ha estado marcada por los incendios forestales que no sólo han arrasado más de 360 mil hectáreas, sino que también hicieron desaparecer un pueblo entero.
Publicado el 27.01.2017
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“No salvé ni siquiera una cuchara, lo perdí todo”, se escucha por estos días en Santa Olga, en la región del Maule, un poblado donde sus seis mil habitantes se quedaron en la calle, luego que el violento incendio forestal llegara al pueblo y arrasara sus casas. Lo que sucedió la madrugada de este jueves en Santa Olga, a pocos kilómetros de Constitución, fue quizás lo más impactante de todo lo que ha provocado esta mega catástrofe que ha cobrado la vida de 10 personas y que ya lleva tres semanas azotando distintos puntos de las regiones de O’Higgins, El Maule y Biobío.

La acción tardía por parte de las autoridades de gobierno, fue un tema que generó polémica durante esta semana, luego de que el Ejecutivo, por ejemplo, desestimara hasta el día martes el ofrecimiento gratuito del avión SuperTanker, el carguero más grande del mundo para apagar incendios. Las autoridades de la Conaf pusieron trabas para concretar la llegada de la nave, especialmente porque muchos decían que, por su compleja geografía, el avión no servía para Chile.

Hasta la tarde de este viernes, la superficie arrasada por los incendios forestales en el centro sur del país, aumentó en un 24,67%, a 361 mil hectáreas. La buena noticia, entre tanta tragedia, es que los focos controlados pasaron de 51 a 53. Mientras tanto, los focos que permanecen en combate pasaron de los 77 en la jornada del jueves, a 65 este viernes.

Durante toda esta semana, hemos estado en presencia de los mayores incendios forestales de la historia de Chile.