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El actual concejal de Vitacura, Rodolfo Terrazas, postula por segunda vez como candidato a alcalde. En las Elecciones Municipales de 2008, el abogado de centro derecha obtuvo un 32% de los votos, frente al 56% de Raúl Torrealba, quien busca la reelección por sexta vez consecutiva.
Publicado el 21.10.2016
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El actual concejal de Vitacura, Rodolfo Terrazas, postula por segunda vez a la alcaldía. En las Elecciones Municipales de 2008,  el abogado de centro derecha obtuvo un 32% de los votos, frente al 56% de Raúl Torrealba, quien busca la reelección tras 20 años en el cargo.

Antes de las Municipales de 2008, Terrazas lideró el movimiento “Salvemos Vitacura”, que logró convocar en 2009 a un plebiscito, tras el cual más de 70% de los vecinos de la comuna se opuso a los cambios propuestos por el alcalde Torrealba para el plan regulador de la comuna. En la actual campaña, el candidato remarcó que si logra triunfar el domingo, se enfocará en impulsar un nuevo plan regulador que permita preservar el carácter residencial de la comuna, además de enfrentar los problemas de delincuencia.

– ¿Cuánto tiempo viviendo en Vitacura?

– 63 años, vecino de toda la vida. Conozco hasta las piedras.

– ¿Tiene identificado cuál es el gran problema de Vitacura hoy en día?

– La seguridad ha sido el gran déficit que ha tenido la municipalidad, en cuanto a la visión de cómo enfrentarla, que ha tenido el actual alcalde. Ahí tenemos visiones distintas. En los últimos cuatro años, desde cuando yo asumí como concejal, la inversión en seguridad ha aumentado 2,5 veces. De mil 300 a tres 300 millones de pesos. Pero por otro lado los índices de delincuencia hasta marzo de este año, se habían incrementado en forma exponencial. No guarda relación la inversión que se hace versus el resultado. La delincuencia en Vitacura hace de las suyas, y creo que ese es uno de los grandes problemas que enfrentan los vecinos de la comuna.

– ¿Qué idea en cuanto a seguridad le gustaría implementar?

– En lo inmediato, recuperar una unidad policial que se demolió el año 2004 para la construcción de la Costanera Norte, que estaba a la entrada del diario El Mercurio, en  la avenida Santa María. Siempre he propiciado que se restablezca en la brevedad posible, porque está cerca de un sector estratégico como es La Pirámide, porque ahí está el acceso oriente al Parque Metropolitano, además de uno de los accesos al cerro Manquehue, lugares donde últimamente han ocurrido delitos. Pero lo fundamental, lo estratégico del lugar, es que está a metros de las autopistas concesionadas.

– Entiendo que es un opositor a la Costanera Sur, ¿por qué?

– Del momento que se construye la Costanera Norte, la Costanera Sur deja de ser la vía para lo cual estaba prevista inicialmente. Por lo tanto tiene que tener un carácter de una avenida residencial y como toda avenida residencial debe respetar los entornos. Por lo tanto yo me opongo que la Costanera Sur sea tratada como una avenida de alto tráfico vehicular.

No se puede disminuir esa área verde. Aquí se sostiene que va a haber un aumento de áreas verdes, en circunstancias que al establecer una vialidad sobre el parque, lo que va a pasar es que se va a disminuir y va a afectar seriamente la calidad de vida de los vecinos.

– ¿Cuál es su visión de lo que debe ser una vialidad moderna, ya que al final la densificación de una ciudad pareciera ser inevitable?

– En el caso de Vitacura, yo creo que es un error destruir barrios residenciales de casas, porque la gente vive feliz. Lo que sí, hay que densificar en lugares donde no hay edificaciones. Por ejemplo, desde Tabancura hasta San Francisco de Asís. Ahí está todo por hacerse. Lo mismo ocurre desde Lo Curro al oriente, también hay muchos proyectos por desarrollar.

Lo que sí hay que tener cuidado es con la vialidad. Por ejemplo, el barrio completo de Santa María de Manquehue tiene seis mil 500 estacionamientos y todo lo que se va a desarrollar hacia el oriente, desde Tabancura, significará algo así como nueve mil nuevos estacionamientos. Entonces, si hoy tenemos congestión vehicular en Vitacura, al agregarle nueve mil estacionamientos, tenemos que tener la vialidad adecuada, o bien, los proyectos tienen que hacerse a una escala más humana. Yo discrepo que se edifiquen torres con alturas desmedidas. Hay que mantener toda la edificación a escala humana y preservar y mantener los barrios residenciales, donde la gente vive feliz.

Además, el plan regulador comunal tiene que emanar desde la municipalidad y no desde factores externos. No puede el desarrollador inmobiliario imponer sus condiciones, para que la municipalidad modifique el plan regulador para poder realizar proyectos inmobiliarios. Es al revés. Yo digo no a las presiones, es la autoridad la que tiene que fijar las reglas del juego.

– ¿El alcalde Torrealba habrá cedido a esas presiones?

– Con el plebiscito que celebramos el 2009, que lo convocamos el 2006 con un esfuerzo ciudadano muy grande, se expresó que él estaba cediendo a presiones. Y nosotros tuvimos que oponernos, con los derechos que la Constitución le da a la gente, cuando se ve que está siendo víctima de atropellos tan grandes como es modificar un plano regulador para destruir barrios residenciales importantes de la comuna.