Libero
A pesar de que aún quedan huellas físicas de la catástrofe, el terremoto y tsunami cambió completamente la vida de los damnificados. Muchos de ellos con esfuerzo y apoyo lograron sobreponerse a lo que la naturaleza les quitó.
Publicado el 15.02.2015
Comparte:

A sólo días de que se cumplan cinco años del terremoto y maremoto del 27 de febrero de 2010, se puede observar cómo parte de los sectores afectados en las seis regiones del país hoy muestran una nueva cara. Uno de ellos es Dichato, lugar ubicado en la comuna de Tomé, Región del Biobío.

“Todo el pueblo de Dichato estaba metido en la bahía. Parecía como que hubiese habido una guerra”, son las palabras de Rosa Reyes al recordar esa trágica madrugada. La mujer perdió su casa y también su fuente de trabajo, el restaurant “El Candil“.

Así como Rosa, fueron cientos los dichatinos que debieron comenzar desde cero. “El 95% del comercio y la actividad productiva desapareció. Sólo el 5%, que era la parte que estaba en los sectores más altos y que no fueron afectados por el maremoto, siguió funcionando”, explica Antonio Alomar, ex presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica del balneario.

Sin embargo, poco a poco Dichato ha comenzado a retomar su ritmo. “Hoy la actividad productiva está esforzándose para poder recuperar el nivel de desarrollo que tenía antes. Aquí existen dos jornadas, la diurna y la nocturna, esta última es la que está más débil”, comenta Alomar.

Gracias a su propio esfuerzo y a la ayuda de Desafío Levantemos Chile y el Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec), Rosa Reyes pudo volver a tener su restaurant, claro que esta vez lleva el nombre de “El Candil de Cubillos“, en agradecimiento al líder de la fundación que nació tras el 27F, Felipe Cubillos.

La emergencia en la sala de clases

Según las cifras del Ministerio de Educación, en marzo de 2010 más de 1,6 millones de alumnos no podían iniciar su año escolar en el país. En el caso de la Región del Biobío, 1.646 establecimientos educacionales resultaron con daños tras la catástrofe y 21 de ellos quedaron completamente destruidos.

Tuvimos un gran motivador que fue Felipe Cubillos, él fue una persona que tenía muchas ganas de hacer algo y venía llegando de dar la vuelta al mundo. Lo conocí una semana después del terremoto y yo trabajaba en otra cosa, pero fue tan convincente su mensaje: ‘Te necesito y tienes que irte pasado mañana a Iloca conmigo, porque tenemos que construir una escuela allá y es urgente‘”, así relata Askaan Wohlt, director ejecutivo subrogante de Desafío Levantemos Chile, cómo comenzó a armarse esta fundación.

De hecho, la tarea de Desafío en educación ha sido clave en todo el proceso de reconstrucción. A lo largo del país han inaugurado 15 jardines, 10 de ellos ubicados en el Biobío.

“Yo tenía esperanza y rogaba que leyeran mi carta para tener alguna respuesta”, era el pensamiento de Jeanette Vergara, directora del jardín “El Pescador“, ubicado en la comuna de Coronel, los primeros días tras el 27F.

Tras el sismo de 8,8° en la escala de Richter, sólo quedó el muro original del establecimiento que albergaba a niños desde 1980. “Al entrar me di cuenta de que era un desastre, estaba todo destruido. Agradecía a Dios que fue durante la noche el terremoto y que no habían menores, porque el sector más afectado era justamente nuestra zona de seguridad”, relata Jeanette.

Finalmente las palabras escritas por la directora de “El Pescador” llegaron a Desafío Levantemos Chile. “Nosotros nos demoramos más en demoler que en armar el jardín. Recibimos la estructura el 26 de agosto de 2010 y el 2 de septiembre ya lo pudimos ocupar. Fue  un regalito del cielo”, cuenta.

Desafío es un puente entre las personas que quieren ayudar y no saben cómo ni dónde hacerlo, y las personas que necesitan la ayuda. Nosotros estamos mucho en terreno, ahí validamos los casos y vemos dónde están las reales necesidades“, explica el director ejecutivo subrogante de la fundación.

Incluso Wohlt agrega que su rol no es asistencialista, sino que buscan fomentar el emprendimiento, “nos gusta entregar herramientas de trabajo, siempre hablamos de enseñar a pescar y no de regalar el pescado”.

Desafío Levantemos Chile: más allá del 27F

A pesar de que Desafío Levantemos Chile se fundó tras la emergencia que implicó la catástrofe natural de 2010, la fundación también cumple por estos días cinco años de existencia. “Nos dimos cuenta que las necesidades iban mucho más allá de las que había generado el terremoto, estaba el terremoto de la historia. Como decía Felipe, el terremoto derribó las murallas que no nos permitían ver la pobreza que había en Chile”, cuenta Askaan Wohlt.

Desafío no sólo tiene un área que se dedica a educación y emprendimiento, sino también están involucrados en proyectos en salud, cultura y deporte y emergencia solidaria.

“Se hacen operativos médicos en distintos lugares de Chile y también ayudamos a solucionar casos de enfermedades catastróficas, que para algunas personas son imposibles de solucionar, a través de un convenio con la clínica Las Condes”, explica el director ejecutivo subrogante.

Además, estuvieron presentes en el sismo de 2014 que afectó a las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá y en el incendio en los cerros de Valparaíso.

VIDEO: EL LÍBERO

FOTO: EL LÍBERO