Libero
Actualmente se desempeña como concejal en Providencia, pero este domingo representará a la Nueva Mayoría por Las Condes, donde enfrentará a Joaquín Lavín. Señala que a esta comuna le falta una identidad: "Si me dices cuál es el sabor de Las Condes, no lo encuentro".
Publicado el 21.10.2016
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Al abogado socialista y actual concejal por Providencia, David Silva, le gusta ir contra la corriente. Viene de una familia de derecha, conservadora y tiene un pasado escolar en el colegio Tabancura y luego en el Manquehue. Pero todo eso, se lo toma como algo natural: “No es esperable que todas las personas seamos iguales a nuestros padres”.

 

– Su familia es más bien de derecha, más bien tradicional ¿siempre fue un poco díscolo?

– Las personas van tomando algunos aspectos, algunos valores de sus familias, pero también van agregándole de su parte. Así fue en mi caso, por mis lecturas, por mis historias de vida, se me dio esta sensibilidad política de signo diferente. Jamás lo he visto chocante ni disruptivo. Al contrario, es construir sobre lo que he aprendido y tomar otros caminos políticos paralelos.

-De concejal de Providencia a candidato a alcalde de Las Condes, ¿por qué el cambio?

– Si uno revisa la trayectoria de muchas personas que se dedican a la política, hay momentos que uno puede hacer cambios, tomar desafíos. Así lo vi yo. Hay que pensar la política a mediano plazo. Creo que hay una oportunidad interesante de poner temas, de tomar desafíos, de darse a conocer, y de competir en buena ley con las autoridades que llevan demasiado tiempo en Las Condes.

– ¿Qué ideas nuevas le gustaría implementar Las Condes?

– Las Condes es una comuna que lo tiene todo como para ser una de las comunas más importantes del país y ser líder en muchos aspectos, pero yo la veo como detenida en el tiempo. Creo que hay un quiste heredado de la dictadura militar, donde la gente termina haciendo las cosas iguales, o pensando igual. Por ejemplo en la Semana de la Chilenidad, había cuatro stand de uniformados (PDI, Carabineros, Fuerza Aérea, Ejército) donde se exhibían armas. Lo encontré curioso. Los papás tomaban las armas y les sacaban fotografías con sus hijos. Encontré que era un Chile raro, un Chile mirando al pasado. No sé cuál era la señal de seguir fomentando ese tipo de actividades.

Yo creo que a Las Condes le falta algo, le falta un ethos. Si me dices cuál es el sabor de Las Condes, no lo encuentro. Como ciudadano de Las Condes no estoy contento con que me impongan una continuidad, un alcalde que ya fue alcalde, pasaron 16 años y vino otro alcalde. Luego viene el mismo alcalde que estuvo antes y quiere invitarnos a creer que tiene propuestas nuevas. Y eso no es creíble.

-¿Cuál es el gusto que usted quisieras darle?

-Quisiera darle un gusto más ciudadano, que sea una comuna abierta a la Región Metropolitana. El ejemplo más sintomático de que Las Condes no ha tenido vocación metropolitana es el tema de las bicicletas. Se invirtió mucho en un sistema que finalmente funciona como un circuito cerrado de televisión, sólo para dar vueltas por Las Condes. Creo que es un absurdo.

Otra pregunta: ¿por qué el Parque Padre Hurtado no es el parque más bello de Chile? Debiera ser un verdadero Central Park, pero no lo es. Por qué, por el contrario, en el Parque La Bandera, que queda en el sector sur de Santiago, el standard de mantención es precioso. Por qué no replicar ese mismo standard en el Parque Padre Hurtado. Imagínate que hay que  pagar para entrar, en la noche no hay ninguna seguridad, le dicen “parque intercriminal”. Y yo creo que es un descuido de la autoridad.

Yo he discutido mucho con Joaquín Lavín, que quiere retomar la idea de transformar el cerro Calán en un parque, lo que encuentro una idea suicida. Este cerro tiene una estructura y en el clima que está inserto, que es muy difícil darle vida, darle verde, que sea un espacio que invite a la gente. Hay sectores, el pie de monte sí se podría habilitar progresivamente para que haya paseos, para que tenga verde, espacios para hacer picnic. Pero decir que se va transformar el cerro Calán en un gran parque, creo es suicida, es como un elefante blanco.

-¿Cuál es su visión de la urbanidad en Las Condes?

– Te lo ejemplifico con la avenida Kennedy, que muestra inmediatamente el criterio que tuvo un municipio, con respecto a municipio. Las Condes liberó las alturas y uno ve torres de 18 y de 25 pisos. Y al otro lado, en Vitacura, son alturas razonables. Esa es la palabra clave de desarrollo urbano. No puede ser que una autoridad municipal, por el sólo hecho de querer capturar mayores ingresos por concepto de contribuciones, libere las alturas y sólo diga que esto significa plata.  Hacer torres inmensas ocasiona muchos problemas. Primero, rompe el paisaje, lo destruye, lo deja muy desequilibrado. Además, más viviendas en altura conlleva más estacionamientos, y eso provoca mayor congestión vehicular.

Tenemos que bajarnos del automóvil, pero para hacerlo tenemos que tener alternativas: el transporte público, el tranvía y el transporte a tracción humana (bicicletas, patines). Da gusto ver otras ciudades del mundo donde la gente se transporta en patines, no es una cosa descabellada. Creo que hay mucho que trabajar en ese aspecto.