En su primera experiencia en el rally más duro del mundo, se transformó en la primera chilena en terminar la prueba y la única latinoamericana en alcanzar la meta en Buenos Aires. Le dicen la “pequeña gigante” y esta es su historia.
Publicado el 24.01.2015
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Hace sólo tres años Paula Gálvez se subió por primera vez a una cuatrimoto. Y no lo hizo para entrenerse o comenzar a practicar un nuevo deporte. Fue porque se dio cuenta que en este tipo de vehículo podía cumplir un sueño que desde hacía un tiempo, le daba vueltas en su cabeza: participar en el Rally Dakar, la carrera off road más dura del mundo. “Lo veía por televisión y pensaba que algún día tenía que estar ahí. Era un gran desafío, vi la forma de realizarlo y opté por hacerlo arriba de una cuatrimoto. Antes de empezar la carrera, mucha gente no podía creer que haya partido recién hace tres años y que ya estuviera corriendo un Dakar. Pero cuando te propones un objetivo y buscas hacer algo difícil, casi no existen los tiempos, te metes a fondo”.

Cuando Paula tomó la decisión de querer participar en el Dakar, de inmediato se inscribió en el campeonato nacional de cuatrimotos donde, hasta hoy es la única mujer en el circuito. “Siempre había sido deportista, pero no de deportes tuerca. Lo que me pasó con el rally es como cuando ves algo y sabes de inmediato que es para ti”. Antes había competido en mountain bike y la inquietud por el mundo tuerca la había heredado de su padre, que participó en las carreras de Jeep Fun Race durante más de 20 años.

PAULA GÁLVEZ 1La pequeña gigante del Dakar

Si uno se encuentra con Paula Gálvez en la calle, no creería que tiene 31 años. Su estatura -1,50 metros- y su peso – 43 kilos- la hacen parecen una mujer diez años más joven. Ahora, si uno la conoce arriba de su cuatrimoto, tampoco creería que de lunes a viernes es la Miss Gálvez, la profesora de Educación Física del colegio Mayflower de Las Condes. “Yo no soy deportista profesional, ojalá pudiera serlo. Tengo mi profesión y me dedico a hacer clases. Más destacable que ser una mujer que corre en motos, es que soy una persona que tiene una vida normal, pero que así y todo, me la jugué por competir en el Dakar”.

– ¿Es otra Paula Gálvez la que llegó a Chile de la que salió hace tres semanas?

– Uno cambia todos los días, pero creo que el Rally Dakar fue una experiencia muy significativa, que me va a marcar mucho para el resto de mi vida. Pasé situaciones sumamente extremas y me di cuenta cómo funcionaba el rally por dentro.

– ¿Te imaginaste que iba a ser tan duro?

Todos los pilotos han dicho que esta versión del Dakar ha sido la más dura desde que se corre en Sudamérica. Nunca pensé que iba a pasar tanto frío, siempre había componentes sorpresivos que hacían más difícil la competencia.

paula galvez 6-¿Cómo analizas tu primera experiencia en el Rally Dakar?

– Cada una de las etapas fueron un premio en sí. Siempre tuve la cabeza fría, con el objetivo de alcanzar la meta. La fórmula para llegar hasta el final fue pensar que en vez de acelerar, era mejor ir un poco más despacio, ya que cualquier error lo hubiese pagado carísimo. A veces, por ir 5 kilómetros por hora más rápido, puedes terminar volcado en una zanja, como le pasó a la gran mayoría de los pilotos de Quads: largamos 48 y fuimos 18 lo que llegamos a la meta. Menos de la mitad de los participantes logró finalizar. Es una prueba muy exigente, donde hay que meterle mucha cabeza. Los accidentes y las fallas en la moto, pasan en gran parte por uno.

-¿Qué piensas de la posibilidad de que el Dakar no se realice en Chile en 2015?

– Es complicado decirlo porque yo que soy chilena, pero el contraste del Dakar en Chile comparado con lo que se veía en Argentina y Bolivia, era chocante. Uno veía cómo en esos países la gente en las calles te apoyaba, además del interés de todos los medios de comunicación. La organización era totalmente distinta. En Argentina en los enlaces, no tenías que parar en ningún semáforo, ni pagar un peaje, como sí me sucedió en Chile. Te lo digo porque a la salida de Iquique tuvimos que pagar uno y yo andaba sin plata. Le tuve que pedir prestado a otro piloto. No tengo una respuesta a la posibilidad de que no se siga realizando el Dakar en Chile, pero a mí me encantaría que las cosas se hicieran bien.

-¿Cómo puedes graficar las diferencias en la organización entre los tres países?

– Lo que pasa es que esto no tiene que ver con qué país pone más plata, sino que con el cariño que le dan para organizar la competencia. Puede ser que Bolivia probablemente haya puesto menos plata que Chile, pero toda la logística estaba apuntada al Dakar. Imagínate que el día que llegamos a Uyuni fue feriado en la ciudad y estaba el Presidente Evo Morales dando la partida. No sé si se puede competir contra eso. Prácticamente en todo el camino aparecía gente apoyando y alentando. Uno en Bolivia paraba y con una lluvia infernal la gente sacaba sus pañuelos y te limpiaban las antiparras que estaban llenas de barro. Ahí te das cuenta que esto tiene que ver con la pasión y el cariño por la carrera, más que con los recursos. En Chile, eché un poquito de menos eso.

 

PAULA GALVEZ 7El Dakar profundo

Paula Gálvez logró finalizar el Rally Dakar en la décimo octava posición en la categoría Quads o cuatrimotos, y junto con eso pasó a la historia como la primera chilena en terminar la prueba y la única piloto de motos latinoamericana en alcanzar la meta en Buenos Aires, tras recorrer más de 9 mil kilómetros, en 14 días de competencia.

– ¿Cuál fue la experiencia más extrema del Dakar?

– Fue correr en medio de una tormenta en el Salar de Uyuni, donde pensé retirarme, porque creí que me iba a dar hipotermia y que incluso me podía morir, ya que con hipotermia el cuerpo no aguanta demasiado y con 7 grados bajo cero las posibilidades de fallecer son altas. El piloto que te diga que no pensó en abandonar, sobre todo en la etapa de Uyuni, te está mintiendo. Porque a todos se nos pasó por la cabeza abandonar, porque realmente estuvieron en riesgo nuestras vidas. Imagínate que 45 pilotos sufrieron de hipotermia.

– ¿Y por qué decidiste seguir?

– Porque igual había que salir del salar de alguna manera. En un momento me acerqué al puesto médico y pregunté si se iba a suspender la etapa y me respondieron algo así como “sálvense quien pueda”. Había tragado como cinco litros de agua salada, así es que no tuve otra opción de hidratarme y seguir. Si hubiese sido 100% racional, habría abandonado, pero la pasión te hace ir más allá y llevar tu cuerpo al límite. Primó la pasión por sobre la razón. Al final, quedé feliz con mi decisión.

– ¿Es muy machista el ambiente del Dakar?

– Para nada. Al contrario, todos los corredores son muy preocupados. Nunca sentí machismo por parte de nadie.

PAULA GALVEZ 3– Y las cuatro mujeres que compitieron en motos y cuatrimotos ¿se ayudaban entre sí?

– Si bien nos conocíamos, no había tiempo para conversar. En el rally cada uno maneja sus propios tiempos. Y si tienes diez minutos para comer, aunque estés solo, los tienes que aprovechar, porque después hay que pensar en reponer fuerzas para el día siguiente. Imagínate que dormíamos entre cuatro a cinco horas diarias.

– Y esas pocas horas de sueño, ¿te pasaron la cuenta en alguna etapa de la carrera?

– Esa era la principal preocupación de mi hermano y de mi pololo, que iban acompañándome en algunos tramos. A ellos les daba susto que me quedara dormida en un enlace. Pero yo estaba muy consciente de ese tema. Incluso me penalizaron porque llegué tres veces tarde a mi hora de largada. Preferí dormir un poco más, antes que terminar desbarrancada o muerta. Tenía claro que no me iba a quedar dormida.

– ¿Tuviste momentos de angustia?

Cuando iba en la etapa entre Antofagasta e Iquique, me perdí. Y quedé en la mitad de la nada, casi sin bencina. Ahí sentí que estaba tan cerca de quedar fuera de competencia, que me dio una angustia tremenda. Pensaba que iba a tener que salir de la ruta para encontrar bencina y eso lógicamente iba a significar perder por lo menos unas tres horas e incluso que me podían descalificar. Estaba realmente perdida, avanzaba un poco pero volvía a pasar por el mismo lugar. Todo el esfuerzo se me estaba “yendo a las pailas” por una tontera, fue terrible.

– ¿Y cómo lo solucionaste?

Salí a un camino fuera de la ruta y me encontré con una camioneta donde iban unos argentinos. Les conté que no tenía bencina y sacan de la parte de atrás un bidón de 20 litros y me lo echaron completo dentro de la moto. Y yo les pregunté por qué andaban con bencina y me dijeron que era por si se encontraban con algún piloto que le hiciera falta. Así son de fanáticos los argentinos.  Eso me salvó, fue increíble, realmente un milagro. Gracias a ellos, pude seguir.

PAULA GALVEZ 10– ¿Ya tienes definida tu participación para el próximo año?

– Estoy recién llegada y tengo que analizar con mi equipo las alternativas. Es un poco más complicado ahora pensar en el próximo año, con el objetivo ya cumplido. Pero las ganas están. Antes pensaba que después del Dakar no iba a querer subirme a una moto en dos meses, pero si me preguntas ahora, ya tengo ganas de subirme de nuevo.

 

 

 

FOTO: XIN HUA/AGENCIAUNO

VIDEO: EL LÍBERO