Enrique Aguayo, que acompaña en Río de Janeiro a la joven promesa del tiro con arco, asegura que el alto rendimiento en Chile es un fenómeno de casos únicos, “y Ricardo ya es uno de ellos”. Por octavos de final, mañana enfrentará al holandés Sjef van den Berg, actual número 5 del mundo.
Publicado el 11.08.2016
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Durante la tarde del martes pasado, luego de clasificar a los octavos de final de los Juegos Olímpicos, el joven especialista en tiro con arco, Ricardo Soto, se dedicó a leer todo lo que escribía la prensa electrónica sobre su histórica actuación en el Sambódromo de Río de Janeiro. ENRIQUE AGUAYO“Él no se abstuvo de observar lo que estaba pasado en Chile con su participación en los Juegos Olímpicos. Miró la prensa, las redes sociales. Pese a que no es muy adicto  a las nuevas tecnologías, es muy difícil tenerlo aislado del mundo”, señala desde Brasil Enrique Aguayo (en la foto), sicólogo deportivo de la Federación de Tiro con Arco, quien ha estado acompañando al joven de 16 años, en su primera experiencia olímpica.

– ¿Cómo manejar la presión ahora que ya es reconocido a nivel nacional?

– Él tiene una muy buena red de apoyo. Su entrenador, el alemán Martin Frederick, que es el head coach de la Federación, lo sabe manejar muy bien. Imagínate que ha dirigido a cinco campeones mundiales, incluida Denisse Van Lamoen. Es un técnico de lujo para Chile, que tiene una gran experiencia. Además, a Ricardo lo acompaña en Río su familia. Su propia madre y su hermano, que son sus entrenadores en Arica.

Indudablemente que hay riesgo de que pueda desenfocarse, pero con toda esta red de apoyo él tiene una línea de trabajo muy clara. No creo que esta repentina popularidad lo desenfoque para lo que tiene que hacer el viernes.  A mí no me preocupa una eventual desconcentración, porque en esta oportunidad Ricardo ha tenido dos días sin competencia, para luego estar enfocado de nuevo. Además, te puedo asegurar que en sus entrenamientos ya no está pensando en lo que hizo el martes, sino en cómo ganar el viernes.

– ¿Qué es lo que más te sorprende de este deportista?

– A sus cortos 16 años  toma el deporte como algo que le gusta mucho, que le apasiona y las metas van surgiendo de acuerdo van apareciendo los resultados.  Lleva años entrenando muy bien. Pero lo más importante es que ha recibido por parte de su familia una muy buena formación en ciertos valores para enfocarse en lo que corresponde, valores que para el deporte son muy importantes.

– ¿Te sorprende la frialdad para enfrentar a rivales que incluso lo doblegan en la edad?

– Él no tiene la mente fría, por el contrario, tiene emociones, vibra, tiene pasión. Lo que pasa es que cuando comete algún error, lo asume, pero no permite que esa falta interfiera en su rendimiento. Nadie compite relajado, el deporte de alto rendimiento implica mucha tensión. Pero pese a toda esa presión, los deportistas de este nivel igual rinden. Y ese es el caso de Ricardo Soto. Por el contrario, muchos deportistas cuando están compitiendo tienden a desenfocarse, por ejemplo, por asuntos climatológicos, por estar preocupado de los resultados de sus competidores, o en los errores propios. Agrandan los problemas. Con Ricardo no pasa eso.

– ¿Cómo proyectas su desarrollo deportivo luego de los Juegos de Río?

– El alto rendimiento en Chile es un fenómeno de caso único. Tomás González en la gimnasia, Bárbara Riveros en el triatlón, o Kristel Köbrich en la natación. Son casos aislados, que aparecen con mucha fuerza. Y Ricardo, siendo muy chico, también es un caso único en su deporte, como lo fue Denisse Van Lamoen hace un tiempo. Él va a dar muchas satisfacciones al país en los próximos Juegos Olímpicos venideros y en los campeonatos mundiales. En Río, él ya partió en las grandes ligas, con tan sólo los 16 años.