Transcurrido el fin de semana inaugural, lo más notable es la soberbia presentación de México ante Alemania; un verdadero golpe a la cátedra.
Publicado el 18.06.2018
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La clave del triunfo mexicano fundamentalmente pasa por la impronta y liderazgo de su técnico colombiano, Juan Carlos Osorio, quien antes del encuentro declaró: “Hay que jugar por el amor a ganar y no con el temor a perder; creo en mis jugadores, tenemos que respetar al rival, sin duda, pero estoy convencido y apostaría a que, en un campo neutral, México le puede competir y ganar a Alemania”.

En los años que llevo en “esto del fútbol” recuerdo que el técnico chileno Luis Santibáñez siempre decía como una verdad revelada -que se aplica- que cuando un equipo juega bien y gana “los jugadores le creen a su entrenador”. Esta regla de oro se cumplió a cabalidad para este triunfo histórico de los aztecas.

El planteamiento “disciplinario táctico” ideado por Osorio, no tuvo errores, explotó una y otra vez los espacios que dejaba la “desorientada” defensa germana. Fue así como en el minuto 35, un contragolpe conducido por Andrés Guardado acabó con un pase filtrado de “Chicharito” Hernández a Hirving Lozano, que batió al meta alemán Manuel Neuer. Los alemanes nunca supieron resolver el marcaje en particular e individual dispuesto por los mexicanos sobre el cerebro germano Toni Kroos. Esto cortó el circuito entre el medio campo y los delanteros alemanes, que se quedaron sin abastecimiento. No aparecieron ni el “desaprensivo” Mesut Özil ni el “arrinconado” Thomas Müller; ellos tenían (al estar maniatado Kroos) que llevar a su equipo hasta el arco de Ochoa y no lo hicieron, solo tuvieron un par de oportunidades. Paradojalmente, cuando México en los últimos 20’ se defendía con todo, a través de contragolpes estuvo más cerca del 2-0 que los campeones mundiales del empate. En definitiva, ALEMANIA FUE UNA SOMBRA DE SÍ MISMA Y MÉXICO UN GRANDE, que ganó a lo mero macho.

El histórico triunfo de México hizo pasar a segundo plano las “desilusionantes” y “pobres” presentaciones de Argentina y Brasil. Estas selecciones, si bien no perdieron, dieron la impresión de que no estaban tomando muy en serio su primer compromiso en este mundial. Los rivales que enfrentaron, Islandia y Suiza, y que me perdonen si ofendo a alguno de esa nacionalidad, no están a la altura futbolística de México. Es por esto que grande debe ser la “bronca” que deben tener los argentinos con Sampaoli, Messi, Mascherano y compañía… No quiero imaginar lo que pasaría si los transandinos no logran pasar a los octavos de final. ¿Qué país les daría asilo? Lo mismo le pasaría a Brasil, aunque “la verde-amarela” siempre juega lo justo y aprieta el acelerador a medida que lo necesita; esta vez tuvo 40’ para hacerlo y no pudo con la “precisión relojera” de los suizos.

El partido más entretenido indudablemente hasta ahora es el empate a tres tantos entre España y Portugal. Fue un encuentro intenso y bien jugado, con un Cristiano Ronaldo inspirado y superlativo, como es él, apareciendo muy poco, pero muy bien, autor de los tres goles portugueses. Los españoles no parecieron sentir mucho el cambio de entrenador y lo vivido durante la semana, ya que mostraron lo mejor de su fútbol en ofensiva y fueron errores individuales los que impidieron que se llevaran la victoria.

No cabe duda de que ambos equipos van a estar en octavos de final y los dos están llamados a ser protagonistas durante este Mundial.

No puedo dejar de hacer una referencia a la sonada renuncia a la selección española de su técnico Julen Lopetegui para irse al Real Madrid una vez terminado el Mundial. El escritor español Martin Girard agudamente dijo: “Es como si horas antes de la boda, el novio anunciara a la novia que, tras la luna de miel, la dejará por otra”. Sin comentarios, ¿verdad?

Es oportuno reconocer y felicitar a la FIFA y al país anfitrión por la espléndida puesta a punto de cada uno de los partidos. Todo a la perfección; los estadios magníficos, todo en su lugar, en orden y a la hora, una disciplina envidiable. Los arbitrajes han estado a la altura de las circunstancias, sin ningún fallo escandaloso hasta ahora. En esto también hay que reconocer el buen comportamiento de los protagonistas, que no han cuestionado los cobros referirles y en general han facilitado su labor. Hasta el domingo no había expulsados, se habían mostrado 32 tarjetas amarillas y cometido 321 infracciones. Los que equipos con más faltas son Rusia y Marruecos, con 22 c/u y Croacia con 20. El que menos, Uruguay, con 6, ¿quién lo diría?

Al final, una consideración muy especial a mi señora, a quien agradezco y valoro infinitamente, por darme todas las facilidades correspondientes para “bloquear” cada uno de los compromisos familiares y sociales y así poder ver “TODO” el Mundial. Sé que eso da envidia.