El encuentro de hace casi 30 años, que terminó con el engaño del arquero Roberto Rojas y su corte en la ceja, estuvo enmarcado en un clima muy hostil entre ambas federaciones. Y a diferencia del escenario del próximo martes, por primera en su historia Brasil no llegaba clasificado al último partido.
Publicado el 07.10.2017
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Imposible no recordar durante estos días lo que ocurrió el domingo 3 de septiembre de 1989, cuando en la última fecha de las clasificatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Italia, se enfrentaron Brasil y Chile en el estadio Maracaná de Rio de Janeiro, en la definición del grupo 3.

El próximo martes 10 de octubre, poco más de 28 años después de aquel partido, la selección chilena deberá buscar nuevamente en tierras brasileñas –ahora en el estadio Allianz Parque de Sao Paulo- la clasificación para una Copa del Mundo. Pero en esta oportunidad las circunstancias son muy distintas, con una selección brasileña clasificada al Mundial de Rusia desde hace ya varios meses.

En 1989 el sistema de clasificación a los mundiales era por grupos y a Chile le tocó disputar uno de los cupos para Italia 90, frente a Brasil y Venezuela. Luego que ambos equipos habían derrotado a los llaneros de visita, el primer duelo entre Chile y Brasil que se diputó en el Estadio Nacional el 13 de agosto de 1989 -que terminó empatado 1-1-, se jugó en medio de muchos incidentes, con goles dudosos, peleas en la cancha entre los jugadores y dirigentes brasileños detenidos por Carabineros. Tanto fue el escándalo que el Estadio Nacional fue sancionado por la FIFA y Chile tuvo que jugar el partido de local frente a Venezuela en la ciudad de Mendoza.

Uno de los dirigentes nacionales que viajó con el equipo chileno a Brasil fue Gonzalo Mingo, antiguo directivo de la Asociación Central de Fútbol: “El ambiente previo era de guerra, por lo que sucedió en el partido de ida”, señala a casi treinta años que aquella definición. El ex dirigente de la Unión Española tiene una teoría de por qué la FIFA impidió que Chile reciba a Venezuela en el Estadio Nacional: “Nosotros estábamos seguros de que la sanción fue para impedir que le pudiéramos hacer una cantidad de goles suficientes y así no llegar a Rio con la tranquilidad de que con empate clasificábamos a Italia 90. Estaba clarísimo que para la FIFA Brasil no podía quedar fuera de un Mundial”.

Para el partido del Maracaná del 3 de septiembre de 1989 chilenos y brasileños llegaban empatados en puntaje, pero gracias a la mejor diferencia de goles de los locales, sólo una derrota los dejaba fuera del Mundial. Sin embargo, en nuestro país había confianza de que se podía  vencer a los brasileños en su casa, sobre todo por el antecedente de que ese mismo equipo, encabezado por Roberto Rojas, había goleado a Brasil dos años antes, en la Copa América de 1987. Gonzalo Mingo recuerda que “Chile llegó agrandado al Maracaná, fundamentalmente por el 4-0 de Córdoba”.

En esos días los titulares de los diarios chilenos exacerbaban el clima hostil que iba a vivir la delegación chilena durante su estadía en Rio de Janeiro: “Brasil promete venganza en Rio”, “Brasil amenaza con boicot a la Roja”, publicaba La Tercera; DT brasileño llama a guerra con Chile”, “La guerra no es una broma” titulaba El Mercurio. La tesis en Chile era que Brasil tenía todo el poder de la FIFA a su favor, para que no ocurriera nada que le impidiera ir al Mundial de Italia. El periodista Milton Millas, que relató el partido para Canal 13, señaló en un programa de la misma estación televisiva que “el clima era pre bélico absolutamente. Si bien era evidente la superioridad de Brasil, Chile tenía un muy buen equipo, con Roberto Rojas como el mejor arquero del mundo en ese momento”.

La historia de ese partido terminó abruptamente a los 25 minutos del segundo tiempo cuando Brasil ganaba 1-0 y Roberto Rojas se inventa un corte en su frente luego que cayera una bengala que fue lanzada desde las graderías. Después de unas semanas, el propio arquero reconoció el engaño y Chile no sólo queda fuera del Mundial de Italia, sino que también fue sancionado y no pudo disputar las clasificatorias siguientes.

Hoy las circunstancias son muy distintas y para nada existe ese clima hostil entre ambos países que se vivió hace casi 30 años. El próximo martes Brasil entrará a la cancha del Allianz Parque de Sao Paulo sin la presión de saber que una derrota lo deja fuera de un Mundial, situación que deberá saber aprovechar la selección chilena.  Y es de esperar que el famoso “Maracanazo” de 1989 y todas las circunstancias que lo rodearon,  a partir del martes sea reemplazado en el recuerdo con un triunfo de Chile en Brasil, y una histórica clasificación a la Copa del Mundo de Rusia 2018.