Con la etapa comprendida entre la localidad de Chilecito en Argentina y que culmina en Copiapó, la caravana del Rally Dakar ingresa hoy a tierras nacionales. El corredor CIDEF-Kawasaki, que ocupa el lugar 27 de la competencia de motos, analiza en "El Líbero" la dureza de las primeras tres jornadas.
Publicado el 07.01.2015
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PATO CABRERA 2“Los organizadores del Dakar 2015 llamaron a esta edición La Odisea. Y no se equivocaron. En eso y mucho más se han transformado las primeras etapas del rally que disputamos en Argentina.

Comenzamos con una primera jornada relativamente suave, que nos sirvió para ir probando nuestros vehículos y, para mí, fue un momento clave, pues debuté con una nueva Kawasaki KX 450F. Pero esa tranquilidad inicial duró poco, y  ya durante la segunda jornada viví uno de los días más duros que me ha tocado experimentar, en los tres Dakar que he participado. El calor era agobiante, llegó un momento en el que realmente no sabía si lograría aguantar, pero por suerte el trabajo físico que realicé durante todo el año me ayudó a continuar y terminar bastante “entero” un día que se transformó en filtro para muchos competidores.

La tercera jornada, si bien se mantuvo en dificultad, ya nos hizo ir tomando la mano de cómo se viene este Dakar. Y por suerte, cada día que pasa vamos escalando posiciones y ya estamos entre los 30 mejores: nuestro primer objetivo y el que vamos a defender con todas nuestras fuerzas.

Lo que más aumenta nuestra ilusión es que ahora entramos a nuestro país y no exagero cuando comento que sueño con la entrada a Chile. No quiero que parezca malagradecido del pueblo argentino, nos trataron con cariño, pero no es lo mismo.

Ahora se vienen caminos más familiares, con nuestra gente apoyándonos y con amigos que van a estar saludando y entregando fuerzas. Para nosotros, ese apoyo se transforma en una inyección de energía, de fuerza que nos hace seguir adelante en esos instantes en que, después de cientos de kilómetros recorridos arriba de la moto, con el polvo que nos tapa la vista, nos revive la esperanza de dejar en lo más alto el nombre del país. 

Porque de eso se trata un poco esta odisea. Vamos solos arriba de nuestro vehículo, aunque la concentración es pilar clave para avanzar, hay instantes en los que se cruzan pensamientos por la cabeza, pero sabemos que en la mochila que cargamos no sólo va el agua que nos permite hidratarnos y las escasas herramientas que nos ayuden en caso de problemas con la moto, también vamos en la espalda con el esfuerzo de cientos de personas, de amigos, familiares que nos han apoyado desde siempre y que en lugar de ser un peso se convierte en combustible anímico.

Y eso es precisamente lo que esperamos encontrar en los caminos de Chile, cuando los cientos de competidores ingresemos a la fase más compleja del Dakar, a las etapas más extensas y a los lugares en los que uno se puede sentir absolutamente solo, como es en el desierto de nuestro país. Pero de seguro, tal como en años anteriores, veremos flamear banderas patrias en los lugares más insospechados, en dunas pérdidas, siempre con los brazos alentando y haciendo que esta odisea se convierta en la más maravillosa de las experiencias”.

FOTO: PRESSLATAM.CL