Chile tendrá que esperar hasta octubre para conocer su rival en primera ronda de Copa Davis 2017 por la Zona I Americana, que saldrá del choque entre Barbados y República Dominicana. Ambos países se enfrentarán entre el 28 y el 30 de octubre en Santo Domingo.
Publicado el 28.09.2016
Comparte:

 

 

Darinka Barrueto JamanEs necesario cuestionar los consensos y omisiones formulados por periodistas deportivos y fanáticos del tenis tras la actuación de Chile frente a Canadá. Muchos de ellos concluyeron que Chile tuvo una actuación digna. Sin embargo, las estadísticas muestran otra realidad: Chile perdió todos los partidos que una serie de Copa Davis permite jugar y ganó sólo dos de quince sets disputados. ¿Puede considerarse este resultado como digno? Es difícil. Una cosa es que los jugadores hayan rendido al máximo de sus actuales posibilidades en la cancha -lo que se agradece- pero otra cosa es calificar el resultado de la serie como digno. Objetivamente, Canadá le pasó la aplanadora al equipo dirigido por Nicolás Massú. El panorama se vuelve más oscuro al notar que Canadá ni siquiera jugó con los tenistas que le dan la fama de potencia en este deporte. El equipo norteamericano no contó con Milos Raonic (6° en el ranking ATP en singles), ni con el doblista Daniel Nestor (14° en el mismo ranking en modalidad de dobles). La conclusión es contundente: nos separa un abismo con apenas un equipo suplente de aquellos que juegan en el Grupo Mundial. Esa es nuestra realidad. Así de lejos estamos de la elite. Los jugadores rindieron al máximo, pero simplemente no tenemos el nivel necesario para pelear con los mejores.

La serie contra Canadá permitió iluminar una verdad escondida hasta entonces: Chile llegó al repechaje con gran ayuda de la fortuna. Entiéndase por “fortuna” la serie de irregularidades cometidas por la organización local de la serie, que incluyeron el deplorable estado de la cancha presentado por Chile y el inicio de la serie con un día de retraso por la misma situación, dificultades que repercutieron en el desempeño del equipo cafetero. Muchos fanáticos chilenos se defendieron de los argumentos colombianos manifestando que Chile jugó en el mismo court que su contrincante, en igualdad de condiciones, obteniendo la victoria. Sin embargo, en las semanas posteriores la Federación Internacional de Tenis (ITF) sancionó a Chile con una multa elevada, cuyo pago fue la condición para disputar la serie contra Canadá. Por otra parte, el mismo organismo exoneró al colombiano, Santiago Giraldo (129° ATP), de su retiro mientras disputaba el quinto punto contra Gonzalo Lama (180° ATP). Los retiros en esta instancia contemplan una sanción; sin embargo, la ITF consideró justificada la razón de Giraldo: “no era posible desarrollar ni de cerca nuestro juego sin pensar en la probabilidad de una lesión”. Poco podemos defendernos de la reacción del equipo colombiano cuando la misma ITF considera justas sus razones.  Si Chile ganara la primera serie del 2017, se enfrentará nuevamente a Colombia en Septiembre como visita. Suponiendo que dicha organización local sea diligente, tendremos una oportunidad para comparar los resultados de ambas series y determinar si el de aquella jugada en Iquique fue azaroso o merecido.

Los fanáticos y los periodistas deportivos confunden las ganas de ver a Chile mejorar con la obligación de opinar con exceso de blandura o “buenismo” sobre el equipo chileno (y la carrera individual de sus integrantes durante el resto del año). Estos grupos no contrarrestan el apoyo a los chilenos con observaciones negativas a su rendimiento o evolución. De hecho, comúnmente, quien expresa una opinión negativa fundada es calificado como una actitud “chaquetera”, pesimista o poco comprometida. Por ejemplo, es prácticamente imposible criticar las decisiones estratégicas de Massú sin que te enrostren su condición de ídolo, como si sus dos medallas olímpicas también le hubiesen otorgado inmunidad de por vida; o a Christian Garin, por no haber superado la actitud de jugar con un rostro amargado tras tres años de competencia. Es por esto que casi nadie del entorno tenístico calificó el desempeño de Chile contra Canadá con la suficiente dureza, ni suele contextualizar con realismo la verdadera y actual posición del tenis chileno masculino. Sin considerar el año de Julio Peralta en dobles, no tenemos tenistas jugando en el primer nivel del tenis mundial y sólo contamos con un par de jugadores con proyección que, mientras no sean pulidos, sólo son eso: perfectibles. Chile llegó al repechaje al Grupo Mundial ganándole a equipos que, salvo Colombia, no tienen figuración alguna y son de un muy bajo nivel.  Aunque los periodistas pinten estos triunfos como grandes hazañas, la verdad es que no hemos logrado nada admirable todavía.

Es imposible negar que en Chile existe el chaqueteo por montones, pero otra cosa es identificar toda actitud realista con amargura. Si Chile no está dentro del Grupo Mundial es, evidentemente, porque carece de las condiciones necesarias para ser de la elite; de lo contrario, ya estaría en ese nivel. Por lo tanto, lo más razonable es que los fanáticos podamos especular sobre esas carencias. Faltan cosas por hacer y otras quedan por resolver para alcanzar un mejor nivel y referirse a ellas no significa necesariamente ser chaquetero. Lo prudente es juzgar los rendimientos con una actitud equilibrada, sin exagerar, haciendo notar lo positivo y las carencias. En definitiva, ser justos, no pecar por exceso o por defecto.

Darinka Barrueto Jaman, egresada Derecho UC y ex tenista del circuito de menores.