El partido entre el Real Madrid y el Bayern Múnich fue vibrante y dramático. Hubo de todo, desde errores de principiantes a aciertos de consagrados. Ambos clubes cuentan, además, con figuras de varios millones de euros que son, en su mayoría, seleccionados nacionales de sus respectivos países.
Publicado el 02.05.2018
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Este 1 de mayo, en el estadio Santiago Bernabéu, se jugó la revancha entre Real Madrid (2) y el Bayern Múnich (2). Fue un partido vibrante y dramático, en que hubo de todo: errores de principiante y aciertos de consagrados. Tampoco faltó la ayuda justa, oportuna y la complicidad del árbitro oriundo de Turquía, Cuneyt Cakir, que no vio una mano “descarada” de Marcelo dentro del área cuando terminaba el primer tiempo. Un verdadero “penalazo” que el propio jugador reconoció una vez terminado el pleito. Hubo otro, a Lewandowski, a los 18’, que no fue tan claro, pero “ante la duda, no hay duda”.

Con este empate, los merengues pasan a la final, que se jugará el 26 de mayo en Kiev. Ahora solo esperan la definición de la otra llave, entre la Roma de Italia, el ex cuadro de nuestro David Pizarro, y el equipo de “los Beatles”, el Liverpool de Inglaterra.

Pero quiero detenerme por un instante para destacar que poco importó que fuera el Día del Trabajo para que la capital madrileña se vistiera de blanco y repletara la “Casa Blanca”, con más de 80.000 espectadores. Muchos en España, al Día del Trabajo, lo llaman “La fiesta del trabajo”, que es una mezcla de celebración y de reivindicación.

Vuelvo al Bernabéu y destaco que el duelo entre madridistas y bávaros fue vibrante y emotivo, quizás no tan bien jugado, pero mantuvo la incertidumbre hasta el final. Este partido sí que estuvo a la altura de las expectativas y borró la mala performance de ambos equipos en el pleito de ida, jugado en Múnich. Real Madrid y Bayern Múnich tienen la responsabilidad de brindar buenos espectáculos y jugarlos a fondo, pues tienen planteles con figuras rutilantes, y de varios millones de euros, además de ser, en su mayoría, seleccionados nacionales de sus respectivos países.

Veamos:

Seleccionados Bayern Múnich: 19

Alemania: Boateng, Hummels, Kimmich, Müller, Neuer, Rudy, Süle, Wagner. España: Bernat, Javi Martínez, Thiago. Francia: Coman, Tolisso, Ribéry. Chile: Arturo Vidal. Austria: David Alaba. Colombia: James Rodríguez. Polonia: Lewandowski. Holanda: Arjen Robben.

Seleccionados Real Madrid: 20

España: Kiko Casilla, Carvajal, Ramos, Nacho Fernández, Llorente, Isco, Asencio, Lucas Vázquez. Costa Rica: Keylor Navas. Francia: Benzema, Varane, Theo Hernández. Portugal: Cristiano Ronaldo. Marruecos: Hakimi. Brasil: Marcelo, Casimiro. Gales: Gareth Bale. Alemania: Toni Kroos. Croacia: Kovačić, Modrić.

Realmente un privilegio para ambos clubes contar con tantos y buenos jugadores en sus plantillas. Pero a pesar de esto, los titulares son titulares y en el caso del Bayer, las ausencias de Arturo Vidal, Boateng, Robben, Coman y Neuer se notaron mucho, sobre todo este último, pues el portero suplente, Ulreich, cometió un error de principiante, al dudar en tomarla con la mano o despejar y, con eso, Gareth Bale fácilmente logró convertir el 2-1: un verdadero “regalo”.

Real Madrid ya está instalado, una vez más, en la final de la Champions League, que para llegar a ella ha contado con regalos de adversarios y de árbitros, cobrándole penales dudosos a favor y no cobrándoselos en contra. ¿Qué tienen los merengues que siempre son “ayudables” y “bendecidos”?