Estos observadores, destinados especialmente a distinguir cánticos homofóbicos y xenófobos, además de una guía de buenas prácticas sobre diversidad y antidiscriminación, forman parte de la nueva política de la FIFA sobre esta materia. La federación boliviana ya emitió un reclamo por “conductas impropias de la barra chilena” en el duelo del martes, mientras que Arturo Salah se defendió diciendo que el público actuó “con normalidad”.
Publicado el 09.09.2016
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Por mucho que se intente dejar atrás el magro empate 0-0 entre Chile y Bolivia, el partido se seguirá jugando en las oficinas de la FIFA. Hasta la sede del fútbol mundial llegará en los próximos días el informe de los observadores antidiscriminación que estuvieron a cargo de supervisar el partido que se disputó el martes en el Estadio Monumental. Son los llamados “veedores incógnitos”, quienes se infiltran en las tribunas durante los encuentros de las distintas clasificatorias mundialistas, con el fin de supervisar el buen comportamiento del público, sobre todo en relación a conductas discriminatorias y antideportivas.

Este informe de los “observadores antidiscriminación” es independiente al que emiten los veedores oficiales, en este caso el paraguayo Pedro Vásquez. Y la FIFA puede castigar a las distintas federaciones, pese a que el informe del comisario haya sido favorable.

Así sucedió, por ejemplo, luego del partido entre Chile y Argentina de marzo pasado.  Dos meses más tarde, la FIFA sancionó a la Federación de Fútbol de Chile con la suspensión del Estadio Nacional para los siguientes dos partidos oficiales y una multa de 30 mil francos suizos (21 millones de pesos chilenos). Otras federaciones latinoamericanas que fueron castigadas por el mismo motivo fueron Paraguay, Perú, México, El Salvador y Honduras, aunque todas ellas recibieron sólo sanciones monetarias.

En relación al castigo en contra de Chile, el comunicado del ente rector del fútbol mundial decía que “el procedimiento abierto hace referencia a los cantos homofóbicos de la hinchada local que infringieron el artículo 33 del Código Disciplinario de la FIFA y que ya venían precedidos de sanciones por incidentes similares, ocurridos en el marco de la fase preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018”. Y si bien no quedó estipulado en el informe qué fue lo que motivó el castigo, luego se supo que fue porque los hinchas cantaron reiteradamente “el que no salta es un argentino maricón”.

En esa oportunidad, todos en la ANFP se sorprendieron con la dureza de la sanción en contra de Chile. Arturo Salah señaló que “en ese partido el comportamiento de la gente fue impecable y así lo corrobora el informe del comisario, e incluso la Federación recibió felicitaciones por lo bien que resultó ese espectáculo”.

De acuerdo a esas declaraciones del presidente del fútbol chileno, al parecer en la ANFP no estaban al tanto que el informe de los veedores incógnitos antidiscriminación es tanto o más  importante que el documento que presenta el comisario del partido en cuestión.

Además, en octubre pasado la FIFA envió a sus 209 asociaciones miembros la nueva “Guía de buenas prácticas sobre diversidad y antidiscriminación”, donde se deja muy en claro que “la lucha contra la discriminación es un esfuerzo continuo que conlleva un cambio de mentalidad”. En el comunicado donde se informa de esta Guía también se anunció “el despliegue de observadores antidiscriminación encargados de supervisar los partidos de la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 y de la Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017”, como parte del nuevo sistema de vigilancia de antidiscriminación.

La tarjeta amarilla que se puede transformar en roja

Antes del partido frente a Bolivia del martes pasado se decía que Chile estaba con “tarjeta amarilla”, ya que la suspensión del Estadio Nacional para el encuentro que se jugará en octubre frente a Perú podría ser reevaluada por la FIFA, de acuerdo al comportamiento del público en el duelo ante los altiplánicos.

CHILE BOLIVIA SEPTSi la sanción fue tan dura por los cánticos homofóbicos en el partido con Argentina, también podría serlo por lo que se escuchó el martes en el Estadio Monumental. El código disciplinario de la FIFA es muy claro en señalar que “si los partidarios de un equipo a través de palabras o gestos injuriosos, o por cualquier otro medio, ofendan el honor de una persona o contravenga a los principios de la deportividad o la moral deportiva, podrá ser sancionado con una multa en cuantía no inferior a 30.000 mil francos suizos”. Y en el caso de infracciones reiterativas, “podrán imponerse sanciones suplementarias, tales como la obligación de disputar un partido a puerta cerrada, una derrota por 3 goles a cero, la sustracción de puntos o la exclusión de la competición”.

Según el reglamento disciplinario de la FIFA, estas infracciones contra el honor y de naturaleza discriminatoria, “corresponden a actos o palabras que humillen, discriminen o ultrajen a una persona o a un grupo de personas en razón de su raza, color de piel, idioma, credo u origen de forma que atente contra la dignidad humana”.

El martes en el Estadio Monumental se escucharon tres tipos de gritos o cánticos, que la FIFA podría interpretar como discriminatorios, xenófobos u homofóbicos: “el que no salta es un boliviano maricón”, “el que no salta no tiene mar”, y el ya tan popular  “puto” que se escuchó en tres ocasiones, cuando el arquero visitante se disponía a reiniciar el juego con un saque de meta.

El presidente de la Federación de Fútbol de Bolivia Rolando López ya notificó a la FIFA un reclamo formal que señala que “el  público que alentó a la selección chilena, incurrió en conductas impropias, que van en contra del honor, la integridad y de discriminación de nuestra selección”. A esto se agrega las declaraciones del presidente boliviano, Evo Morales quien señaló por twitter que “la provocación, la agresión a la selección boliviana es una ofensa a la nación”. Añadió que “ojalá nuestra Federación, la Conmebol o la FIFA puedan tomar cartas en el asunto para que nunca más algunos grupos de chilenos puedan ofender a países que los van a visitar”.

El presidente de la ANFP, Arturo Salah, aclaró que si bien existe la notificación desde Bolivia a la FIFA sobre el tema, los mismos dirigentes altiplánicos comentaron el correcto comportamiento de los seguidores de La Roja en el encuentro disputado en el Estadio Monumental. “Sabemos que no hay ninguna referencia en estos temas que nos perjudique, en el informe del comisario y del árbitro… Hay una muy buena relación con el fútbol boliviano, específicamente con su presidente. Ellos han dicho que si bien hicieron una nota a estas autoridades, consideran que fue un partido absolutamente normal”, declaró.

Pero pese a esas supuestas buenas relaciones, lo que importa en estos casos, sobre todo luego de la nueva política de la FIFA de antidiscriminación, es el informe de los “veedores incognitos” de antidiscriminación, que por hechos similares ya sancionaron al Estadio Nacional.